Acicateados por las ambiciones sectoriales y personales hubo gente apresurada en el puerto que creyó llegado el momento preciso de comenzar la cinchada por la apetecida conducción del Consorcio Portuario.por Gerardo Gómez Muñoz
En ese momento irrumpió el intendente Gustavo Pulti, que por Atlántica dio la pista para que tanto operador interesado disfrazado de portuense preocupado por la comunidad advirtiera que la solución estaba ahí nomás en la costa y no había que meterse en honduras ni agitar las aguas.
La "jurisprudencia" "Dell'Olio
La irrupción del intendente con sus declaraciones advierte que la preocupación por el tema no es nueva ni ha nacido con la elección de Eduardo Pezzati como concejal. Quizás haya sido considerada y ya estaría encaminada cuando se lanzó su candidatura. Porque en sus declaraciones periodísticas Pulti trajo a colación el caso de Mario Dell'Olio cuando ejerció simultáneamente la concejalía y la presidencia del Consorcio. El único requisito exigible es que no cobre los dos haberes simultáneamente como al parecer le sucedió a otro concejal hasta que fue advertido el error. También la solución traería alegría para alguno indisimuladamente ansioso y anhelante, porque Pezzati ya no contaría en especulaciones para la carrera por la presidencia del Concejo Deliberante.
Hay quienes, inclusive, se atreven a sospechar que la jugada es de conocimiento del gobernador Daniel Scioli y un poco más: que ya fue consensuada en ese escenario.
No obstante se harán notar en los próximos tiempos otros movimientos y algunas sigilosas operaciones, hasta la renovación del Concejo y no sólo de parte de los apresurados de hoy. Hay gente que busca tallar por un segundo puesto en la conducción del consorcio y habrá que buscarlos en las filas gremiales. En ese ámbito también despuntan ambiciones bajo la bandera de la participación. Y son capaces de atreverse, llegado el caso de asegurar que sus pretensiones pueden llegar a caballo o en camión. Y no habrá salomónicas soluciones.
El Dieguito apretador
Irrumpió de pronto desbordando el HCD un tema que a falta de cuestiones que interesen a la gente aquilataría que se le dedicara algún mínimo tiempo: el soterramiento del cable del Multicanal. Lejos de la defensa de un avasallante monopolio mediático como Clarín con sólo mencionar que el problema arranca en 1996 bajo la presidencia de Daniel Katz en la Comisión de Obras del HCD, se comenzaría a avizorar la pata de la sota. En ese entonces el empresario del cable del Bosque de Peralta Ramos, Raúl Pucheta, para llegar al centro con su Cable intentó una modificación de la norma establecida por Mario Russak que exigía el enterramiento de toda cañería o cable transportador de servicios públicos. Katz estaba a cargo de la obra requerida por Pucheta y a la postre denegada por la Comisión que él presidía. Hete aquí (dirían los viejos cuentos que de eso se trata) que aparece Multicanal pidiendo instalarse con cablerío elevado y la Comisión de Katz resuelve que empresas ya radicadas como Pucheta no podían aspirar a modificaciones, pero sí se podía hacer una excepción con una nueva. Habilitan la excepción a Multicanal y bendicen para siempre el monopolio del cable en la ciudad.
La amenaza a Pulti
Ahora irrumpe Garciarena, cuyos escarceos de ahora en adelante y mal que le pese a la ¿distraída? Viviana Roca, deberán ser seguidos cuidadosamente porque tendrán su costo... para la ciudad, obvio... Con su sello de "cutokirchnerista", pero cada vez más pegado (¿soñando con la vuelta? ¿o con el cobismo?) a las jugadas del Ruso Katz amenaza con una demanda a Gustavo Pulti por incumplimiento a los deberes de funcionario público... ¿Pero, y qué pasó con los años anteriores y las excepciones sobre excepciones de año a año? En los últimos 10 años ¿dónde estuvo Katz y dónde Pulti? ¿Quién era responsable? Diego Garciarena y ahora con el respaldo de tres militantes al lado pretende demostrar que está para más. Demagógicamente, primero quiere convencer de la ternura de su corazón alardeando de la necesidad de que Multicanal compense a los marplatenses rebajando algunos pesos el abono por unos dos años -cosa que a la empresa sólo le significa sacrificar un levísimo porcentaje de sus ganancias recuperables al instante con una pequeña alza de sus tarifas publicitarias- en lugar de cobrarle en obras precisas, visibles y necesarias para la ciudad y sus habitantes. De todos modos al concejal le va a costar mucho convencer de que es más inteligente que rápido.










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