Se enfrentaron por un reclamo contra De Vido
Además, se supo ayer que entre los reportes de operaciones financieras sospechadas de lavado de dinero que analiza el juez federal Norberto Oyarbide hay dos emitidos por transacciones que realizó la hija de Bonafini.
En un primer momento trascendió que la fundación había colocado en la junta, en lugar de Alejandra, a Sergio Gandolfo, allegado al ex apoderado de Madres Sergio Schoklender, principal investigado en el juicio. Gandolfo también está imputado. Pero la versión luego fue descartada. Gandolfo es abogado, representó a las Madres y fue socio de Schoklender en la empresa Stylo Car SRL, una firma de remises fundada luego de que el ex apoderado de las Madres salió de la cárcel tras la condena por matar a sus padres, pero que no tuvo actividad.
Ayer, los voceros de la fundación, ante la consulta de LA NACION, se negaron a comentar la disputa entre madre e hija.
Alejandra Bonafini es empleada de planta permanente del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense y trabajaba en la fundación con un sueldo fijado por Hebe, según dijo Sergio Schoklender. No aclaró el monto, pero indicó que un director del organismo percibía unos 15.000 pesos mensuales. Hasta que integró la junta directiva, colaboraba con la revista de Sueños Compartidos, el programa de viviendas sociales de las Madres, de donde se sospecha que Schoklender desvió parte de los 765 millones de pesos que recibió del Estado nacional.
Supuestas compras
Schoklender explicó a los diputados de la Comisión de Asuntos Constitucionales que la fundación compró para Alejandra Bonafini, con dinero del organismo, un casa por 348.000 dólares y un departamento por 90.000 dólares. Las escrituras de ambos inmuebles estaban a nombre de Alejandra Bonafini.
El departamento luego fue vendido por Alejandra Bonafini a Meldorek, la empresa constructora de Sergio Schoklender. La operación está registrada en sólo 25.000 dólares. Schoklender trató de justificar ante los legisladores la transferencia al afirmar que él buscaba poner en venta la propiedad para que la mujer devolviera parte del dinero a la fundación.
Además Alejandra Bonafini tendría a su nombre una camioneta 4x4, que según las denuncias está escondida en una cochera. En la investigación judicial por fraude y lavado de dinero que investiga el juez Oyarbide, Alejandra Bonafini está en la lista de imputados. El juez levantó el secreto bancario sobre sus cuentas y se investiga su patrimonio. Además la Unidad de Información Financiera (UIF), el organismo del Ministerio de Justicia encargado de llevar adelante investigaciones por lavado de dinero, entregó a Oyarbide dos reportes de operaciones financieras sospechosas realizadas por Alejandra Bonafini.
Esos informes son emitidos por bancos, aseguradoras, financieras, escribanías y estudios contables ante operaciones realizadas por sus clientes. Allí advierten sobre maniobras que aparecen injustificadas o inadecuadas para el monto de dinero que manejan habitualmente, lo que las hace sospechosas de ser parte del blanqueo de capitales. Uno de los informes que involucran a Alejandra Bonafini es de una aseguradora, por una póliza contratada por la mujer, y el otro de un banco, a raíz de una operación financiera.
Ayer trascendió que el viernes de la semana pasada Hebe de Bonafini y su hija habían discutido en la sede de la fundación. El motivo era el reclamo de una deuda que mantendría el Ministerio de Planificación por unas obras realizadas en Chaco y una deuda del Banco Provincia.
Ante la demora en el pago, Bonafini hija propuso realizar una manifestación ante el Ministerio de Planificación, pero Hebe de Bonafini descartó la idea para no provocar al gobierno nacional y dañar su relación con Cristina Kirchner.
La pelea entre madre e hija se dio en medio de una profunda crisis financiera que afecta a la fundación: seis jueces comerciales tramitan demandas de acreedores por casi 15 millones de pesos. La semana pasada oficiales de justicia embargaron computadoras en la sede de las Madres.
Los empleados que no fueron despedidos no cobran el sueldo desde agosto pasado. Ayer se conoció una carta de lectores publicada por el diario Clarín en la que María Florencia Bardón, ex empleada administrativa de compras, criticó con dureza la gestión de Bonafini y de su hija, a quienes criticó por no dar la cara. Escribió que ella y sus compañeros "a Alejandra Bonafini tuvimos que pedirle, luego de dos meses de estar nueve horas sin tener trabajo para hacer, que por favor nos explicara cuál era la situación".
Ayer, hubo un fuerte debate en la fundación sobre qué hacer ante la disputa entre Bonafini y su hija. Finalmente se decidió no comentar lo ocurrido, pues Hebe de Bonafini lo considera una pelea de familia. De todos modos, allegados a Alejandra dejaron trascender que se retiró por motivos personales y que cumplió con la idea que habían acordado cuando ella se incorporó a la fundación: trabajar seis meses con su madre para revisar lo que ocurrió tras la salida de Sergio Schoklender y luego retirarse.
EL POLÉMICO CASO
Disputas
La primera pelea
El 25 de mayo último, Sergio Schoklender se peleó con Hebe de Bonafini por el manejo de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, donde era apoderado. Schoklender y renunció.
Una causa compleja
La causa se inició por denuncias de ARI sobre manejo irregular de fondos. Quedó a cargo del juez Oyarbide. El expediente tiene 72 cuerpos y se investiga a 50 empresas por lavado de dinero.
Los descargos
La defensa
Schoklender sostiene que no hay fraude al Estado porque lo que está en danza no es dinero público. Bonafini se presentó en la causa como víctima, pero el juez aceptó que las Madres tengan ese carácter.
El futuro
Oyarbide analiza llamar a Schoklender a prestar declaración indagatoria después de las elecciones. El fiscal Jorge Di Lello también prepara las citaciones..




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