Los controles por residuos se endurecieron en las últimas semanas y hubo cientos de cierres de bares y restaurantes. Ahora, el Gobierno porteño se comprometió a implementar los mecanismos necesarios para a que los locales puedan reabrir en 24 horas.
Con la mira puesta en la basura acumulada en las calles y las críticas por la suciedad en distintos barrios, el Gobierno porteño endureció en las últimas semanas los controles sobre comercios por infracciones vinculadas al manejo de residuos. Y los más afectados fueron los gastronómicos: hubo cientos de clausuras a cafés, bares y restaurantes de la Ciudad.
A las primeras quejas del sector -que denunciaba cierres sin intimación previa y sanciones por infracciones menores- se sumó un problema todavía más grave para los comerciantes: en muchos casos, los locales permanecían clausurados durante más de cinco días.
Tras una ola de reclamos, Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la Ciudad, mantuvo este lunes una reunión con funcionarios porteños y consiguió un compromiso clave: que las clausuras puedan levantarse en un plazo de 24 horas.
Los gastronómicos aseguran que la situación se volvió crítica en las últimas semanas. Un empresario del rubro, dueño de un local de una cadena de cafeterías en Palermo, le resumió a Clarín el impacto de una clausura.
“Un empleado sacó a las 20.30 dos bolsas de residuos húmedos y, como el contenedor gris estaba rebalsado, las apoyó al costado. Al rato cayeron los inspectores y nos clausuraron”, contó.
El problema, según explicó, fue el tiempo que demandó después el trámite administrativo.

Por cuestiones burorcáticas las clausuras llegaron a extenderse por cinco días. Foto Santi Garcia Díaz
“Era sábado a la noche y el local recién pudo reabrirse el jueves. Los inspectores tienen 72 horas hábiles para cargar la clausura y hasta entonces no hay forma de iniciar el trámite para levantarla”, explicó.
Y agregó: “Con locales cerrados durante tantos días están dañando un ecosistema mucho más grande de lo que parece. Hay comida que se vence y hay que tirar, empleados que dejan de percibir propinas y proveedores que no cobran. Todos queremos una Ciudad más limpia, pero lo que hicieron fue desmedido”.
La situación se repitió en distintos barrios porteños. Una comerciante de Mataderos aseguró que el episodio incluso terminó afectándole la salud.
“Recuperamos una esquina clave en el barrio y en ocho años nunca había tenido ni una multa. Pero encontraron una bolsa saliendo de abajo de un contenedor y nos clausuraron el local”, relató.
“Se tomaron 72 horas para cargar la clausura y en la AGC solo encontré maltrato y mucha gente en la misma situación que yo. Quitarnos el derecho a trabajar hasta cinco días me parece demasiado ensañamiento”, se quejó.
Con cada vez más casos reportados, Camilo Suárez titular de la AHRCC se reunió con el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny. El principal acuerdo alcanzado fue que el Gobierno porteño garantizará mecanismos para que las clausuras puedan levantarse en 24 horas y evitar así cierres prolongados.
Además, se analizarán alternativas para la disposición de residuos húmedos, como trituradoras o composteras, especialmente orientadas a los grandes generadores de basura. También se estudia aumentar la frecuencia de recolección en zonas gastronómicas e incluso sumar servicios específicos para el sector.
Por su parte, los empresarios se comprometieron a reforzar la difusión de cartelería y campañas de concientización entre comerciantes y empleados. Reconocen que, aunque existe un trabajo previo sobre separación de residuos, en horarios de alta demanda pueden cometerse errores operativos.
Este año, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, tomó la decisión política de trasladar el control de la higiene urbana a la Jefatura de Gabinete, un área que históricamente dependía del Ministerio de Espacio Público. La primera avanzada estuvo dirigida a las empresas de recolección, pero el endurecimiento de los controles en la calle terminó impactando de lleno sobre el sector gastronómico.


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