“Es un animal político y el jefe de la construcción del peronismo”

“Es un animal político y el jefe de la construcción del peronismo”

Juan Carlos Mazzón estuvo en las últimas 5 presidencias del peronismo y hace más de 40 años que opera para que el partido no pierda ni un resquicio de poder. Esta semana fue el artífice del desdoblamiento de Paco.

Hay quienes dicen que fue el artífice de que Celso Jaque se convirtiera en gobernador en 2007, pero ese no fue su mayor logro. También se le atribuye, entre otras tantas operaciones políticas, la del adelantamiento de las elecciones en el 2009 para que el kirchnerismo no fuera derrotado. Esta semana Juan Carlos Mazzón, más conocido en los pasillos de la política como el Chueco, el operador presidencial o el alfil del kirchnerismo, volvió a salir de la Casa Rosada para orquestar el desdoblamiento de las elecciones gubernamentales mendocinas, que busca aniquilar las pretensiones de Alfredo Cornejo al sillón de Paco Pérez. ¿Conseguirá su objetivo otra vez?

De joven este santafesino vino a Mendoza a estudiar ingeniería en Petróleo y fue en esos años de fervor universitario cuando comenzó militando en Guardia de Hierro, corriente del peronismo ortodoxo. En aquellos difíciles años 70, el militante le ganó al universitario, tanto que sólo le quedó una materia para recibirse de ingeniero, pero nunca la rindió.

En aquel tiempo trabó amistad con José Luis Manzano, quien luego lo convirtió en su viceministro del Interior cuando promediaban los 90. Hoy tiene su oficina en el primer piso de Casa Rosada, a metros del despacho de la Presidenta y también del jefe de Gabinete. Desde ese centro estratégico parece tener el control de lo que ocurre políticamente en cada rincón del país y a partir de esa meticulosa información opera. Eso es lo que hace desde hace más de 40 años: operar no sólo para que el peronismo crezca, sino para que –en lo posible– no pierda el más mínimo resquicio de poder.

“Desde la vuelta de la democracia trabajó en todas las presidencias justicialistas. En los dos períodos de Menem, en el breve lapso de Duhalde, después fue asesor de Néstor y de Cristina, en sus dos gestiones. El Chueco es el jefe de la construcción política del peronismo y el que hace hasta lo imposible por mantener la unidad del partido”, dice, sin privarse de sonar como ferviente admirador, el diputado Jorge Tanús, precandidato a gobernador por el sector Azul que lidera Mazzón.

Durante el fin de semana pasado volvió a dar un golpe preciso en Mendoza, propio de quien conoce la estrategia y sabe esperar el momento justo para dar la estocada. Pese a que desde un principio se negó a la posibilidad de desdoblar elecciones, habiendo estudiado que la estampida de 7 intendentes justicialistas para adelantar los comicios en sus comunas le restaba apoyo y poder político al futuro candidato justicialista, y sabiendo que si se plegaba a la ola de desdoblar las elecciones lo dejarían sólo al –hasta ahora– precandidato a gobernador radical Alfredo Cornejo, sólo le bastó dedicarle el mejor esfuerzo para que en la Casa Rosada entendieran que el hecho de que Paco Pérez decidiera desdoblar no era sacar los pies del plato, sino apostar a mantener el control de la provincia. Y así dicen haberlo entendido.

“Fue una salida para evitar la división del partido, pero también demostró su talento para que esto saliera bien, manteniendo un equilibrio con la Nación y paralelamente con (Daniel) Scioli. En esto, él lo ayudó mucho al gobernador”, admitió Tanús.

Un animal de la política

El hecho de que Juan Carlos Mazzón se haya convertido en esa figura que atravesó todas las presidencias peronistas no es casualidad. En su entorno justifican esto diciendo: “Es muy difícil encontrar a un animal de la política como él, que sabe cómo construir un candidato y en qué momento hacerlo. Es de esos a los que no les gusta aparecer mucho, pero siempre está cuando lo necesitás”.

