En una impactante y sorpresiva revelación del diario Folha de São Paulo, fuentes del Ministerio de Defensa y de la Cancillería brasileña consideraron ayer inconveniente abrir los archivos de la dictadura y otros gobiernos porque pueden revelar secretos nucleares y afectar las relaciones con la Argentina.
Esas informaciones podrían impactar en las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner. La liberación de documentos ultra secretos, estipulada en un proyecto de ley impulsado por el gobierno, fue rechazada esta semana por los ex presidentes José Sarney y Fernando Collor de Mello. La primer mandataria aceptó que algunos papeles, vinculados con la integridad territorial, la soberanía o las relaciones exteriores, sean mantenidos en secreto por tiempo indefinido, pero se opuso al ocultamiento de aquellos que contengan informaciones sobre violaciones de los derechos humanos.
El proyecto de desclasificación data de 2009, cuando Luiz Inácio Lula da Silva lo envió al Congreso. Rousseff, por entonces, estaba en contra de esa postura.



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