Casi un título de página policial. Sin mencionarlo, cuidadosamente, el candidato de CAMBIEMOS hizo alusión a Florencio Aldrey Iglesias, haciendo referencia al múltiple comando, que reciben los intendentes marplatenses, lo cual a esta altura sería obvio desconocer.
Seguramente, advertido que la campaña no la podía sostener en el tiempo, (porque se le agotó el material y los fusileros) cejó en su intento de demoler la candidatura de Carlos Fernando Arroyo. Es que con fecha de inauguración del Paseo Aldrey, existe tan alto rechazo público al propietario del multimedios, que cualquier cosa que se identifique con él, inevitablemente recibirá un escarmiento cívico, la única forma de refregarle, cuál es el límite de la tolerancia, aunque no sea candidato a nada.
Reúne todas las frustraciones de los marplatenses y arrastra a Daniel Scioli, a una catastrófica derrota en la ciudad, a la que el ex motonauta califica como su segunda cuna. Resultaron patéticas las fotos de Lorena y Pepe Scioli, recorriendo las obras en la ex terminal, como la actividad paralela de la inauguración de un lactario, todos evidentes actos de proselitismo.
Así también es el desprecio que recoge por una inmensa parte de la población, que siente que por allí ha detectado una asociación ¿ilícita? como un foco de corrupción, que se realiza a la luz del sol, a tal punto que las páginas del matutino no dejan de entregar pruebas diarias, en actos de flagrancia y verdadera impudicia periodística.
Por el momento ha cejado la campaña del multimedios La Capital, que desaforadamente hurgó en el pasado de Carlos Arroyo para descalificarlo y sacarlo de carrera. Ensució aún más sus ya desacreditadas páginas y logró el efecto inverso. Con litros de tinta reflejó precisamente lo que la gente ya no quiere oír más. Torpe y burda maniobra, que se termina también llevando puesto a Daniel Scioli, a quien inmediatamente se lo asocia con Aldrey Iglesias, lo cual se admite a través de manifestaciones que se realizan por ejemplo en las mesas de Mirtha Legrand.





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