Según el organismo oficial, la inflación de enero fue de tan sólo el 1%, menos de la mitad de lo calculado por las consultoras y los centros de investigación. Sospechas sobre las mediciones de los bifes, la medicina prepaga y el turismo.
El informe oficial estimó que los precios mayoristas también subieron el 1% y que los alimentos y bebidas aumentaron el 1,6% en el mes. El costo de la construcción, en tanto, subió según sus cálculos el 0,5 por ciento.
Los datos volvieron a despertar polémica luego de que los analistas privados y las asociaciones de consumidores advirtieron un recalentamiento de los precios con el arranque de 2010. Sin excepción, las mediciones privadas fluctúan entre el 2 y el 2,4 por ciento. La opinión es tan generalizada que incluso los gremios empezaron a revisar sus reclamos de recomposición salarial de cara a las paritarias de 2010. Algunos ya pidieron el 30 por ciento.
Para el INDEC, el precio de la indumentaria subió el 1,4% durante el primer mes de 2010, y el de la vivienda y los servicios básicos, el 0,3 por ciento. El informe agrega que el costo del equipamiento y del mantenimiento del hogar creció el 0,4%, que el transporte y las comunicaciones se encarecieron el 0,5% y que el esparcimiento –donde se computan los servicios turísticos– trepó el 2,3 por ciento.
En el turismo, por el arranque de la temporada, el INDEC reportó un aumento del 7,9% de los precios. Como desde que comenzó la intervención ya no ofrece una apertura detallada de cada rubro, no se supo si se atribuía su encarecimiento a los alquileres, los peajes o los gastos generales en los destinos vacacionales más difundidos.
El organismo estadístico no hizo comentarios evaluativos sobre los precios minoristas, pero sí brindó explicaciones del comportamiento de los mayoristas. Respecto de los productos primarios, sostuvo que "aumentaron el 2,3% debido a la suba del 5% de los productos ganaderos y una baja del 3,4% en los productos agrícolas". Durante el mismo lapso, no obstante, el Índice Novillo del Centro de Cómputos del Mercado de Liniers registró un encarecimiento del ganado en pie del 29,6% durante el mismo período.
Como nunca lo había hecho antes, además, el INDEC emitió al caer la noche un segundo comunicado para "aclarar" que la información que se estaba virtiendo en algunos portales de internet era incorrecta. El texto apuntaba que "la variación del 4,7% (de la carne) responde al grupo en su conjunto, y no a uno de sus componentes". Y agregaba que "el subgrupo ‘carne vacuna’ incluye diversos productos, como ‘cortes delanteros y traseros de carne vacuna fresca’, ‘menudencias y achuras frescas vacunas’ y ‘semipreparados en base a carne vacuna’".
"En particular el producto ‘cortes delanteros y traseros de carne vacuna fresca’ aumentó el 7,06% en enero con respecto al mes anterior", añadió el INDEC en su segunda entrega. El dato habría sido imposible de conocer de otro modo, debido a que desde el cambio de metodología que impulsó Moreno los valores discriminados ya no se publican.
El ministro de Economía, Amado Boudou, retomó en el último mes sus contactos con el Comité Académico, al que apostó para devolverle credibilidad al INDEC. Pero los representantes de las universidades que lo integran salieron a reclamarle más información sobre sus procedimientos, que el Palacio de Hacienda no entregó.
En medio de un desgaste político que se agudizó con la crisis que desató su idea de pagar vencimientos de la deuda pública con reservas, Boudou empezó a sufrir también el impacto de las manipulaciones de estadísticas en el INDEC. El gremio opositor ATE, que denuncia los retoques de datos allí, no confía en sus intentos de transparentar los índices. Y encima el director técnico, Norberto Itzcovich, desoye sus órdenes y sigue reportando al secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Subió la canasta
Según el INDEC, una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó en enero ingresos por $ 1.095,27 para no ser pobre, el 11% más que en el mismo mes de 2009 y el 1,7% más que en diciembre. Para la canasta básica alimentaria (CBA), que mide el umbral de la indigencia, el INDEC admitió un aumento mayor, del 2,5%, debido a las subas de la carne, las frutas y la verdura.
