LONDRES.- Todo está casi listo para la gran ocasión: aviones de la Royal Air Force sobrevolaron el Palacio de Buckingham; carruajes y coloridos regimientos del ejército marcharon en preparación frente a la abadía de Westminster; la novia, Kate Middleton, ya se instaló en el hotel londinense donde pasará su última noche de soltera, y el primer ministro David Cameron transmitió desde la Cámara de los Comunes los "mejores deseos de toda la nación" a la pareja.
"[Guillermo] pelea con uñas y dientes contra el protocolo. No le gustan demasiado los títulos y no da un bledo por la pompa y la circunstancia. Prefiere mantener la mayoría de las cosas con bajo perfil y simples. Así que ustedes pueden imaginarse que negociar los detalles de la boda con los guardianes de la flama tradicional en Buckingham no transcurrió sin problemas", advirtió el periodista.
El mayor de los altercados habría tenido lugar cuando la hermana menor de Kate Middleton, Pippa, 27 años, una experta en la organización de fiestas, propuso convertir la sala del trono del palacio en una discoteca para las celebraciones del círculo de amigos más íntimos de la pareja.
Inglaterra se mueve al ritmo de la boda real, pero Londres la siente en vivo y en directo, a dos días de la majestuosa ceremonia, en la ciudad se realizan los últimos ensayos -
"La idea cayó como una tonelada de plomo entre los asesores de palacio, que intentaron detenerla -aseguró el tabloide Daily Mail-. Pero Guillermo intervino y dijo en términos firmes que quería que los eventos nocturnos se diferenciaran de la clásica recepción de champagne y canapés que va a ser ofrecida por la reina después de la ceremonia. Quiere que la noche sea muy moderna y cool , así que la vieja guardia tuvo que ceder y dar su aprobación."
Pippa, que mañana asumirá también el papel de principal dama de compañía de Kate en la abadía de Westminster, reclutó a JoJo Browner, su jefe en la firma organizadora de fiestas TableTalk, para revisar "al dedillo" hasta el último detalle.
Según el Daily Mail, este dúo de plebeyos "lo ha organizado todo, desde las flores hasta las servilletas, y hasta han ayudado a elegir el menú".
La segunda demostración de enojo del príncipe tuvo lugar hace ya varios años, pero explicaría por qué el ex primer ministro Tony Blair no fue invitado a la boda.
Damian Thompson, editor del matutino conservador The Daily Telegraph, asegura que Blair fue excluido de la lista de 1900 invitados por mencionar en su diario, convertido en best seller , una conversación privada que había tenido con Guillermo poco después de la muerte de su madre, Diana Spencer.
Sobre el diálogo mantenido con el príncipe, que entonces tenía 15 años, Blair escribió: "He hablado también con Guillermo, quien no sólo está dolorido, sino también enojado. El comprendió, racionalmente, por qué la semana que pasó entre la muerte de Diana y su funeral tenía que ser como fue. Pero él sentía agudamente el conflicto entre la posición pública y la emoción privada."
A Guillermo lo habría fastidiado que Blair juzgara sus sentimientos y, peor aún, que se presentara como el salvador de la monarquía, una imagen que la película La reina ayudó a divulgar. En el film, Blair aparece como el hombre que hizo que Isabel II volviera a Londres, pusiera la bandera a media asta y diera un discurso elogiando a su ex nuera.
"El príncipe tiene una memoria larga y una capacidad increíble para expresar fríamente su furia -asegura Thompson- . No es difícil imaginarse que tras leer el diario de Blair haya dicho: «Yo a este tipo no lo invito a mi boda»."
Gordon Brown tampoco habría sido invitado para evitar dejar en evidencia la verdadera razón de la exclusión de Blair.
En el palacio de St. James se dijo que los dos ex primer ministros laboristas fueron excluidos por no pertenecer a la nobiliaria Order of the Garter, de la cual Guillermo es miembro, mientras que otros dos ex jefes de gobierno, los conservadores Margaret Thatcher (que no asistirá por problemas de salud) y John Major sí pertenecen.
Pero la explicación oficial ha enfurecido a muchos laboristas, incluido el ex ministro de Asuntos Europeos Denis MacShane, quien recordó que a la boda del príncipe Carlos en 1981 habían sido invitados todos los ex primer ministros "y de los cinco que fueron, sólo uno era miembro de la Order of the Garter".


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