Buscan superar tensiones en el gabinete de Scioli

Quizás resulte inevitable. Lo cierto es que el acercamiento de la hora de las decisiones electorales -para las primarias del 14 de agosto habrá que presentar las listas de candidatos el 24 de junio- genera revulsión en todo el oficialismo, y el gabinete del gobernador Daniel Scioli no ha quedado al margen de las tensiones y cimbronazos.
El sacudón más fuerte se produjo el viernes, cuando el enojo del ministro de Desarrollo Social, Baldomero "Cacho" Alvarez, se tradujo, en las versiones, como una inminente renuncia del funcionario.

Los trascendidos del cortocircuito alcanzaron tal nivel que ayer la jefatura de Gabinete de la Gobernación salió a difundir, con foto y todo, una reunión "de trabajo" entre su titular, Alberto Pérez, con Alvarez, en la que, según la información oficial, ambos ministros "planificaron las tareas que llevarán a cabo desde ambas carteras durante las próximas semanas".

El comunicado y la foto fueron el corolario de una larga reunión en la que Pérez buscó disipar el enojo acumulado por Alvarez y eliminar el horizonte cierto de una inminente renuncia del ministro.

Ex diputado provincial, Alvarez dejó la intendencia de Avellaneda hace dos años para sumarse al gabinete de Scioli, con la declarada intención de posicionarse en busca de la candidatura a vicegobernador en fórmula con el actual mandatario.

En ese contexto, el ministro de Desarrollo Social fue quien hace dos semanas salió a pedir el alejamiento del apoderado del PJ bonaerense, Jorge Landau, tras conocerse una reunión de éste con Martín Sabbatella, el "opositor" que competirá con Scioli por la Gobernación llevando él también, vía colectora, la boleta presidencial de Cristina Kirchner.

UN MINISTRO ENOJADO

El enojo del ministro sobrevino cuando, tras esa jugada -obviamente consultada con el jefe de Gabinete de Scioli-, empezaron a proliferar las señales de que el Gobernador ya se habría inclinado por otra integrante de su equipo -la titular de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez- como compañera de fórmula, mientras Cacho Alvarez seguía esperando una definición formal sobre su situación en esa carrera.

La situación entró en crisis a comienzos de la semana pasada, cuando Scioli habría vuelto a decirle al ministro de Desarrollo Social que aún no había tomado una decisión, mientras se multiplicaban las señales públicas de que Cristina Alvarez Rodríguez era la elegida, y el ex intendente de Avellaneda se enteraba de que en su distrito el ultrakirchnerismo presentaría dos colectoras para la jefatura comunal (además del candidato del sabbatellismo).

Alvarez habría tomado entonces la decisión de renunciar si la semana próxima no obtenía una definición; resolución que trascendió con un aditamento que sacudió a la Gobernación: la especie que se comentaba el viernes en todos los ámbitos políticos de la Provincia decía que Alvarez -un referente de la dirigencia del PJ de la Tercera Sección Electoral, que nuclea al sur del Conurbano- no sólo dejaría el gabinete de Scioli sino también su espacio político, para sumarse al del intendente de Tigre, Sergio Massa, quien podría presentarse a competir con Scioli en la interna partidaria.

Así, Pérez llegó a la reunión con Alvarez con una misión esencial que parece haber logrado: desactivar el enojo del ministro, o lograr al menos que se fuera en medio de las versiones que se habían generado.

UN MINISTRO QUE ENOJA

El otro foco de tensión en el gabinete pasa más desapercibido pero no es menos sustancial. "Lo de Mario no da para más", dicen quienes conocen el malestar que genera en la Gobernación el posicionamiento político-electoral de Oporto, el titular de Educación.

Oporto, alineado en una agrupación ultra K que no oculta simpatías por Sabbatella, viene asumiendo posturas que irritan al sciolismo. Y el viernes, sin ir más lejos, asistió al lanzamiento de Juan Carlos Cheppi como candidato K a intendente de Mar del Plata, un distrito donde el Gobernador busca sellar un acuerdo con el intendente vecinalista Gustavo Pulti.

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