El jefe de Gabinete y precandidato a gobernador no quiso profundizar sobre el acercamiento del intendente con su rival en la interna del kirchnerismo. De todas maneras dijo que “no es saludable” que los funcionarios anticipen sus preferencias.
Joaquín Lledó. Ante la llegada a la ciudad de cada funcionario nacional o provincial del kirchnerismo el intendente Gustavo Pulti siempre está, forma parte, habla, elogia. La presencia de Aníbal Fernández ayer fue la excepción y ocurrió apenas 24 horas después de que Pulti haya manifestado su apoyo para el otro candidato K para ocupar la gobernación bonaerense: Julián Domínguez.
Fernández llegó a la ciudad en el marco de las primeras Jornadas de Seguridad Informática organizadas en conjunto por el gobierno nacional y la gobernación de Buenos Aires. Llegó más de dos horas tarde, por lo que se excusó por la neblina, y durante su presentación ante la prensa no apareció ninguna autoridad municipal. Sólo se acercaron al lugar de la conferencia un secretario de Pulti y el jefe de Prensa del Municipio. Luego se encontrarían en el acto de apertura de las Jornadas Informáticas, para sacarse una foto para Twitter y no mucho más. Fernández trató de no darle mayor lugar al apoyo brindado por Pulti a Domínguez durante la jornada anterior. “Las cosas pasan por otro lugar, no por lo que piensa un dirigente, con todo el respeto que me merece el intendente y le tengo un aprecio personal”, dijo en primer término. Sin embargo, luego al ser consultado sobre si le parece mal que los dirigentes muestren sus preferencias a la hora de las elecciones internas, apuntó: “Que cada uno haga lo que se le antoje, yo no soy de hacer esas cosas, no me gusta y no me parece que sea saludable para la política que se viene. Más bien esa es la política de los conservadores del ’40, pero yo no tengo que ver con eso, no quiero ser eso”.
El precandidato a gobernador aprovechó su llegada a Mar del Plata –donde tuvo un cálida recepción en el hotel del empresario Florencio Aldrey Iglesias- para hablar su campaña y, en concreto, de la seguridad: “Es un compromiso que asumimos el de revertir el tema de la inseguridad”, lanzó a modo de promesa.
SIN PRESIDENTE
Aníbal Fernández hizo en Mar del Plata lo que tanto repite en cada entrevista: esquivar los temas de los que no quiere hablar o dar definiciones de manera directa.
Uno de esos temas sobre los que no quiere mostrar definiciones es sobre el candidato presidencial kirchnerista que prefiere: Daniel Scioli o Florencio Randazzo.
“Mi decisión de elegir y darla a conocer es mía, no es el momento de hacerla. Si me quiere preguntar si lo tengo decidido le digo que sí y si lo voy a hacer público le digo que no”, sostuvo y agregó: “Flaco favor le hago al otro compañero si lo dijera ahora, en definitiva ellos tienen que competir entre ellos y si llegado el momento hay que expedirse voy a levantar la mano y decirlo”.
INTELIGENCIA CRIMINAL
El jefe de Gabinete habló de cinco puntales para su campaña para ser gobernador de Buenos Aires: seguridad, salud, educación, industria y campo. Sobre el primer de ellos se explayó y sostuvo que “es un compromiso que asumimos el de revertir el tema de la inseguridad”. “A vos te tiene que garantizar la seguridad el gobierno provincial. Y yo lo que pretendo es eso”, dijo y destacó que “se ha hecho un trabajo muy importante” en cuanto al equipamiento y capacitación de la fuerza bonaerense.
Además señaló que es “fundamental” que se instale una “tarea de inteligencia criminal muy fuerte” y así desestimó de alguna manera que haya cada vez más policías en las calles. “Para desarmar de cuajo la discusión específicamente como en el caso de la periferia de Mar del Plata hay que trabajar más con inteligencia criminal que con un efecto específico de las fuerzas por sí mismas”, explicó.






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