Después de una reunión reservada que Julio Grondona mantuvo el jueves con Cristina Fernández, los abogados de la entidad rectora del fútbol buscan argumentos legales para rescindir el contrato de explotación televisiva con Televisión Satelital Codificada, que rige hasta mediados de 2014. A cambio, el Gobierno le ofrece a la AFA adquirir esos derechos en 600 millones de pesos, prestarle dinero para saldar las deudas con los futbolistas y la puesta en marcha del proyecto de apuestas electrónicas del Prode. Así, el próximo torneo podría jugarse sin televisación.
Tres potencias se saludan. En la AFA, la impresión de los dirigentes es que en TSC no creen todavía en la posibilidad de un rompimiento de contrato. Sólo por esa razón entienden que los interlocutores de Grondona durante la semana hayan sido Marcelo Bombau y Alejandro Burzaco –presidente y CEO de TyC, respectivamente–. "Creen que estamos apelando a una estrategia, y no se dan cuenta de que vamos en serio", se plantó ante este diario el presidente de un club de Primera. Con la convicción de que, a partir de la entrada en escena del Gobierno, la pelota la tienen ellos, ahora aspiran a que el próximo que se siente a negociar con la AFA sea Lucio Pagliaro, número tres en la línea de mando del Grupo Clarín. La discusión es clara: la AFA considera insuficientes los $ 268 millones anuales que recibirá esta temporada, y pretende que la cifra suba a $ 500 millones. Los voceros de TSC también son directos: "El negocio es chico. Si damos más plata iremos a pérdida", le comenta a PERFIL una fuente de la empresa. Semejante diferencia no se achicará con los 40 millones que la tevé ofreció esta semana como adelanto –a devolver antes de fin de este año–.
Cartas en la manga. Mario Schmoisman, abogado de la AFA, encabeza el equipo que dedicará el fin de semana a estudiar el contrato en cuestión. Buscarán allí los huecos que permitan a la entidad pedir la rescisión. Entre los argumentos que se anotan a su favor, deslizan algunos: según la AFA, el contrato establece que los partidos se transmitirán "sin publicidad", "sólo para Argentina", y que la emisión será "en directo". También agitan la cláusula que habilita realizar auditorías sobre los volúmenes de venta del producto. En la calle Viamonte aseguran que nada de eso se cumple, y que incluso enviaron sendas cartas documento a la empresa para que les muestren los números. "Si soy tu socio, ¿cómo no voy a poder ver tus números?", analiza Luis Segura, presidente de Argentinos Juniors.
Sin embargo, del otro lado contestan que "en los últimos años se realizaron tres auditorías". Esta enumeración plantea otro enfoque: ¿cómo harán los dirigentes del fútbol para justificar que durante tantos años no advirtieron estas anomalías que ahora señalan horrorizados? "Va a haber un mea culpa público", anuncian. Pero deberán cuidar las formas: aceptar su inacción implica, también, ceder ante la idea de que han sido cómplices de lo que por lo bajo consideran "una estafa". Por eso, dicen que esta vez –como tantas veces repitieron en los últimos años– habrá cambios de fondo. Apuntan que los controles sobre las economías de los clubes será real. "No sólo necesitamos mecanismos de control hacia la televisión, también tenemos que hacer cumplir los propios. Si no, esto será un parche que durará unos meses, y después volveremos a los mismos problemas", reflexiona Segura. "La televisión no puede hablar de despilfarro si no nos da la nafta suficiente para llenar el tanque", se defiende Meiszner ante PERFIL, mientras niega su presencia en la reunión con el Gobierno. La fuente de TyC cruza datos en contrario: "El 50 por ciento del presupuesto del fútbol de la mayoría de los clubes sale de la televisión. El Real Madrid y el Manchester sólo sacan de allí el 37 por ciento de sus recursos para el fútbol".
Lo que viene, lo que viene. Con la espalda ensanchada por el envión presidencial –que había tenido su primer paso el jueves, cuando Grondona cenó con Néstor Kirchner, tal como consignó ayer el diario Crítica de la Argentina–, los dirigentes del fútbol se animan a pensar un nuevo escenario. Algunos fantasean que el martes, después de que se reúna el Comité Ejecutivo, haya una conferencia de prensa en la que se anuncie oficialmente la decisión de la AFA de rescindir el contrato con TSC. En esa foto estarían, además de Grondona, todos los presidentes de los clubes de Primera, B Nacional y B Metropolitana. Pero saben que antes de eso habrá nuevos contactos con la empresa dueña de los derechos. "Pero no nos vamos a bajar de los 500 millones", insisten los dirigentes.
El plan B, que contempla la rescisión, necesita de avales económicos. Sólo con aportes frescos y urgentes se podrían saldar las deudas consignadas con los futbolistas y la AFIP. Por eso, la AFA necesita la certeza que el 31 de enero de 2010, cuando arranque el Clausura, los apostadores puedan empezar a jugar a través del PRODE bancado. De allí, estiman, podrían obtener 25 millones de dólares anuales, un monto que terminaría con las penurias económicas, pero que también abriría el sinuoso camino de las sospechas de los arreglos de partidos. De eso dan cuenta numerosos ejemplos en el fútbol europeo.
Con la variante del plan "fútbol sin tevé" a su alcance, el propio Grondona podría buscarse en el archivo. Allí encontrará una declaración suya del 25 de mayo de 1992: "El fútbol tiene en su futuro un organigrama a nivel televisión en el que prácticamente ya los hombres estamos de más. Con todo lo que está diagramado, camina solo. Porque se han hecho sociedades claras, sin querer imponerse una sobre otra". Se lo dijo al diario Clarín.
La versión de la dueña de los derechos
En tiempos en que la AFA pretendería 600 millones de pesos para redistribuir entre Primera A, B Nacional y B Metropolitana, Televisión Satelital Codificada (TSC), empresa que posee los derechos de televisación del fútbol argentino, emitió ayer un comunicado a los medios para detallar cifras sobre las que sustenta su posición para no negociar.
Según consta en el escrito, "AFA recibe un mínimo garantizado de 268 millones de pesos anuales, que se actualizan mensualmente de acuerdo con la tarifa del abono del cable. Cada vez que aumenta el cable, AFA recibe inmediatamente más dinero".
También se consigna que "TSC ya adelantó a AFA 45 millones de pesos correspondientes a tres cuotas de la temporada 2009/10 y ofreció ayudar con el adelanto de otros 40 millones para ayudar a solucionar la crisis de los clubes".
La empresa, que tiene contrato hasta 2014, asegura que "de los 304 millones de pesos que se obtienen por la comercialización de los derechos del campeonato argentino de Primera División, AFA percibe 212 millones, que es el 69,7 por ciento, aunque por contrato AFA es socia al 50% de las ganancias de TSC". Es decir que, de acuerdo con lo expresado por TSC, 268 millones es la cifra que se le garantiza a AFA como un mínimo de base, por si las ventas del "producto fútbol no fueran tan importantes".
En el punto 8 del comunicado se deja constancia sobre las utilidades de la empresa: 10,7 millones de pesos. A la vista el número final que se indica parece ridículo, teniendo en cuenta el volumen de dinero que maneja el negocio del fútbol. "No hay ni estafa a los clubes, ni aprovechamiento de nadie. Es la realidad del producto fútbol en la Argentina", se remarca.
Como cierre, se apunta que la "AFA conoce al detalle todos los movimientos económicos y las operaciones de TSC. El contrato la faculta a auditar a la empresa y, de hecho, ya lo realizó tres veces en los últimos años".







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