MADRID.- Presionado por las crecientes exigencias de austeridad de Alemania, una de las potencias de la Unión Europea (UE), y acorralado por la posibilidad de un efecto contagio de la crisis de la deuda pública portuguesa, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, debió anunciar ayer nuevas medidas de ajuste para reducir el gasto público regional y acelerar la hasta ahora incierta salida de la crisis económica.
No obstante, aunque Merkel y otros mandatarios y funcionarios del continente ponderaron en reiteradas ocasiones los "ingentes esfuerzos" del gobierno español por reducir el déficit público a través de duras medidas -entre ellas, la reducción de hasta el 5% del salario de los empleados públicos-, la falta de compromiso de los gobiernos regionales para plegarse a los recortes fue igualmente reprochada por las calificadoras de riesgo y los organismos multilaterales de crédito.
Ante el agravamiento de una crisis signada por el creciente índice de desocupación, que ya supera el 20%, y la falta de una reactivación de la economía, Zapatero anunció que impulsará una norma para que las comunidades autónomas establezcan un techo de gasto que estará atado al crecimiento del PBI nominal a mediano plazo. Es decir, que los gobiernos locales no podrán tener un gasto superior al de los ingresos que generen.
Sin embargo, algunos analistas financieros tildaron la medida de mera señal de buen comportamiento hacia el exterior, ya que el nivel de gasto permitido no sólo estará ligado a la evolución del PBI, sino también a la inflación, que a pesar del estancamiento de la actividad económica se prevé que superará el 2%, con lo que el "permiso" para gastar no se vería tan recortado como la medida parece prometer en un principio


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