El avance extremista en Irak acerca a dos eternos enemigos: EE.UU. e Irán

El avance extremista en Irak acerca a dos eternos enemigos: EE.UU. e Irán

Crecen las señales de un esfuerzo conjunto para detener a la milicia sunnita; Kerry dijo que no descarta nada que ayude a estabilizar al país árabe

 Preocupado por el "desafío existencial" para Irak que supone la fulminante ofensiva del extremista Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), Estados Unidos evalúa trabajar codo con codo con su archienemigo Irán para intentar frenar a los jihadistas sunnitas, a los que considera una amenaza para la "estabilidad" de toda la región.

Así lo anunció ayer el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en una entrevista con el sitio Yahoo News, durante la cual afirmó que el gobierno de Barack Obama está abierto "a discusiones" con Teherán sobre el deterioro de la situación en Irak.

"Estamos abiertos a discusiones si Irán puede hacer alguna contribución constructiva, si está dispuesto a hacer algo que respete la soberanía e integridad de Irak y la capacidad del gobierno de emprender reformas", dijo Kerry.

Consultados sobre la posibilidad de una cooperación militar con su histórico rival en la región, Kerry avanzó un poco más: precisó que cualquier decisión deberá ser analizada "paso a paso", pero no descartó en términos rotundos esa posibilidad. "Veamos primero qué es lo que Irán está o no dispuesto a hacer. No descartaría nada que pueda ser constructivo para proporcionar verdadera estabilidad" en Irak, deslizó.

Las declaraciones de Kerry llegaron dos días después de que el presidente iraní, Hassan Rohani, también abriera una puerta para la cooperación con Washington, al señalar que no descartaba colaborar con Estados Unidos en la crisis iraquí.

Una acción conjunta entre Estados Unidos y e Irán, que no tienen relaciones diplomáticas desde hace 34 años, sería algo sin precedente desde la revolución de 1979, lo que demuestra la alarma desatada por el rápido avance insurgente.

El avance de los jihadistas del EIIL puso a los dos países inesperadamente mano a mano frente a un enemigo común que podría acercarlos. Desde que se retiró del país tras la invasión de 2003, Estados Unidos apoya la frágil coalición del primer ministro chiita, Nouri al-Maliki, que al marginar a los sunnitas de su gobierno creó el caldo de cultivo para que la causa de este grupo que se escindió de Al-Qaeda arraigara en la población. En tanto, Irán, la mayor potencia chiita, pretende jugar su carta para mantener el equilibrio de poder en el enfrentamiento que mantienen las dos grandes ramas del islam.

Funcionarios norteamericanos indicaron que el primer acercamiento sobre este tema podría ocurrir el lunes próximo en Viena, donde está prevista una nueva cita entre negociadores norteamericanos e iraníes, en el marco de las conversaciones del grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) con Teherán para buscar un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear.

Ante el revuelo que desataron las declaraciones de Kerry en Estados Unidos, tanto el Pentágono como el Departamento de Defensa salieron a calmar un poco las aguas, al afirmar de forma coincidente que no hay planes de hablar de un procedimiento militar conjunto con Teherán.

"No hay absolutamente ninguna intención, ningún plan de coordinar acciones militares entre Estados Unidos e Irán", dijo el vocero del Pentágono John Kirby.

Durante su intervención, Kirby no descartó, sin embargo, "que al margen de las discusiones nucleares [en Viena] pueda haber negociaciones sobre la situación en Irak".

También la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo que no se habló "sobre coordinar maniobras militares en Irak con Irán". En lugar de ello, aclaró, sí son posibles conversaciones similares a las que Washington y Teherán llevaron adelante previamente en relación con Afganistán tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

La feroz ofensiva del EIIL, que busca crear un califato islámico que se extienda por Irak y Siria, amenaza con desmembrar a Irak y desatar una guerra sectaria que no respete fronteras nacionales.

En su avance relámpago por todo Irak, incluyendo la captura de Mosul y Tikrit la semana pasada, los extremistas tomaron ayer el control de la estratégica localidad iraquí de Tal Afar, ubicada entre la ciudad de Mosul y la frontera con Siria.

Con el fin de frenar a los jihadistas, Kerry también reveló ayer que el uso de drones podría ser "una de las opciones importantes para detener el avance de personas que se desplazan abiertamente en convoys y camionetas aterrorizando a la población".

Por otro lado, Estados Unidos, que retiró todas sus tropas de Irak a fines de 2011, despachó a 550 soldados del Cuerpo de Infantería de Marina a Bagdad para reforzar la protección de su megaembajada allí.

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