Funcionarios de la Casa Rosada, sin embargo, insisten en que la Presidenta irá por la reelección.
Que no muere por ser presidenta por otro período más, que no la van a correr con eso. Cristina Kirchner cargó el jueves contra los gremios aliados, reprochó sus desbordes y presiones, en su discurso en José C. Paz. Pero las frases ambiguas que dedicó a lo que podría ser su futuro inmediato generaron incertidumbre en las propias filas del Gobierno.
Sin embargo, entre los principales funcionarios de la Rosada no hay dudas de que Cristina será candidata a la reelección.
“Es cierto que sus dichos generaron incertidumbre, pero en gente que no está cerca de ella. Funciona así como una manera de presionar porque en círculos más alejados de la Presidenta, donde dependen en gran medida de su imagen y de sus votos, dicen ‘cuidado, hay que ponerle freno a (Hugo) Moyano’ para que no peligre la candidatura’.
Es un efecto buscado también” , analizaron.
Por lo pronto, la posibilidad del ‘renunciamiento’ de Cristina llevó al oficialismo a cerrar filas en torno de la Presidenta y a los caciques sindicales a hacer declaraciones conciliatorias.
También se refrescará el ‘operativo clamor’: el gobernador Daniel Scioli, como titular del PJ (cargo que ejerce desde la muerte de Néstor Kirchner), convocará el jueves de la semana que viene en la Casa de Gobierno platense al Consejo Nacional partidario, para expresar su “respaldo unánime” a la reelección de Cristina.
Los dichos de Cristina fueron amplificados ayer por el jefe de Gabinete, quien contribuyó a la estrategia de prolongación del misterio al asegurar que la Presidenta “no tiene ninguna vocación de repetir” otro período, y que “todo lo que ha podido dar lo ha hecho”. Pero aclaró enseguida que no tenía dudas de que será candidata “porque es inevitable”.
En un duro mensaje claramente dirigido a los gremialistas aliados -que varios ministros buscaron suavizar ayer-, Cristina había dicho el jueves estar “cansada de las hipocresías” de quienes vivan su nombre y piden su reelección, pero llevan adelante acciones que perjudican al Gobierno. Reconoció además estar haciendo “un inmenso esfuerzo personal y hasta físico para seguir adelante”.
En la semana fueron en realidad dos los fuertes discursos presidenciales -el primero, el martes- con reproches al sindicalismo. Presiones, amenazas, extorsión, aprietes, fueron algunas de las palabras que usó Cristina. ¿Pasó algo más estos días en la relación tantas veces complicada con el moyanismo? En la Casa Rosada una fuente lo explicó así: “El kirchnerismo tiene un comando central, y Moyano y la CGT son actores tácticos, igual que otros. Pero en su negociación de poder Moyano pasó a tener una estrategia alternativa”. En este contexto, “lo que apareció es la modalidad de disciplinamiento más propia de Cristina -indicaron-. Kirchner levantaba el teléfono y presionaba más desde lo político; ella lo está haciendo con la opinión pública contra Moyano, que tiene en eso su punto flojo”.
En ámbitos oficiales creen también que Cristina tiene todas las de ganar al disputar con Moyano y los gremios, por “su mala imagen”. “Algún nivel de conflicto siempre viene bien con alguien que es ‘piantavotos’, como lo definió (el gobernador de Salta, Juan Manuel) Urtubey”, dicen.



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