Buitres autóctonos

Buitres autóctonos

El senador nacional por Formosa, Luis Naidenoff, ratifica con sus acciones que interpreta a la actividad política no como una herramienta para el bien común o la felicidad del pueblo. Conscientemente el legislador desvirtúa la esencia de esta noble tarea en busca del beneficio personal y del minúsculo grupo que lo acompaña hasta que el “conchabo” termine.

Como ha llegado a ese cargo desde un acuerdo: el “Pacto de Olivos”, trasluce con sus actos que la política solo se entiende desde los intereses propios.

En momentos en que el Estado argentino –no ya un gobierno- es presa de la voracidad de un sistema económico global insaciable, arrasador de pueblos y esclavista el senador Naidenoff y sus acólitos de la UCR son tapa o protagonistas centrales de los medios hegemónicos de la oligarquía para pronosticar escenarios apocalípticos.

No se los ha visto en ningún foro nacional o internacional denunciando las injusticias del capitalismo más salvaje que se ha visto. Al igual que otros que se dicen representar al pueblo se cuelgan rosarios en el cuello pero no escuchan la voz del Papa Francisco cuestionando la raíz inmoral de este modelo de acumulación en pocas manos a costa del sufrimiento de millones en todo el mundo.

¿Pero qué se puede esperar de un “dirigente” que abreva de las aguas ideológicas del senador Ernesto Sanz quien expresó públicamente “ojalá que nos vaya mal” en la economía argentina?

Son los verdaderos buitres autóctonos. Quieren que el tejido social se descuartice para aprovecharse del despojo. Es lo que hicieron en 2001. Llevaron a aquella crisis con el escandaloso megacanje de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo que les dejó enormes dividendos.

Sin embargo pese a las pruebas a la vista de la sociedad nadie fue responsable. La causa prescribió. Pero el pueblo es sabio y no olvida. Por eso no pueden retornar al poder por la vía legítima del voto popular. De allí que apelan a estas maniobras mediáticas.

Así se entiende por qué tanta oposición férrea a la reforma judicial. Porque con este sistema kafkiano los poderosos salen siempre impunes.

Es lo que pasó con el mismo Naidenoff y su “alma mater” el ex intendente Gabriel Hernández que municipio arrasado que dejaron de las cuarenta y dos causas penales por delitos en la función pública más del noventa por ciento ya cayeron por falta de impulso. Eso es impunidad y de allí la necesidad de reformar el sistema judicial arcaico.

Hay que tener autoridad moral para mantener posturas políticas. Y ni Naidenoff o sus circunstanciales aliados la tienen. Si hasta dejaron que principal casa partidaria provincial fuera a remate y el Estado se hizo cargo de la deuda. Porque el peronismo interpreta que son los partidos políticos los pilares de la democracia.

Pero como se sabe no se puede pedir peras al olmo. Todo lo que tocan estos “dirigentes” termina quebrándose. Como el acuerdo que hicieron con las corporaciones latifundistas para que el vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Ricardo Buryaile, sume votos a sus magros resultados en cada elección.

Si el senador Naidenoff tuviera un poco de decencia debería renunciar a su banca y refugiarse en algún centro de rehabilitación espiritual. No puede continuar con una estrategia basada en el ataque, la mentira, la discordia y la pelea entre hermanos.

La Argentina la construimos entre todos. Pero solamente contribuyen aquellos hombres capaces de liderar desde la solidaridad, el amor al prójimo o el crecimiento colectivo. Entendiendo que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza.

No hay lugar para los carroñeros. La historia no tiene en el bronce a los caranchos. Aunque algunos, como Naidenoff, se empecinen en ello.

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