La candidata de Lula es resistida por ciertos sectores del oficialismo
Rousseff, una ex guerrillera a la que la oposición acusa de buscar, en caso de ser presidenta, un gobierno de la izquierda más radical, será oficialmente declarada candidata pasado mañana, después de una serie de debates sobre el pasado, el presente y el futuro del PT, fundado por el actual mandatario brasileño en 1980, junto con un centenar de obreros e intelectuales.
El presidente electo del PT, José Dutra, advirtió que Rousseff deberá aprovechar el congreso para vencer las resistencias que aún existen en sectores del partido hacia su postulación.
"Hay todavía cierta extrañeza hacia Dilma en el partido y ésa es la gran preocupación de los dirigentes del PT, la de lograr que la candidata consiga el apoyo de los militantes", declaró Dutra.
Rousseff, de una larga trayectoria en la izquierda brasileña, no forma parte de los fundadores del PT -se afilió al partido en 1990- por lo que algunos militantes la consideran todavía una "recién llegada".
La actual jefa de la Casa Civil (una suerte de jefa de gabinete) presentará en el congreso un libro-entrevista titulado Un país para 190 millones de brasileños , en el que expone su visión sobre lo que llama "el bienestar social al estilo brasileño" y que, a diferencia de Lula, pone el acento en una presencia mayor y más decisiva del papel que debe representar el Estado en la economía.
"Muchos decían que sólo existía una forma de que las personas mejorasen su situación económica, y ésta era a través del mercado. Si nos lo hubiésemos creído, hoy estaríamos todos salvados", afirma, irónicamente, en su libro.
La delfina de Lula estuvo vinculada a grupos que se alzaron en armas contra la dictadura militar, pasó tres años presa en la década del 70 y sufrió graves torturas en prisión.
Tras recuperar su libertad, se afilió al Partido Democrático Laborista (PDT, por su sigla en portugués), con el que ejerció diversos cargos técnicos en el gobierno regional del estado de Rio Grande do Sul.
En 2003, cuando Lula asumió la presidencia por primera vez, fue nombrada ministra de Minas y Energía, y en 2005, en medio de los escándalos de corrupción que debilitaron al PT y al propio gobierno, asumió la estratégica Casa Civil, desde la que se controlan todos los resortes del poder.
De un perfil netamente técnico, esta economista de 62 años jamás se postuló a ningún cargo electivo, carece del carisma de Lula, tiene una fama de gerenta dura y hasta antipática, y no cuenta con la simpatía de todo el PT.
Todos esos factores, sumados a un cáncer linfático que le fue detectado el año pasado, sembraron dudas en muchos dirigentes del oficialismo en torno a la conveniencia de presentarla como candidata.
No obstante, superada la enfermedad, se impuso la decisión de Lula, quien está convencido de que Rousseff es la "persona ideal" para darles continuidad a sus dos períodos de gobierno. Su principal rival en esa carrera sería el socialdemócrata José Serra, actual gobernador del estado de San Pablo, quien aún no ha oficializado sus aspiraciones, pero ya lidera los sondeos de opinión.


Comentá la nota