Donato Cirone es Omar Viviani. Daniel Scioli, y los taxistas a los que representan los sindicalistas, son socios políticos, mientras el gremio pone los muertos trabajando por $ 20 pesos. Caen a plena luz del día, mientras empoderan a un secretario de Seguridad en la MGP de su palo político. Rodolfo “Manino” Iriart asumió su cargo hace un mes, teniendo como antecedentes asar vaquillonas con cuero, armar murgas color naranja y distribuir discrecionalmente $ 1.500.000.000 por año en subsidios.
El acceso de Iriart a la Secretaría de Seguridad se cocinó entre el gobernador Scioli y Aldrey Iglesias, cuando una sucesión de asesinatos elevó la estadísticas a un homicidio cada tres días, hacia finales de marzo y el tema saltó a las tapas de los diarios nacionales, en simultáneo cuando el hijo de Polo Román recibió cinco balazos a pocas cuadras de la Terminal. Esto impacta en la campaña presidencial de Daniel Scioli.
Mientras el intendente Gustavo Pulti, agotaba las instancias y reclamaba resultados, demandando fuerzas federales en la ciudad, mayor aplicación y rigor judicial. Este análisis es sustantivo en este flagelo, porque hay decisiones políticas en plena campaña electoral, cuando tan solo se libra una interna del oficialismo, como las PASO que se celebrarán el 9 de agosto. Fueron cinco asesinatos en cinco días, uno de ellos el hermano de un jerárquico municipal, y otro, un funcionario judicial que se desempeñaba en Pinamar, que vivía en el corazón de Parque Luro,
A partir de entonces, se programó para todos los meses en ese caracterizado barrio, una protesta para reclamar seguridad y esclarecimiento del hecho. Estos casos fueron los detonantes para que un locuaz al gas -como Manino -, haga declaraciones para la gilada, sin otro objetivo que servir a la protección política de Daniel Scioli. Hizo recordar a Juan Curuchet cuando le hizo donar para patrulleros policiales, un par de neumáticos a un gomero amigo de la Avda. Juan B. Justo
Ayer cayó otro taxista. Cirone “se pone al frente” de los reclamos, pero Cirone es Viviani. Como Mezapelle es el “Gitano” Cavalieri, y los Trujillos son Gerardo Martínez, los sindicalistas del peronismo de turno, como en otro momento lo fueron Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Su capacidad de sobrevivir es un exceso de la tolerancia.








Comentá la nota