Lejos de las firmes convicciones políticas que solían recubrir a los candidatos políticos de otras épocas, el Radicalismo santacruceño ha tomado extraños rumbos a la hora de asociarse con otras fracciones políticas de cara a las próximas elecciones.
Lo lógico y sensato, sería que un Radical, adhiera a la lista que lleva a otro Radical a la presidencia. Es decir, el candidato a gobernador por Santa Cruz Eduardo Costa, si siguiera la lógica del partido que lo contiene y dice representar, si desarrollara verdaderas convicciones partidarias y estuviera embuido de un compromiso cierto y real con sus votantes (se supone Radicales y/o independientes), tendría que responder a un candidato del mismo signo a nivel nacional, esto es Ricardo Alfonsín, hoy por hoy el presidenciable que tiene la UCR, por más que esté lejos en el ranking de las preferencias públicas.
Sin embargo, Eduardo Costa acaba de acordar con el Peronismo ortodoxo, asociándose con las 62 Organizaciones Peronistas de la provincia, en la figura de Pedro Nuñez, su Secretario General, firmando un acta acuerdo con el Frente Electoral que lleva y apoya la candidatura de Eduardo Duhalde-Mario Das Neves a nivel nacional. Esta inusual movida del candidato, le da más fuerza a la versión no confirmada de que Costa habría tenido ya, al menos una reunión con la Presidenta CFK, abriendo las puertas para un probable triunfo en octubre.
De esta manera el Radicalismo santacruceño entabla una relación impensada con el Peronismo, que lleva a plantear seriamente si cualquier opción es válida, cuando de ganar votos se trata. Particularmente a Eduardo Costa no le ha ido muy bien con sus vinculaciones peronistas, de hecho en el año 2007, cuando se asoció a la diáspora legislativa encabezada por Sergio Acevedo y siete diputados profugados del FPVS, luego de servir incondicionalmente al kircnerismo, al referente radical le costó caro en las urnas.
Ahora, el Radicalismo local, huérfano de una figura partidaria fuerte a nivel nacional, acude a lo más deplorable del Peronismo para jugar un papel ciertamente lamentable a la vista de quien es afiliado de la UCR o de aquel independiente que pretendía ver en el Radicalismo una alternativa de voto.
¿Qué une a Eduardo Costa con las 62 Organizaciones Peronistas y mucho más extraño aún, qué lo une con Eduardo Duhalde, que representa un viejo capítulo del oscuro peronismo de los últimos tiempos que tan crudamente criticó el propio Radicalismo o del propio Das Neves, perdedor en su tierra, sospechado de una irregular gestión en su provincia y absolutamente desvalorizado y piantavotos?
No habla muy bien del Radicalismo en Santa Cruz, esta extraña e impensada voltereta política llevada a cabo por, quizás, el único referente con posibilidades que tiene ese partido en Santa Cruz. Objetivamente, le va a ser mucho más beneficioso a Duhalde su asociación con Costa en Santa Cruz, donde el bonaerense no tiene consenso y los pocos votos que recaude irán atados al candidato radical, que al empresario de Río Gallegos, llevar un lastre político como el que hoy equivale Duhalde, Menem, Saa y otros similares.
El efecto que cause en las urnas el próximo 23 de octubre, dirá si la UCR de Santa Cruz acertó con esta alianza o si nuevamente los políticos darán muestra de lo lejos que están de sus convicciones de servicio y solo practican el swingerismo para ganarle al oficialismo, olvidándose que la voluntad de los votantes no se maneja como una regla de tres simple sino que se debe demostrar, además de capacidad, convicción y propuestas; coherencia y honestidad (no solo partidaria) sino intelectual. (R. Lasagno/Agencia OPI Santa Cruz)





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