Por la caída de la industria, se amplía la brecha entre pymes y grandes empresas

Por la caída de la industria, se amplía la brecha entre pymes y grandes empresas

La recesión de las pequeñas y medianas empresas industriales acumula 9 trimestres consecutivos. Entre junio de 2013 y junio de 2014 registran un descenso del 15,5%, contra una retracción del EMI del 3%. La asimetría en el desempeño productivo entre las grandes empresas y las pymes viene siendo progresiva desde 2007.

La industria sigue en una pendiente sobre un terreno fangoso, lo que complica las posibilidades de recuperación, a lo que se le suma un horizonte brumoso por la niebla de la incertidumbre política. 

En este escenario de declinación, el impacto del freno productivo se hace sentir en todo el entramado productivo, sin embargo son las pymes las primeras víctimas del descenso del nivel de actividad y la alta inflación. Tal es así, que la caída registrada en las pymes industriales entre junio de 2013 y junio de este año "es cinco veces superior a la registrada por el Estimador Mensual Industrial (EMI) del INDEC, donde se incluyen casi exclusivamente a las empresas con más de 200 ocupados", sostiene un informe de la Fundación Observatorio Pyme (FOP). En dicho período, el EMI registra una contracción del 3% interanual, en comparación con una caída del 15,5%, registrada entre las empresas de menor porte.

Esta diferencia en el desempeño no es nueva. "Las pymes industriales llevan acumulados 9 trimestres de caída interanual de su producción (desde II trimestre de 2012) mientras que la disminución de la producción industrial a nivel agregado registrada por el INDEC sólo 3 trimestres consecutivos (desde IV trimestre de 2013), aunque anteriormente mostraba alternancias de alzas y bajas", explica la FOP.

Reconfiguración

Lejos de las luminarias de las grandes empresas, existe un universo pyme que constituye un fuerte factor dinamizador tanto de la producción como del empleo. Según las estimaciones, el de las pequeñas y medianas empresas es un segmento generador de valor agregado, representando el 44% del PBI total en todas las actividades, incluso las no industriales, y del 51% del empleo total.

Considerando que la caída en la producción de las pymes industriales comenzó en el segundo trimestre de 2012 y desde entonces no se detuvo, el impacto de tal recesión ya deja su huella en la matriz productiva. "Las grandes empresas están ganando participación en el mercado, desplazando al segmento pyme. De hecho, en el mismo sector pyme se nota que la recesión es más fuerte en las empresas más chicas (pequeñas, de 10 a 50 ocupados) en relación con las medianas (de 51 a 200 ocupados). Es decir, se observa una reconfiguración de la estructura productiva industrial en donde las pymes comienzan a tener menor peso, por una actividad menos dinámica y por el cierre mismo de empresas", advirtió Matías Belacín, miembro del Área de Análisis e Investigación, al ser consultado por Ámbito Industrial+Pymes.

En cuanto al efecto diferencial de la recesión en las pymes y las grandes empresas, Fausto Spotorno, director de Centro de Estudios Económicos de la consultora OJF, analizó: "Si bien la gran empresa tiene alguna espalda financiera adicional, igual para ellas el proceso es parecido. No es que la actual coyuntura no tenga el mismo impacto, lo que sucede es que en la gran empresa en general estos impactos no son tan directos e inmediatos, los puede manejar un poco más".

Un dato por demás relevante es que las estadísticas de la FOP muestran que la asimetría en el desempeño productivo entre las grandes empresas y las pymes viene siendo progresivo. Tal es así que entre 2003 y 2007 había una brecha pequeña en los niveles de productividad entre las firmas más grandes y las pymes, la que se amplió entre 2008 y 2009 y se profundizó desde 2012 hasta la actualidad (ver gráfico).

"En el último tiempo, la caída de la demanda agregada terminó por afectar en mayor medida a las pymes industriales respecto de las grandes empresas dado que dependen en mayor medida de factores coyunturales y su principal mercado es el interno. Por lo tanto, tienen pocos mecanismos de respuesta. Ante una caída de la demanda, el mercado externo no es una opción porque no se encuentran preparadas, en gran cantidad de casos, para competir con otras empresas del mundo. También tienen menor acceso a crédito y a tasas más altas", explicó Belacín en cuanto a las causas de la asimetría creciente entre grandes y pequeñas empresas.

