La etapa de prueba terminó. Ahora hay que cumplir con la ley. La basura, en la ciudad de Buenos Aires, debe ser sacada de 20 a 21 y los que no cumplen, serán apercibidos o multados.
Desde hace algunas semanas los 80 inspectores del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad recorren los barrios para observar el comportamiento de los vecinos. Ante una infracción, los inspectores deben explicarle al vecino o al comerciante qué es lo que están haciendo mal. Si la infracción se repite, se labra un acta de apercibimiento y, ante una tercera falla, llega la multa o lo clausura, según se trate de un edificio o de un comercio.
Las multas o apercibimientos impuestos hasta el momento son para quienes depositan fuera de hora los residuos en los contenedores negros -en el área donde ya fueron instalados- o para lo que los dejan en la calle donde no hay contenedores.
Según la información oficial del gobierno de la ciudad, desde que comenzaron los inspecciones, por ejemplo, en el barrio de Las Cañitas, de un centenar de infracciones detectadas, en el 71% de los casos se procedió a intimar al titular a corregir la infracción, mientras que en el 29% restante se labró un acta de comprobación, lo que conlleva la aplicación de multas que oscilan entre los 265 pesos y los 29.150 pesos, según el tipo de falta. En caso de tratarse de un comercio o un edificio residencial, la multa mínima es de $ 3710.
La ciudad genera diariamente 5000 toneladas de basura y no tiene terrenos propios para disponerla. La basura porteña se procesa en el conurbano y es por ello que la Ciudad se comprometió a disminuir para el año que viene en un 78% la cantidad de desperdicios que envía a enterrar al territorio bonaerense.
Hay que recordar además que la basura representa el contrato más caro que paga el distrito por su recolección. El flamante sistema que debutó hace dos semanas le cuesta al fisco unos 4700 millones de pesos al año. El nuevo acuerdo con las empresas privadas incluye los sábados como día de recolección. Es decir que ya no hay día que no pase el camión de la basura. Sin embargo, no alcanza. Varias zonas, por caso, lucieron repletas de residuos acumulados y su hediondo perfume durante el fin de semana largo pasado. ¿A quién responsabilizar? A todos.
Cada actor debe tomar la parte que le corresponde: el vecino, cumplir con las reglamentaciones; las empresas a las que se les paga, hacer bien su trabajo y, el gobierno debe controlar a las empresas y a los vecinos para que se obedezcan las normas. Sólo así, con una acción continua, se conseguirá el cambio de conducta que se requiere. Este es el primer paso. Capítulo aparte será el de conseguir la separación de lo reciclable.
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