El ministro de Planificación quiere aumentar el precio que las petroleras deben pagar por el biodiesel, que ya es obligatorio incluir en los combustibles. Frente a esto las caompañías exigen un aumento del precio d ela nafta que pisa Guillermo Moreno y acaban de sumar al ministro de Economía para que las ayude a conseguir su objetivo.
En silencio y en medio de fuertes negociaciones con las petroleras para destrabar los precios en surtidores (congelados por decisión de Guillermo Moreno), el Gobierno se apresta a publicar en los próximos días el precio interno del biodiesel, un dato cada vez más importante en la industria dado que determina el valor final del gasoil (se vende mezclado con un 5% del carburante orgánico).
El nuevo índice, que incluirá un aumento del 20% del importe del biocombustible, es duramente cuestionado por las refinadoras, lideradas por YPF, Shell, Petrobras y Esso. Es que la Secretaría de Energía ya tiene decidido llevar el valor del biodiesel hasta los $ 4.200 por tonelada (algo así como $ 3,97 por litro). Hasta ahora costaba 700 pesos menos, es decir, $ 3.500 por Tn.
Una suba de esta magnitud –se quejan desde una petrolera- erosionará todavía más la ya depreciada rentabilidad del parque refinador. “No se entiende cómo el Gobierno (a través de la resolución 295 de Comercio Interior) pretende mantener cogelados los precios”, cuestionaron.
Comentarios como este llevaron a que Amado Boudou, que hasta ahora se mantenía al margen de las negociaciones con sectores energéticos (siempre bajo la órbita de Planificación), se metiere de pleno en el conflicto. El ministro de Economía está negociando con las petroleras aumentos graduales de los combustibles, que en un principio serían del 3 y 4%.
Desde Energía, en tanto, advirtieron que para no afectar tanto las cuentas de las refinadoras aplicaron un aumento del biodiesel menor del previsto. “Si nos guiábamos por la fórmula polinómica que establece el marco regulatorio, el nuevo valor debería haber ronda los $ 4.500 por Tn, a raíz del aumento del aceite de soja y del metanol”, explicaron desde la cartera que depende de Daniel Cameron.
“Sin embargo, para no complicarlos dejamos el importe en 4.200 pesos, lo que representa un aumento de sólo 5 centavos por litro de gasoil”, detallaron desde la Secretaría.
Más producción
Según cálculos que circulan en el mercado, en dos años la capacidad de producción aumentará, aproximadamente, en un millón de Tn/año y seguirá creciendo a partir de las ampliaciones de instalaciones ya existentes. “Varios productores aumentarán significativamente el volumen de su planta, como Patagonia Bioenergía, Unitec Bio, Ecofuel y Dreyfus, entre otros”, detallan allegados a CARBIO, la cámara que nuclear a las productoras. “Por lo que para 2015 estimo que la capacidad no será inferior a las 5,5 millones de Tn/año”, agregaron.
Un corte que se cumple a medias
Otro eje del conflicto con las petroleras es el aumento del cupo de biocombustibles en surtidores. Por Ley 26.093, desde agosto las destiladoras deben mezclar el gasoil y las naftas con al menos un 7 y un 5% de biodiesel y bioetanol, respectivamente.
“A la devaluación del dólar, que encarece la importación de aditivos y otros insumos, y al aumento del costo laboral, ahora también le sumamos el incremento del precio del biodiesel, que complica cada vez la rentabilidad del sector de downstream”, precisó un importante directivo de la industria.
Frente a ese contexto, las petroleras quieren un aumento del 8% del precio del gasoil en las pizarras de las estaciones de servicio, que hoy ronda los 3,70 en Buenos Aires y alrededores. Pero el Gobierno se mantiene firme la resolución 295, más allá de que en los últimos meses la Justicia haya autorizado a algunas compañías (Shell) a implementar nuevos precios.
En Planificación dejan entrever que para obtener subas habrá que esperar hasta el primer trimestre de 2011. El reclamo de las petroleras tiene que ver también con el incremento del corte de biodiesel en el gasoil hasta el 7%. La medida es obligatoria, pero las petroleras fueron cumpliéndolas con ritmos disímiles.
Primero fue Shell, que controla un 12% del mercado de combustibles, la que llevó hasta ese porcentaje la participación del combustible orgánico en el diesel.
Con algunos meses de diferencia, la siguieron Esso y Petrobras, que explican en conjunto un 25% de la demanda en surtidores. Sin embargo, YPF –el mayor jugador de la industria, con un 56% del mercado- aún no incrementó el corte y seguirá mezclando gasoil con sólo un 5% de biodiesel. Así lo aseguró en una carta enviada a la Secretaría de Energía el mes pasado.
Desde la petrolera de Repsol y la familia Eskenazi dejaron entrever que “elevar el corte implica un aumento de costos inviable con el corcet de precios aplicado por el Gobierno”.


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