"Una gran empresa tiene una gama de productos mayor que una pyme, entonces siempre tiene alguna forma de escaparse de alguna cuestión de mercado, como puede ser la regulación del Estado sobre determinado producto o bien una caída de la demanda. Si tenés un producto que está cayendo mucho en la demanda, si fabricás otros productos podés darle más fuerza. La diversificación de productos que tiene una empresa grande hace que el riesgo de una caída en la demanda sea un poco más bajo, que en el caso de una pyme que tiene una diversificación mucho más baja de productos", explicó Spotorno.

Otro aspecto que resulta esencial al momento de analizar el diferencial productivo de grandes y pequeñas empresas, es la menor capacidad de respuesta financiera que tiene una pyme. 

Al respecto, Spotorno razonó: "El punto más importante a considerar con los actuales niveles de inflación, es el capital de trabajo. 

La pyme en general no tiene tanto control sobre el capital de trabajo como lo tiene una empresa grande. Una empresa grande cuando empieza a apretar la cuenta financiera puede alargar los pagos y cobrar antes, tiene mucho más poder". 

La pyme, al revés, se encuentra con que su cliente es una empresa grande y le está difiriendo los pagos. En general las empresas grandes tratan de cuidar a sus proveedores lo más que puedan. 

A las empresas pymes que tienen clientes grandes y no están bajo su protección, se les hace difícil".

Dólar

La fuerte devaluación que aplicó el Gobierno en enero de este año, se absorbió rápidamente por el alza de los costos. En ese sentido, el informe de la FOP señala que durante el segundo trimestre del año "los precios que las pymes industriales aplicaron a sus clientes aumentaron un 7,7% en relación con el anterior, lo que equivale a una suba interanual en el orden del 40%, fundamentando los ajustes en la necesidad de trasladar a precios toda la posible suba de costos". Sin embargo, con la alta inflación la suba de los precios que las pymes practican con sus clientes "parece no compensar el incremento de los costos" que durante el segundo trimestre del año superaron el 3% mensual.

Ante este panorama, podría pensarse que todos los caminos conducen a la necesidad de aplicar una nueva devaluación para generar un shock de competitividad, claro que con todos los aspectos negativos que confluyen en la actual recesión, sobre todo una inflación del 30% al 40% anual, sería como tirar un vaso de agua (dulce) en el mar.

En cuanto al efecto de una corrección del tipo de cambio, Spotorno enfatizó: "La devaluación te da un alivio temporal, pero no te cura porque no es ese el problema. Las pymes están esperando algún tipo de devaluación porque este esquema es mortuorio. Los costos financieros y la inflación están muy altos. La inflación las afecta de dos maneras, por un lado por los costos financieros y por otro porque aumentan las necesidades financieras por un tema de capital de trabajo. A esto se le suma el tema cambiario que genera una pérdida de competitividad y entonces aquellas que se dedican a la exportación o que producen bienes comerciables, no pueden trasladar los costos".

En la misma línea, Belacín consideró que una mejora del tipo de cambio "sería necesaria pero no suficiente. Hoy es imposible pensar en la competitividad de las pymes a largo plazo sin pensar en inversión, desarrollo, capacitación, formalización del proceso productivo y calidad de la mano de obra. Si sólo dependiese del tipo de cambio, se estaría en una situación de constante riesgo por la propia experiencia que la macroeconomía argentina muestra. ¿Cuánto tardamos en pasar de un tipo de cambio competitivo a estar apreciados? Muy poco".

En lo que hace al tipo de cambio, surge otro interrogante: ¿el nivel de la cotización del dólar es el mismo para una gran empresa que para una pyme? Al respecto, Belacín contestó: "Uno tiende a pensar que el tipo de cambio que favorece a las grandes empresas es distinto al que necesitan las pymes. Por un lado, las grandes empresas son más competitivas a nivel internacional. También dependen estructuralmente en mayor medida de las importaciones por lo que el tipo de cambio real que necesitan es menor al de una pyme. Hablar de tipo de cambio compatible hoy en un contexto inflacionario resulta complicado porque rápidamente queda desactualizado, pero sin dudas que el tipo de cambio real de equilibrio de una pyme debería ser bastante superior al de una gran empresa".

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