Todos los soldados K salieron a atacar al ya elegido José Manuel de la Sota.Virginia Guevara.
Parece un absurdo, pero en el medio está el triunfo de Unión por Córdoba, que en ambas trincheras sorprendió por su magnitud. Sin perder tiempo, De la Sota salió a devolver gentilezas y encima les recomendó que “no se enojen”.
Lo llamativo es el despecho de los kirchneristas con el fundador del flamante “cordobesismo”. Esa furia sólo se comprende si se tiene en cuenta que se consideran traicionados.
Dicen que el apoyo del intendente de Villa María, Eduardo Accastello, fue esencial para que De la Sota obtuviera la abrumadora cantidad de votos que sacó en esa ciudad. Y que Daniel Giacomino colaboró en la campaña con lo poco que pudo: sus ataques a Luis Juez. Que, como Fabián Francioni en Leones, Alejandro Teijeiro en Deán Funes y Juan Pereyra en Villa Dolores, decenas de intendentes K salieron a respaldar a De la Sota el domingo pasado, por orden de Cristina.
De más está decir que la Nación esperaba un gesto similar. En cambio, De la Sota salió a aclararles a los peronistas cordobeses que tienen libertad de acción.
Lo peor del caso es que los acercamientos y los desplantes mutuos entre De la Sota y la Presidenta dejan decenas de malparados todo el tiempo.
El caso del intendente Giacomino es paradigmático: el domingo a la noche subió a festejar al escenario de Unión por Córdoba como un delasotista de la primera hora y, tras la visita del martes a la Rosada, ayer salió a criticar a De la Sota. De paso, cuestionó también a Juan Schiaretti, rompiendo así la alianza que le permitió administrar la ciudad por los permanentes adelantos de recursos que recibió. En su última batalla, el soldado de Cristina sacrificó asimismo una aspiración personal: fantaseaba con algún ministerio en el futuro gabinete provincial.
Hasta ahora son aprontes y pequeños episodios de una contienda que de ningún modo parece menor. Córdoba no sólo tiene el 8,7 de los votos de todo el país; desde el domingo pasado tiene también un aspirante a suceder a Cristina.







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