"Hay que cambiar el paradigma de diagnóstico y tratamiento del HIV"

"Hay que cambiar el paradigma de diagnóstico y tratamiento del HIV"

El Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2008 dio una conferencia y luego atendió a la prensa. Sostuvo que la enfermedad es multifactorial, y que la higiene y los estados nutricional y emocional son clave contra la enfermedad.

Yésica De Santo

Lamentablemente, después de 30 años, el sida sigue siendo un problema de salud." Con estas palabras se presentó Luc Montagneir, virólogo francés, descubridor del VIH (virus causante del sida), y por lo que mereció el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2008. El experto se pronunció ayer durante la conferencia "Sida y enfermedades crónicas: nuevos enfoques conceptuales y tecnológicos", organizada por la Fundación Osde y la Academia Nacional de Medicina.

Montagnier realizó sus principales trabajos en el Instituto Pasteur de Francia. En 1983 –cuando nadie conocía el porqué de la nueva enfermedad que acechaba al mundo– logró aislar el virus de la inmunodeficiencia humana, uno de los más estudiados en la historia de la medicina. El experto –que, a sus 82 años, luce un caminar firme y una piel más que tersa– recuerda que fue en una tarde de invierno en su laboratorio de París.

"La infección por el virus sólo es un problema grave si el sistema inmune está deprimido", considera el premio Nobel. Para él, el sistema inmunológico es el rey, y de ahí la importancia de que sea el más fuerte. Este sistema está en "en constante lucha con virus, bacterias y parásitos, y va creando defensas para atacarlos, pero debe mantenerse fuerte y existen infinidad de medios, como la contaminación o la falta de higiene, que lo impiden". En este sentido, para Montagneir, "la enfermedad del sida es multifactorial ya que, si bien es producida por un retrovirus, también es estimulada por otros factores infecciosos y no infecciosos" y por eso "debe modificarse el paradigma del diagnóstico y tratamiento". De este modo, destacó que a los tratamientos antirretrovirales deberían agregarse antioxidantes, antibióticos y productos de origen natural, en la primera etapa de desarrollo de la enfermedad.

Para el virólogo, existen "cofactores" que intervienen en el desarrollo de la patología, como los problemas de higiene, de nutrición, el estado psicoemocional y el estrés oxidativo, es decir, el desequilibrio entre los antioxidantes naturales y los radicales libres (especies reactivas del oxígeno que respiramos). Además, informó que "la ingesta de antioxidantes en la etapa inicial de la infección puede hacer que la enfermedad avance de forma más lenta. Por ejemplo, el extracto de papaya fermentado estimula los antioxidantes naturales. Si se tiene un buen sistema inmunológico se puede resistir al contacto con el virus", destacó.

El especialista señaló que se está trabajando de forma ardua para conseguir una vacuna que erradique el virus, pero "no debemos olvidar que podemos trabajar en disminuir la incidencia de la epidemia, mejorando la calidad de vida de las personas, lo que ayudará no solo a defenderse de infecciones, sino también a bajar la carga viral en el caso de quienes padecen la enfermedad", destacó.

Con respecto a la cronificación de la enfermedad subrayó que, si bien disminuyó la tasa de mortalidad por sida gracias a los buenos tratamientos, "resulta un peligro, porque las nuevas generaciones no han visto morir por esta patología y la subestiman. Gracias a los tratamientos antirretrovirales, quizás no mueran de sida, pero también afectan al organismo."

Luc Montaigneir se refirió a la Argentina como uno de los países en los que menos incidencia de enfermedad se observa. "Sé que han trabajado mucho en la prevención de la enfermedad y que su sistema de acceso a los tratamientos es muy bueno", aseguró, pero destacó que la situación es muy distinta en países pobres donde "la prevalencia es del 15%, como en África austral".

En reunión con los periodistas, el experto habló sobre sus trabajos e hizo una mención al el Papa Francisco. "Benedicto XVI reconoció el valor del uso del preservativo. Espero que Francisco continúe en el mismo camino, porque es la forma más segura de prevenir."

