La herencia política del ex presidente argentino Néstor Kirchner en el mundo sudamericano, pendiente desde su fallecimiento, aún permanece en disputa. Y son muchos los nombres que suenan para sucederlo al frente de la Secretaría General de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), pero hay uno que comienza a reunir consenso. Se trata del ministro de Energía venezolano, Alí Rodríguez Araque, el hombre propuesto por el mandatario bolivariano, Hugo Chávez, a quien el Gobierno argentino apoya según él mismo reveló ayer.
“Hugo, dale un abrazo a Alí y dile que cuenta con nuestro apoyo”, narró Chávez que su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner, le dijo durante una comunicación telefónica en la cual le negó que Buenos Aires fuera a proponer otro nombre para el cargo. “Mi candidato era Lula, y así se lo dije, pero él me dijo: ‘No, Hugo, prefiero descansar un poco’. Así que Rodríguez Araque tiene el apoyo de una buena parte de la región”, agregó el bolivariano durante su primer informe de gestión ante una Asamblea Nacional con presencia opositora en un lustro.
Tras la muerte de Kirchner en octubre de 2010, el bloque regional no pudo avanzar en la designación de un secretario general sustituto, aunque sonaron para la oficina grandes nombres como los del uruguayo Tabaré Vázquez y la chilena Michelle Bachelet. Sin embargo, ninguno de ellos reunió el consenso generalizado que el estatuto de Unasur exige como condición para el nombramiento.
Al momento, y según palabras de Chávez, el encargado de la cartera energética del país caribeño, quien ya había presidido la petrolera estatal PDVSA, no sólo contaría con la venia de Argentina sino también de Bolivia, Ecuador y Paraguay. Pero Colombia tendría en estudio un nombre propio.
Ayer, durante su exposición, el líder bolivariano también tuvo palabras para los 67 referentes de la oposición que volvieron al Legislativo tras un lustro. “Hay poderes internacionales y locales empeñados en que seamos incapaces de dialogar, en que ustedes crean que yo soy un demonio y que nosotros creamos que ustedes son un demonio. Muchas veces nuestras actitudes potencian ese enfrentamiento. Pero me da mucho gusto verlos aquí, a pesar de que están muy serios”, les manifestó el presidente.
Como carta diplomática, les prometió trabajar con velocidad para devolver a la Asamblea, antes de los 18 meses contemplados, los poderes otorgados con la Ley Habilitante. La norma en cuestión, que el oficialismo impulsó con el argumento de tomar medidas urgentes ante las inundaciones que afectan a miles de venezolanos, fue denunciada por los opositores ante la Organización de Estados Americanos por constituir un instrumento de abuso de poder.





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