Fue la única kirchnerista con espíritu festivo. María Eugenia Bielsa, rara avis de la política, pudo repetir el éxito de su performance en las primarias: anoche se imponía en la categoría de diputados nacionales con el 35 por ciento de los votos.
Siempre estuvo alineada a la Casa Rosada, aunque con medida distancia. En 2005, declinó ser candidata a diputada nacional por el Frente para la Victoria, cuando el kirchnerismo preveía unas elecciones complicadas. Fue entonces cuando Néstor Kirchner tentó a Agustín Rossi para encarar la titánica misión.
La hermana de Rafael, el ex canciller, y de Marcelo, el director técnico de fútbol, optó por construir política con lógica provincial. Su triunfo fue de la mano del nuevo sistema de boleta única, que eliminó las listas sábana. Esta modalidad, que consiste en completar cinco boletas separadas por categorías, impide el "efecto arrastre" y, así, crea un efecto dañino en las estructuras partidarias. Ayer, Bielsa se imponía como diputada con 543.000 votos, apenas 74.000 votos por debajo de lo que obtuvo el gobernador electo el socialista Antonio Bonfatti.
Con el PJ santafecino condenado a su peor elección provincial de la historia, el resultado que cosechó Bielsa la instala como una figura de peso para el rearmado del PJ santafecino. "Va a haber un proceso de reordenamiento interno después de esta catástrofe", vaticinó un dirigente del PJ a LA NACION. De perfil moderado, Bielsa hizo una campaña enfocada en problemas locales y con permanente contacto con la gente. Luego de la interna, en la que fue derrotado su hermano, ella casi no tuvo visibilidad en la gira proselitista de Rossi y continuó su propia estrategia.
Anoche, la dirigente santafecina estuvo en el búnker K instalado en el hotel Ariston, en el centro rosarino. Charló con Rossi y luego partió. En el escenario, Rossi comentó que ella se encaminaba a otra victoria, pero que prefería no celebrar por adelantado.





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