Sobre los tratamientos antirretrovirales como método de prevención en parejas serodiscordantes (en las que uno de los dos vive con el HIV) o en embarazadas para prevenir la transmisión vertical, ampliamente comentados por Onusida en los últimos años, el experto dijo no estar a favor, "porque no conocemos los factores a largo plazo de los inhibidores del virus y hasta qué punto no podemos afectar a generaciones futuras".

LA CURA. En 2007 dio vueltas al mundo la noticia del primer hombre que "se curó del sida" por haber recibido un trasplante de médula ósea. Fue el caso del estadounidense Thimoty Brown, quien recibió las células madre de la médula ósea de un donante, en Berlín. Con respecto a la posibilidad de erradicar el sida por medio del trasplante, Montagnier aseguró que "no puede decirse que el virus fue eliminado, lo que queda como reservorio en el cuerpo aunque permanezca indetectable. Además, era un paciente que tenía leucemia y se le practicó un injerto de médula ósea y por casualidad el donante tenía resistencia al sida. Esto es importante porque existe una mutación de resistencia a uno de los virus y permite resistir al virus. Pero es muy difícil encontrar personas que tengan este tipo de mutación."

Para el Nobel, aún "queda mucho por hacer" para luchar contra el sida. Por ejemplo, controlar productos químicos, asegurar agua potable, y los políticos deben reaccionar ante estas cuestiones, los médicos sólo somos un aguijón y la salud siempre será un derecho", opinó.

Más allá de lo que pueda presumirse, el premio Nobel avanza en su discurso y parece romper esquemas al hablar de la importancia de la higiene, de la nutrición y de las emociones del paciente, aunque en su opinión sólo los "amplía". A lo ya conocido de la enfermedad suma factores y afirma que "hay que inclinarse ante los hechos científicos, aun cuando moleste al espíritu o a lo ya conocido". «

centro de investigación en la plata

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el premio Nobel de Medicina Luc Montagnier evaluaron la creación de un centro de investigación en VIH en la provincia de Buenos Aires, que constituiría el primero en su tipo en América Latina y sexto en el mundo. En el encuentro, que se realizó anoche, Scioli y Montagnier consideraron que el centro estaría ubicado próximo a un hospital de referencia de la ciudad de La Plata y contaría con la participación de la Universidad Nacional de la capital provincial.

Scioli destacó "la voluntad de la provincia de innovar y estar a la vanguardia de los avances de salud, como ya lo hizo con la ley de fertilización asistida", que contempla la realización de tratamientos gratuitos para los pacientes con VIH.

Montagnier sostuvo que es necesario crear centros en diferentes ciudades del mundo, dado que el virus del sida no tiene el mismo comportamiento en todas las latitudes y esto permitiría intercambiar información. El experto participa como director científico de un centro de estudios para la lucha contra el VIH-Sida en Camerún, que es referencia en Africa Subsahariana.

el panorama en la argentina

Durante la conferencia también estuvieron presentes especialistas argentinos. Entre ellos, Jorge Benetucci, jefe de la unidad de SIDA del Hospital Muñiz; Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped, e Isabel Cassetti, directora médica de Helios Salud. Esta última consideró la terapia antirretroviral ofrecida en el país como "muy buena. Los pacientes reciben tratamientos de forma gratuita, son cubiertos en un 70% por el Estado y el 30% restante por obras sociales y prepagas en todos los casos." Según el informe de datos epidemiológicos de VIH-SIDA 2012, en la Argentina el 90% de los casos las infecciones se transmitieron a través de relaciones sexuales sin protección. La prevalencia entre los hombres que tienen sexo con otros hombres es del 12%; entre los usuarios de drogas, del 7%; entre las mujeres que realizan trabajo sexual, del 2%; y entre las personas trans, del 34 por ciento.

Por su parte, Pedro Cahn aseguró que aún existen algunas asignaturas pendientes como, por ejemplo, el hecho de que en la actualidad, el 30% de los pacientes se diagnostica tarde. "Sabemos que por cada persona que sabe que está enferma, hay otra que no lo sabe. Más de 110 mil personas viven con VIH en la Argentina, pero un 40% lo desconoce."

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