El ambicioso plan Belgrano Norte entra en marcha en pocos días y es la vía que usará Mauricio Macri para llegar al Norte argentino
Salta.- Con el salteño Juan Manuel Urtubey prácticamente instalado como el jefe del peronismo nacional y por consiguiente de la oposición, las negociaciones para no quedar fuera del plan corren contrarreloj. Especialmente porque en una muestra de poderío, el elegido de Macri para manejar el Plan Belgrano Norte fue el radical tucumano José Cano.
Con esta designación, el rumbo lógico para gestionar los fondos e infraestructura es, el también radical, Miguel Nanni, no sólo por su creciente proyección regional, sino además por haberse hecho de un escaño fundamental en el Congreso Nacional.
Otro incuestionablemente facultado para la gestión es el senador nacional Juan Carlos Romero, silencioso bastión del PRO en las elecciones provinciales y también en estas últimas nacionales a través de su hija Bettina.
El legislador, hoy prácticamente desconocido para Mauricio Macri, ya demostró no estar dispuesto a resignar privilegios. Se supo que su cercanía con Sergio Massa sería la excusa del electo mandatario nacional para desentenderse de ciertos favores; actitud que Romero no pasó por alto plantándose y tratando de hacer valer sus demandas de cargos. Todos saben que en política nada es gratis y tratándose de Romero, todo favor se cobra con creces.
Otro gestor potable sería Gustavo Sáenz. Las últimas elecciones dejaron al massista salteño en un lugar de privilegio en la discusión nacional. Tanto así que el propio Mauricio Macri intentó tentarlo con un puesto en su gabinete.
El jefe de la comuna más grande de la provincia sería sin dudas uno de los principales beneficiados si las promesas de campaña se concretan y Salta obtiene una parte importante de los 16 mil millones de dólares destinados a esta inversión.
Una jugada política arriesgada pero no impensable a estas alturas, sería que las gestiones queden a cargo del mismo Juan Manuel Urtubey. La movida estratégica requiere de mucha cintura política, de la cual el mandatario ya dio claras muestras, pues debe llevar las negociaciones a buen puerto, pero manteniendo la distancia que no lo aleje de la figura de líder de la oposición que de a poco construye en la órbita nacional.
Es una posibilidad que no desagrada a Macri, quien no halla en Urtubey un adversario y de quien trató de granjearse el favor "en pos de la armonía y la construcción nacional”.
De concretarse, sería una actitud necia de parte de Mauricio Macri rechazar esta oferta y desconocer el liderazgo de Urtubey en la masa de gobernadores nacionales. Por consiguiente, una buena relación le aseguraría a Macri una gobernabilidad federal.
Lo cierto es que la provincia necesita de estas obras y ocupar un lugar preponderante en el desarrollo del plan Belgrano que la reactive como un polo industrial y económico estratégico en el Mercosur.







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