La concejala preside la Comisión de Ambiente. Allí asistirá hoy el subdirector de Residuos Urbanos Nicolás Schiel. Intentan mejorar la ordenanza que prohíbe las bolsas y darle una solución a los deshechos patológicos.
"La idea es escuchar. Tenemos que ver qué hacemos con la basura, las bolsitas y el tratamiento de los patológicos", explicó la concejala justicialista Mariela Cabreros, presidenta de la comisión. La prohibición de las bolsas, que comenzó a implementarse el mes pasado, ha cosechado rechazos dentro del cuerpo deliberativo. Los concejales del Frepam tuvieron un intento fallido hace diez días para derogarla. Luego las posiciones parecieron acercarse y la autora de la ordenanza, Viviana Rodríguez (Comunidad Organizada) se manifestó abierta a consensuar algunos cambios en la normativa para mejorarla.
"Creo que se va a llegar a muchos consensos, porque hay muchos puntos en los que estamos de acuerdo, como que las bolsas deben ser todas biodegradables y que hay que ir disminuyendo su utilización gradualmente hasta llegar a cero. La ordenanza tiene que especificar la calidad de esas bolsas y si se entrega la mercadería en bolsas de papel, debe estipular también en qué condiciones del papel, cómo se obtuvo ese papel, porque no debe utilizarse cualquiera. Eso es totalmente posible", añadió.
Clasificación.
Pero la proliferación de bolsitas de polietileno registrada en los últimos años no es el único problema ambiental que los concejales tienen que enfrentar. Ayer, un informe de LA ARENA reveló que muy pocos vecinos separan la basura en sus domicilios. En la propia comuna estiman que apenas el 10 por ciento lo está haciendo. Además, de las 120 toneladas de basura diaria que ingresa al relleno, no más de 85 toneladas son las que pasan efectivamente por la cinta donde los clasificadores separan los materiales reciclables para venderlos.
Pero aún hay más. Quien compra los materiales reciclables es un único acopiador quien no siempre adquiere, con lo cual, esos materiales vuelven al relleno para su enterramiento. "Ese es un tema central", planteó Cabreros. También lo es la poca cantidad de personas que separan en origen, pero en este caso la presidenta de la Comisión de Ambiente sostiene que los propios vecinos que realizan la clasificación en la casa luego ven que los camiones compactan todo junto, lo cual los desalienta en lugar de estimularlos a seguir.
Patológicos.
Pero el relleno sanitario no solo está enterrando la basura que se produce en los hogares santarroseños. También allí se está tratando el resultado de la recolección de los residuos patológicos que se realiza en Santa Rosa y en varias ciudades de la región. "Hay un convenio vencido entre la comuna y el Ministerio de Salud. El residuo patológico es patrimonio de la provincia, pero por convenio siempre lo ha manejado la comuna local y la de General Pico. Ahora hay que renovar el convenio, porque siguen llegando residuos de localidades vecinas", dijo.
El proceso que se le realiza a esa basura, tanto la orgánica como la inorgánica, es el enterramiento en una celda especial, donde luego se vierte cal viva. Desde hace años la basura ya no se incinera. El último horno pirolítico que existió en esta capital fue el que funcionó en el predio del hospital Lucio Molas, cerrado durante la intendencia del radical Francisco Torroba (2008-2011), luego de un incendio que afectó el incinerador y sus instalaciones.
Hace un año, el actual jefe comunal Luis Larrañaga, propuso al CD colocar una nueva planta de tratamiento de patológicos en la zona sur del ejido urbano de Santa Rosa, cerca del Cementerio Parque. La posibilidad fue muy cuestionada durante una audiencia pública que se realizó para analizar esa iniciativa, sobre todo porque contemplaba la posibilidad de colocar allí un nuevo horno pirolítico.
"Cuando se hizo la audiencia pública, como fue muy discutido, Schlegel (Javier, ex secretario de Obras Públicas de la comuna) dio la orden de que se investigaran otras formas. Sé que Schiel y Ucciardelo (Daniel, sucesor de Schlegel) estuvieron en Mendoza donde hay una planta modelo, que trabaja con microondas, autoclave y también con un pirolítico. Nicolás (Schiel) estaba muy entusiasmado con ese modelo de trabajo, pero no sabemos más que eso", concluyó Cabreros.


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