Denuncias de vecinos y un inocultable incremento en los olores nauseabundos fueron los disparadores de la decisión del gobierno municipal. Concretamente, se observó la utilización de un horno no autorizado y problemas en las condiciones laborales.
Así se lo confirmó a EL CIVISMO la intendenta Graciela Rosso. “La clausura claramente tiene que ver con no estar cumpliendo con las leyes vigentes de respeto al medio ambiente”, dijo.