A poco de cumplirse nueve meses, las familias que habían tomado las parcelas pertenecientes a tres propietarios, a fines de julio del año pasado, decidieron abandonar el asentamiento; no obstante llegaron otras que siguen la misma modalidad de organización.
De igual manera ocurrió en el barrio Pirayuí. Allí, en principio se contabilizaron casi mil familias, pero a medida que pasó el tiempo, junto a la lluvia, el frío y el calor, aquellos que estuvieron en un principio, cesaron en su cometido, lo cual casi devolvió a la normalidad el paisaje de las más de 40 hectáreas tomadas a principios de julio, donde ahora no superan las 150 familias ocupas.
Y finalmente se está arribando a lo que el jefe comunal, “Camau” Espínola, no quiere llegar: “el desorden urbano” en estos sectores de la periferia. Es que se alzan casillas como se puede, tanto material como machimbre y se realizan conexiones clandestinas de servicios de luz y agua.
En el caso del Quilmes, la toma sigue con el mismo nivel de casillas construidas con retazos de lona, chapas y madera. Las familias poseen una rutina uniforme de changas, colegio y vigilancia para que no se sumen nuevas personas.
“Algunos se fueron, se cansaron, vieron que no hay solución, vino gente nueva que no tenía dónde ir y siempre se mantiene el deseo de que el terreno sea nuestro”, dijo a época Marita Sena, una de las delegadas del asentamiento.
Se trata de una parcela reclamada por tres propietarios, de los cuáles dos no tendían inconvenientes en ceder los espacios, pero habría uno que se resiste, comentó Sena. “El Gobierno camina muy lento en las negociaciones pese a que propusimos pagar por el lugar, también para tener los servicios; igual acá se mantiene el número de las 200 familias”, remarcó la mujer al tiempo que remarcó que procuran “un orden en el asentamiento y mantenerlo limpio”.
“Por ahora nos reunimos para modificar algunas cuestiones, también para cuidar que no se junten a tomar o drogarse cerca. Este es un barrio inseguro con muchos problemas, pero eso todavía podemos controlar, por suerte contamos con la Comisaría Nº12”, mencionó la delegada.
También volvió a resaltar que se trata de “familias numerosas con muchos hijos”. “Por eso estamos viendo el tema de la nutrición de los nenes, y aquellos que poseen discapacidad”, acotó.
Si bien por la problemática de los asentamientos en Capital intervino la Comisión de Tierras para el Hábitat Social Padre Carlos Mugica, dependiente de la Jefatura de Gabinete de la Nación, el organismo se puso a disposición de la Justicia; firmó convenio con la Comuna pero sin mayores logros. Es que la entidad espera la presentación de proyectos para financiar obras, siempre y cuando haya consentimiento de los propietarios. En el caso de Pirayuí habría acuerdo con los propietarios, pero no hubo señales del Municipio.

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