Almacenes, 25% más baratos que el súper

Almacenes, 25% más baratos que el súper
Los pequeños comerciantes no adhirieron al acuerdo, pero la desaparición de ofertas en los supermercados los hace más competitivos. Las principales diferencias de precios se dan en productos de consumo diario, como lácteos, pan, fiambres y quesos.

Que el almacén no podría competir con los precios de las grandes superficies parece ser un mito y, aun con el congelamiento de precios vigente en los supermercados, los comercios de barrio ganan terreno en la compra diaria, con precios más ­económicos.

La diferencia promedio es de casi 25 por ciento a favor de los pequeños comercios y en algunos rubros alcanza el 49,7 por ciento.

La Voz del Interior relevó en cuatro almacenes, verdulerías y carnicerías de distintos barrios (Alta Córdoba, Observatorio, Altamira y Parque Futura) los mismos productos que releva en cuatro supermercados todos los meses.

Se trata de una lista de 53 productos que incluye artículos de almacén, lácteos, higiene y limpieza, frutas y verduras, carnes y embutidos. Y pese a que desde el 1º de febrero rige en los supermercados el compromiso de mantener los precios quietos hasta abril –no así en los almacenes–, los consumidores pagan más allí.

¿Por qué? El acuerdo entre los supermercados y la Secretaría de Comercio Interior comandada por Guillermo Moreno estableció “congelar” los precios por dos meses. Pero con esa medida, también desaparecieron la mayoría de las ofertas, determinados días en determinados productos. Los súper están vendiendo a “precio de lista”, sin las ventajas que sólo ellos pueden acordar con las empresas proveedoras por vender grandes volúmenes.

Por otro lado, el costo de man­tenimiento de una gran superficie es mucho mayor al de un pequeño almacén –algunos instalados en casas de familia, atendidos por sus propios–, lo que le permite al comercio de barrio remarcar los precios en un porcentaje menor, a pesar de que paga más por la mercadería, y aun así obtener la misma ganancia por producto.

Además, en el almacén es posible comprar marcas más económicas que en las grandes superficies no están, por ejemplo en lácteos.

Las diferencias. Las principales diferencias de precios se dan en productos de consumo diario, como lácteos, pan, fiambres y quesos.

En el caso del jamón cocido, en los almacenes cuesta 49,7 por ciento promedio menos que en el súper. El kilo de ese producto vale 53,75 pesos promedio en los pequeños comercios y 89,71 pesos en los súper.

Los huevos también son más baratos (24,6 por ciento de di­ferencia); al igual que el azúcar y el pan. El queso cremoso está 22,7 por ciento abajo en los almacenes y los tallarines y el café, 10 por ciento menos.

No caen las ventas. Pese a que los supermercados alcanzaron el acuerdo con Guillermo Moreno para congelar precios hasta el 1º de abril y los almacenes no, la medida no ha impactado en las ventas de los pequeños comerciantes.

Germán Romero, gerente de Centro de Almaceneros, dijo que no sólo no hay merma sino que además “el volumen de ventas se ha incrementado”. El crecimiento en relación a 2012 es de 13 por ciento en los almacenes asociados. “El poder adquisitivo de la gente está cayendo y ya no hace grandes compras. Va al almacén a comprar lo que necesita para el día y en la cantidad justa”, dijo.

Romero contó que entre mayo y agosto de 2012 las ventas cayeron en los almacenes. “La gente iba al súper y compraba con la tarjeta. Pero a la hora de pagar la deuda, volvió al almacén y repuntaron las ventas”.

Algunos faltantes. El gerente del Centro de Almaceneros admitió problemas para conseguir algunos productos. “Por ejemplo, la Coca Cola que antes iba a los comercios dos veces por semana, empezó a ir una vez y ahora, cada dos semanas”, dijo. El aceite, con precio muy controlado, es el producto que menos subió en los últimos años, pero cuesta encontrarlo.

Lo mismo ocurre con el azúcar. “Las limitaciones ya venían de antes, pero a partir del congelamiento se magnificaron”, aseguró.

Puntos de vista

Silvia Romero, almacenera. “La gente compra cosas básicas o para el día, como yerba, azúcar, cerveza, fiambres, pan. Antes daba fiado, pero ahora, poco”.

Rafael Vega, Vecino (B. Observatorio). “En el almacén del barrio compro fiambre, soda, algún vino, pan, criollos y el aceite, que pocos supermercados venden”.

Melisa Zabaleta, vecina (Observatorio). “En el almacén casi siempre compro las cosas del día, como el pan, pero también hago compras grandes. Los precios son los mismos”.

Pros y contras

Más allá de la diferencia de precios, tanto almacenes como supermercados ofrecen ventajas a la hora de hacer las compras.

Envases. La mayoría de los almacenes comercializa los productos en sus versiones más pequeñas. Aunque los supermercados tengan en stock, la mayor variedad y oferta es en las versiones más grandes.

Deme cinco de... Las despensas ofrecen la ventaja de que los clientes son los que eligen la cantidad que se acomoda al bolsillo de cada uno. “Deme cinco pesos de...”, es una de las demandas escuchadas.

La libreta. La despensa o almacén permite el uso de libreta para los clientes de su confianza cuando no tienen el dinero y, a diferencia de las tarjetas de crédito, sin intereses.

Con tarjeta. En virtud de convenios con los bancos, la mayoría de los días de la semana en los supermercados hay promociones para la compra de productos con descuentos con determinadas tarjetas, e incluso cuotas sin interés. Además, el súper permite el uso de los plásticos para financiar montos grandes.

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