Aunque decepcionados, en Brasil saludaron al papa argentino

Había mucha expectativa de que Scherer, arzobispo de San Pablo, fuera el elegido

Por Alberto Armendariz |

RÍO DE JANEIRO.- En este país tan futbolero, la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como nuevo papa se sintió como si hubiese sido un gol de último minuto que le hizo ganar a la Argentina la final de un Mundial contra Brasil. Es que en las últimas semanas aquí se había vivido con gran expectativa la posibilidad de que el arzobispo de San Pablo, Odilo Scherer, uno de los favoritos al entrar en el cónclave, se alzara con la mitra papal y pasara a la historia como el primer pontífice latinoamericano.

"Si fuera brasileño estaríamos más contentos, pero estamos contentos. La elección de un latinoamericano muestra que la Iglesia se abre para todos, que no está orientada sólo a Europa. La elección de Francisco vigoriza a la Iglesia en su misión de hacer discípulos entre todas las naciones. Podemos esperar mucho por el hecho de ser un latinoamericano", comentó Leonardo Steiner, secretario general de la Conferencia de Obispos de Brasil, país que, con 123 millones de fieles, es el que tiene mayor cantidad de católicos en el mundo.

Steiner invitó al nuevo papa a ir a Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Río de Janeiro entre el 23 y el 28 de julio próximos, cuando se espera la llegada de más de dos millones de fieles.

"A pesar de nuestra rivalidad en el fútbol, Bergoglio es vecino de Brasil y vendrá con una agenda más amplia a Río de la que hubiera tenido Benedicto XVI", apuntó Steiner, que resaltó la humildad del arzobispo porteño.

"Será un pastor. Ésa es la experiencia que trae de Buenos Aires, una persona muy cercana a la gente, sin dejar de ser un intelectual", dijo.

En los canales de noticias, los presentadores no pudieron ocultar cierta decepción ante el hecho de que Scherer no resultara elegido después de toda la fuerza y rezos que hizo la "torcida" brasileña. Y hasta hicieron bromas con que ahora sí la Argentina tenía "la mano de Dios", en referencia al gol de Diego Maradona contra Inglaterra en el Mundial de 1986.

"Es una lástima que el papa no sea brasileño, pero los argentinos son hermanos y es un cambio en la Iglesia muy importante para toda América latina. Este continente es el terreno de la esperanza", comentó a LA NACION el médico jubilado Luiz Coutinho.

En la Catedral da Sé, en San Pablo, donde normalmente oficia misa Scherer, se vieron algunas caras de desilusión después de la proclama desde el Vaticano. Pero la Curia Metropolitana divulgó un comunicado para felicitar a Francisco y resaltó los desafíos que tiene por delante.

"Cabe a él conducir a la Iglesia, barca de Pedro, por las aguas agitadas en el actual contexto social, político, cultural, económico y religioso, con renovado ardor misionero en el compromiso vivo y eficaz del anuncio del Evangelio de Jesucristo", subrayó el vicario general de la arquidiócesis, Tarcisio Scaramussa.

En tanto, la presidenta Dilma Rousseff emitió una cálida nota en la que felicitó al nuevo papa y "al pueblo argentino", tras comentar que este cónclave había sido seguido con especial atención por los brasileños. Y reiteró la invitación a Bergoglio para que vaya a Río en julio..

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