Brasil: los candidatos se suben al carisma de Lula y se diluyen las diferencias

La popularidad del mandatario es tan alta que no sólo su delfín, Dilma Rousseff, sino también el opositor José Serra se apoyan en su imagen de cara a las urnas, el 3 de octubre
La campaña para las elecciones del próximo 3 de octubre en Brasil será, según parece, la más cara de la historia pero lejos está de ser la más confrontativa. Los dos debates preelectorales, uno por televisión; otro por internet, de poco sirvieron a los efectos de sacar en limpio qué diferencias hay, en definitiva, entre los dos candidatos que tienen chances reales de ganar. Dilma Rousseff, la candidata del PT que lidera los sondeos por 11 puntos, y José Serra, el postulante del PSDB (socialdemocracia) que hasta abril ganaba en las encuestas y ahora aspira a llegar a la segunda vuelta, han optado por una cautela tan extrema que las diferencias se han vuelto meras sutilezas discursivas, y el debate ideológico brilla por su ausencia.

Tanta cautela tiene, sin embargo, nombre y apellido: Luiz Inácio Lula da Silva. La popularidad del actual presidente brasileño es tan alta (80% tras ocho años en el poder) y su carisma pesa tanto, que no sólo su delfín, la ex guerrillera Rousseff, sino también el principal candidato opositor apuestan sus fichas a quedar “pegados” al carismático Lula para conjurar la imagen de fríos tecnócratas que ambos comparten y atraer más votos.

Tal es así, que días atrás Serra abrió su espacio electoral televisivo comparándose con Lula, presentando imágenes de los dos juntos y una voz en off que afirmaba: “Serra y Lula, dos hombres con historia, dos hombres con experiencia”. Una propaganda que, más allá de indignar al PT, no deja dudas de quién es y seguirá siendo el ‘Hombre Fuerte’ de Brasil, pase lo que pase el 3 de octubre.

“Está claro que Lula es el eje central de la campaña, el que dirige, organiza e incluso le da letra al propio discurso de la oposición. No hay diferencias estructurales entre Rousseff y Serra. Todo lo que prometen es continuidad”, afirma José Sombra Saravia, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia.

El último sondeo de Ibope dio una ventaja a Rousseff de 11 puntos (43% vs. 32%) sobre Serra, y estimó que si sólo se cuentan los votos válidos la candidata del PT ganaría en primera vuelta. Ante este panorma, la estrategia de Serra apunta a pegarse aún más a Lula y atacar a su competidora, apuntando al 18% del electorado, sobre todo rural, que todavía no asocia a Dilma con Lula.

El protagonismo de Lula y la ausencia de diferencias programáticas entre los principales candidatos se refleja en todos los frentes.

n Política social: tanto Rousseff como Serra no se cansan de reconocer los logros de la actual gestión en esta materia. Ambos prometen mantener el programa Bolsa Familia, la principal bandera del gobierno de Lula que beneficia a 12 millones de familias en todo Brasil, casi un tercio de la población.

n Economía: aunque hay consenso en términos generales, en algunos aspectos puntuales hay diferencias. Uno de ellos es el BNDES. Mientras Dilma defiende a rajatabla el rol de banco de desarrollo como pilar principal del legado económico de Lula, Serra ha atacado algunas de las prácticas de crédito de la entidad como una “privatización del dinero público”, insinuando que, de ganar, restringirá el desembolso de dinero para acuerdo de fusiones y adquisiciones que benefician a las grandes firmas locales. Dilma promete mantener la disciplina fiscal y reforzar el rol del Estado en el sector minero y petrolero.

n Política exterior: es en este aspecto donde las diferencias entre los candidatos son más claras. Serra ha cuestionado en duros términos la buena relación de Lula con sus pares de Venezuela, Hugo Chávez, o Irán, Mahomoud Ahmadinejad.

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