Pero a esta capacidad de ingeniero, se le suma algo que según Patricia Fadel lo define de cuerpo entero: “En su despacho te podés encontrar desde un concejal hasta un gobernador o un embajador. Él atiende a todo el mundo y abre todas las puertas. El tema es que después ese concejal, es intendente o el gobernador se convirtió en presidente y con todos generó una relación o los terminó asesorando”, contó la tunuyanina que actualmente integra el directorio del Banco Nación y que creció políticamente al amparo de Mazzón, a quien conoció allá por 1985.

De aquellos tiempos en que Mazzón se dedicaba casi exclusivamente a mover las piezas de las candidaturas locales, se produjo otro de los hitos peronistas que lo tuvo de protagonista: en 1985 fue candidato a presidente del partido en Mendoza enfrentando a Octavio Bordón y ganó esa presidencia. Pero dos años más tarde, como buen lector de la situación que atravesaba el peronismo en tiempos de poder radical, supo dar un paso al costado. “Privilegió la unidad del partido, entendió que el Pilo era quien tenía más probabilidades e impulsó su candidatura. Así recuperamos la gobernación y la sostuvimos durante tres mandatos más”, recordó Fadel. De los dos gobernadores que siguieron la racha de Bordón, ni Lafalla, ni Gabrielli pertenecían al sector azul de Mazzón.

Cuentan que allá por el 2002 y sin mayores rodeos le dijo a la tropa mendocina que había que trabajar para el ignoto Néstor Kirchner, que sería el próximo presidente. “Nosotros no sabíamos ni pronunciar el nombre y mucho menos escribirlo, pero se trabajó y fue el regreso”, asumieron varios dirigentes locales.

La paciencia, esa virtud

Entre quienes suelen escuchar sus consejos, abundan los que recuerdan su frase de cabecera: “El bien a cultivar en la política es la paciencia” y hasta parecen repetirla una y otra vez, sobre todo en tiempos de virulentas internas previas a las PASO, en las que son más los políticos que, fuera de sí, se tientan con patear el tablero.

Es justamente en esos momentos, en que este experimentado operador que acaba de cumplir 70 años, se toma el tiempo para calmar las aguas, apelar a su capacidad de diálogo con cada sector del peronismo y con la templanza que lo caracteriza conseguir catapultar hasta al más desconocido militante. Ese que luego de pasar por sus manos podrá convertirse en un triunfal candidato. Si esta nueva estrategia política de adelantar las elecciones en Mendoza le sale bien, todos coincidirán en que Mazzón lo hizo otra vez.

Cambio de timón:  El día en que el padre de la estrategia  impulsó a Paco a  desdoblar

Juan Carlos Mazzón no es afecto a salir demasiado en los medios y mucho menos de hacer declaraciones en ellos. Pero esta vez la jugada lo tenía como protagonista y así lo asumió el lunes cuando se sentó a la derecha del gobernador Francisco Pérez para oficializar la decisión de adelantar las elecciones gubernamentales, una medida a la que se había negado hasta no hace mucho tiempo. 

La medida que aceleraba los tiempos de candidatos propios y ajenos no cayó muy bien en el kirchnerismo más puro. Hasta el mismo diputado nacional y precandidato a gobernador Guillermo Carmona se atrevió a pronosticar que “es una mala decisión que minará la unidad del peronismo” y aseguró que su sector se quedaría con el sello del Frente para la Victoria. 

Sin embargo, estas declaraciones no pusieron nervioso a Mazzón, quien luego de la conferencia de prensa habló con los medios y aseguró suelto de cuerpo: “Esto no nos divide, ahora habrá que dialogar con los distintos sectores para que entiendan la estrategia. Pero ustedes ya saben cómo somos los peronistas: nos peleamos, pero al final resurgimos todos juntos”, aseguró y se fue. 

Ayer, más calmado, ese sector del peronismo bajó la cabeza y admitió que está abierto al diálogo

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