Desde el entorno del gobernador buscan el apoyo de Cobos, Solá y De Narváez para poder cambiar el sistema electoral en la Provincia. Quieren que eliminar un artículo que favorece a las minorías. El sector que comanda el mendocino, al igual que los felipistas, ven con buenos ojos la maniobra, mientra que desde el rincón del colorado aún no se han pronunciado
Cada uno busca sacar el mayor provecho posible, y Daniel Scioli es uno ellos. El gobernador quiere quedar parado de la mejor manera frente a los intendentes, por lo que busca hacer importante favor político: darles mayor poder.
Con la instauración de la reforma política se determinó la utilización del sistema D’Hont, que posibilita obtener cargos en las listas a todos aquellos que obtengan sólo el 10 por ciento de los votos. Esto atenta contra los intereses de los Jefes Comunales, quienes pueden encontrar en su propia lista a miembros de sus rivales más acérrimos.
Ante la insistencia de los “popes” del conurbano, principalmente, el mandatario provincial empezó a mover las fichas en la legislatura en pos de abolir el artículo que permite esta jugada electoral.
En el Senado ya tendría el cupo de miembros suficiente para hacer cambios en la norma, por lo que la batalla apunta a Diputados, donde todo puede pasar. En la cámara baja, a Scioli le faltan 10 votos para poder aprobar la norma, debido a que el bloque del Frente Para la Victoria cuenta con 37 miembros, número insuficiente. Además, pueden ser menos: Fernando “Chino” Navarro y Sandra Cruz quedaron a un paso de la marginación del bloque tras su participación en el acto repudio a Ricardo Casal.
El primer intento por conseguir los votos que falta que hicieron los hombres oficialistas, comandados por Horacio González, fue con el radicalismo y habría terminado en fracaso. Los diez legisladores de la UCR que fueron interpelados por González y el diputado también oficialista Raúl Pérez, habrían rechazado la propuesta.
De allí que la apuesta cambió a otros bandos: cobistas, felipistas y colorados. El primer sector que se mostró conforme es justamente el que responde al vicepresidente de la Nación. Y la explicación es muy sencilla: sin participar de las internas del radicalismo y con las leyes electorales aún no reglamentadas, buscan tranquilizar a los aliados locales.
Esto generó un problema mayor dentro del Comité provincia de la UCR: quieren mostrar un camino de unidad, por lo que ya se han contactaron con los miembros de la bancada para que la decisión que se tome golpeé lo menos posible. Y esto ya no apunta sólo a diputados, sino que lo que se busca es mantener la unidad en la Cámara Alta, donde a diferencia del otro recinto, los dos cobistas integran el bloque UCR que reúne seis bancas.
Algo similar ocurre con el felipismo: la jugada es a todo o nada en las internas de agosto, por lo que los primeros contactos que ha tenido el oficialismo con el sector han sido alentadores en sentido de las intenciones de Scioli.
Los votos más importantes con los que especula el sciolismo son los que responden al sector del colorado. Con esos ocho legisladores la norma estaría casi a punto de salir. Es que el panorama en el senado es mucho más sencillo: de los 21 jugadores propios sólo uno que no estaría de acuerdo el ultra k Guido Carlotto. Sin él pero con los dos legisladores que responde al denarvaísmo, sólo faltaría que la felipista Esther Barrionuevo de “el sí”. Y en el banco, por las dudas, tendrían los dos votos cobistas que se mantendrían en sintonía con el voto de diputados.
Esperan que semana entre el proyecto a Diputados para que sea habilitado para tratarse sin despacho en la próxima sesión. Por lo pronto, oficialistas confían en que las negociaciones finalicen esta semana. Las cartas están echadas.




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