Bajo la sombra de Lula, Dilma define su gabinete

Bajo la sombra de Lula, Dilma define su gabinete
El presidente le recomendó que mantenga a varios de sus ministros

BRASILIA.- La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, ha señalado que no dudará "en tocar a la puerta" de su mentor, Luiz Inacio Lula da Silva, cada vez que necesite su consejo. Al parecer, no le será necesario: pese a que dice que quiere que el futuro gabinete tenga "el rostro de Dilma", el mandatario ya hace sentir todo su poder en la designación de los futuros funcionarios.

Anteayer se supo que Lula presiona por la permanencia del actual ministro de Economía, Guido Mantega, y del responsable del Banco Central, Henrique Meirelles, como una señal de estabilidad a los mercados en momentos en los que preocupa la apreciación del real y en que potencias como China y Estados Unidos intentan impulsar sus economías mediante una "guerra de monedas", según una frase de Mantega.

Y ayer se agregaron a la lista de "recomendados" por Lula para que continúen en el cargo el ministro de Defensa, Nelson Jobim, y el de Educación, Fernando Haddad, cuyas respectivas gestiones son muy valoradas por el actual mandatario.

Mientras tanto, quien fue ministro de Economía en los primeros años de Lula, Antonio Palocci -uno de los coordinadores del equipo de transición de Dilma, que administrará con el gobierno el traspaso de poder-, era el candidato seguro a ser jefe de gabinete. Pero ahora parece alejarse de esta posibilidad, también por influencia del propio Lula, que teme que Palocci, un encumbrado dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) que estuvo a cargo de la campaña de Dilma, "le haga sombra" a la presidenta electa.

En 2006, Palocci debió alejarse del ministerio de Economía rozado por un escándalo de supuesto tráfico de influencias, aunque finalmente la Justicia no comprobó las acusaciones en su contra.

Al mandatario tampoco le gustaría que Palocci, un médico de profesión conocido por su austeridad en el manejo de las cuentas públicas cuando fue ministro, volviera a la cartera económica, donde prefiere que siga Mantega. Al parecer, tanto Lula como Dilma ven a Palocci como ministro de Salud, pese a que él no estaría muy entusiasmado con ejercer ese cargo, que le dio proyección de candidato presidencial al socialdemócrata José Serra, derrotado por Rousseff en el ballottage del domingo pasado.

La injerencia de Lula, que cuenta con una popularidad del 83% y no cesó de hacer alarde de su respaldo incondicional a Dilma durante toda la campaña, sigue generando duras críticas de la prensa.

"Tercer mandato"

Ayer, la analista política Eliane Cantanhêde publicó en el diario Folha de S. Paulo un artículo titulado "Tercer mandato", en el que dice que si Lula insiste en ser el "gran padre" de Dilma, reducirá el papel de la primera presidenta mujer de Brasil al de una simple "gerente".

"Vamos a pensar juntos: si Lula está dejando todo prácticamente predefinido, ¿quién va mandar en el gobierno a partir del 1° de enero de 2011?", escribió Cantanhêde.

"El creó a la candidata, la impuso al PT, le garantizó la victoria, elige los ministros desde la campaña y determina cómo será el gobierno. Será el dueño del país, de facto, también en el mandato de la sucesora, hasta volver directamente para las elecciones de 2014", añadió.

Aquí la prensa interpretó la victoria de Dilma como un "triunfo de Lula", y habla más del presidente que de su sucesora. Ni siquiera parece haber funcionado la idea del mandatario de no mostrarse en público la noche de los festejos ni las entrevistas televisivas, las primeras como presidenta electa, que dio Dilma anteanoche para mostrar un estilo propio, y en las que esbozó algunos de los lineamientos de su gobierno.

Lo cierto es que, aunque polémica, la omnipresencia de Lula también supone ventajas para la presidenta electa. Según la prensa, el presidente está dispuesto a utilizar sus amplias espaldas para adoptar medidas duras antes del fin del mandato, de modo que no erosionen la imagen de su delfina.

Según ese diario, se trata de medidas de ajuste fiscal y monetario, la aprobación de un presupuesto "más draconiano" para 2011, y la reducción de las metas de inflación para el año próximo, del 4,5 al 4 por ciento.

Por otra parte, Rousseff formalizó ayer el nombramiento de Palocci, José Dutra y José Eduardo Cardozo como coordinadores de su equipo de transición. Pero hubo una sorpresa: nombró también al vicepresidente electo, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), uno de los mayores del país y socio del PT en la coalición de gobierno. Lo hizo luego de que este partido se quejara de que Dilma sólo se reuniera con altos dirigentes del PT para discutir el traspaso.

Puede haber más cortocircuitos: el PMDB coquetea con los opositores Demócratas (DEM, centroderecha) para desbancar al PT de la presidencia de la Cámara de Diputados y también disputa con su socio de coalición el control de la Caja Económica Federal, institución que ejecuta los programas sociales del gobierno.

Comentá la nota