La CBA oficial, así, se ubicó para una familia tipo en 492,23 pesos. Con ese dinero se puede cubrir la alimentación indispensable de cuatro personas durante un mes. Es decir, con $ 16 por día alcanzaría para que ese grupo familiar no pase hambre.
El INDEC reportó que en el primer mes de este año la carne experimentó un alza del 4,7%; las frutas, el 1,9%; las verduras, el 1,7%, y los productos lácteos y huevos, el 1,4 por ciento. Además, el transporte registró durante enero un aumento del 0,5%, y las comunicaciones, en torno al 0,3 por ciento.
OPINIÓN
"Estamos a las puertas del descontrol inflacionario"
Nicolás Salvatore (Profesor de la UBA, director de Buenos Aires City e investigador del CEDES)
El Gobierno ha dado su diagnóstico sobre el principal problema macroeconómico argentino: no hay inflación, tan sólo un reacomodamiento de precios. El problema es entonces más grave de lo que pensábamos. Estamos ante un caso de falta de sentido de realidad.
El fenómeno al que alude el Gobierno suele ocurrir cuando la economía sufre un shock "de una vez y para siempre". Por ejemplo, la megadevaluación de 2002 generó un reacomodamiento de precios que no fue seguido de un proceso de aceleración inflacionaria en años subsiguientes, detalles al margen. Los economistas llamamos a este fenómeno "cambio de precios relativos". Nada tiene que ver tal cosa con lo que estamos viendo actualmente: un proceso constante y sostenido de aumento de los precios, fenómeno que los economistas denominamos, simplemente, "inflación".
Volvamos a la realidad. A la salida del escenario de "estanflación" (estancamiento con inflación) de los últimos dos años, una incipiente recuperación del PBI ha disparado en los últimos meses un veloz proceso de aceleración inflacionaria. Esto no sólo era predecible, sino también esperable. De eso se trata la estanflación, es una trampa. El problema no está en las características de la actual recuperación económica, sino en el escenario de estanflación previo.
¿Dónde estamos parados hoy? Decir la verdad es sano: a las puertas de un descontrol inflacionario. Según las estimaciones que llevamos adelante con Graciela Bevacqua en Buenos Aires City (UBA), la tasa de inflación muestra una marcada tendencia creciente, llegando en diciembre-enero a un alarmante ritmo de 25%-30% anual, y en aumento. Esta fatal espiral inflacionaria terminará de desestabilizar la macroeconomía y llevará a millones de argentinos a la pobreza. Por cierto, tal cosa no luce muy progresista.
El Gobierno puede, aún, detenerlo. ¿Cómo? Un buen primer paso sería reconocer el problema. Un buen segundo paso sería retirar la patota del PJ del INDEC, restituir en sus puestos a los que saben, y sincerar de una vez el severo problema inflacionario, recuperando algo de la reputación perdida. Luego sería deseable que el Gobierno, ya más creíble, "anunciara" en forma categórica la implementación de un plan antiinflacionario integral, en el que estén involucradas todas las herramientas de política macroeconómica disponibles.
Amado, Mercedes, no se trata de una receta "neoliberal" ni de un plan de ajuste. Les cuento. Se pueden establecer objetivos de desaceleración inflacionaria para los próximos tres años, hasta converger, por ejemplo, hacia un ritmo inflacionario de 10% hacia fines de 2012. El anuncio de dichas pautas será la señal de coordinación de expectativas para todos los formadores de precios y salarios. La adecuada utilización de las políticas fiscal, monetaria, cambiaria y de ingresos desacelerará paulatinamente la inflación, mientras el PBI crecerá dentro de un rango de 3%-5% durante estos años.
Dicto clases de Macroeconomía I en la UBA. Lo que acabo de describir lo enseño en la primera clase. Es una de las piezas más añejas de la política macroeconómica, la disyuntiva entre desempleo e inflación. Todos los países del mundo tratan de lidiar cotidianamente con ambos problemas en forma simultánea. El gobierno argentino, desde 2006 en adelante, nunca logró comprender algo tan elemental. Amado, Mercedes, tengo escrito todo el plan. ¿No quieren que les pase los detalles por e-mail?


Comentá la nota