El ex gerente general del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda, Luis Edgardo Araniz, uno de los símbolos de la corrupción en La Pampa durante el marinismo, salió ayer en libertad condicional después de 40 meses de encierro.
Araniz, que desde hace un tiempo contaba con el beneficio de las salidas transitorias, quedó en libertad condicional porque cumplió los dos tercios de la pena a cinco años de prisión que el 14 de diciembre de 2007 le había impuesto la Cámara en lo Criminal 1 y que la Corte Suprema dejó firme a mediados de 2011. Ayer, una vez que las autoridades de la Unidad 4 recibieron la orden del juez de ejecución, Martín Saravia, el ex funcionario dejó la celda.
El, junto al ex vicepresidente ejecutivo del IPAV, Hugo Nelson Araniz, fueron condenados a cinco años por los delitos de peculado (sustracción de caudales públicos) y cohecho (pago de coimas al contador fiscal del Tribunal de Cuentas, Rubén Angel Naval), ya que fueron responsables del desvío de los 960.456,21 pesos, entre 1999 y 2003, a través de dos cuentas corrientes del IPAV para comprar regalos, anticonceptivos, pirotecnia, boleadoras, vinos Luiggi Bosca, huevos de Pascua, cotillón, chorizos, acolchados, sábanas, pergaminos, champagne, cenas, fiestas, refrigerios, hotelería, un postgrado a un abogado... y hasta un sommier para el departamento de Agüero. La justicia provincial describió esas conductas como "una evidente corruptela administrativa".
Los otros, en suspenso.
Araniz estuvo preso durante 15 meses cuando el caso estaba siendo investigado por la jueza instructora Verónica Fantini. Luego quedó libre y, cuando la Corte confirmó el fallo condenatorio, completó los otros 25 meses. Cuando permaneció detenido en la Delegación Sur de la policía fue visitado por el ex gobernador, y actual presidente del Partido Justicialista, Rubén Hugo Marín, y el ex vicegobernador Manuel Justo Baladrón.
Su compañero de causa, Agüero, que está preso en General Pico, quedará libre condicionalmente la próxima semana. La diferencia de unos pocos días tiene que ver con el tiempo en que sus abogados solicitaron la solicitud al tribunal.
Los otros cuatro condenados que tuvo en el juicio oral y público zafaron de ir a la cárcel porque recibieron penas en suspenso. Naval, por cobrar las coimas, recibió un año de prisión en suspenso, inhabilitación absoluta y el pago de una multa de 48.000 pesos que actualmente está abonando en diez cuotas.
El ex tesorero del IPAV, Walter Raúl García, recibió dos años en suspenso por peculado e inhabilitación absoluta perpetua; el ex jefe de Compras y Licitaciones y ex presidente del Club Rucalén, Juan Cono D'Amico, un año de prisión en suspenso como partícipe secundario del peculado e inhabilitación absoluta perpetua; y la ex jefa de Contabilidad y Finanzas, Mirta Isabel Rodríguez, tres años en suspenso.
La paradoja es que mientras Araniz está libre y Agüero lo estará en pocos días, y a una década de concluidos los hechos delictivos, ni la Justicia ni la Fiscalía de Estado consiguieron que ellos devuelvan lo sustraído a las arcas del Estado.
Uno cárcel, otros arreglos
Araniz cumplió estrictamente con lo que dispuso la Justicia, y si salió en libertad condicional fue porque ese beneficio se le otorga a cualquier preso con buena conducta. La semana pasada, en un caso similar, la respuesta de la misma Justicia fue diametralmente opuesta. En la causa de los 73 "viajes fantasmas" del Ministerio de Bienestar Social absolvió a un imputado y benefició a los otros seis con penas leves, y les aseguró no ir a la cárcel, tras el arreglo entre la fiscalía y las defensas. Paradójicamente los dos fallos fueron dictados por la Cámara 1, aunque con composiciones diferentes.

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