Se intensifican los esfuerzos para encontrarle un asilo político en Africa; el debate por la sucesión
WASHINGTON.- Ante las crecientes señales de que el conflicto entre las fuerzas de Trípoli y los rebeldes libios se está empantanando, el gobierno de Barack Obama y sus aliados están intensificando la búsqueda de un país africano que le brinde asilo a Muammar Khadafy, a pesar de que entre los jefes insurgentes no emerge ninguno confiable para suceder al dictador.
La intensa búsqueda de un país que acepte al coronel Khadafy es conducida sigilosamente por diplomáticos norteamericanos y aliados, según reveló ayer el diario The New York Times, incluso en momentos en que el líder libio se muestra desafiante y se niega a aceptar la presión internacional para que ceda el poder.
El esfuerzo diplomático aún debe sortear la posibilidad de que la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya decida procesar a Khadafy por el bombardeo del avión de Panam sobre territorio escocés en 1988 y por atrocidades contra los disidentes en Libia, según el diario.
Una de las opciones que analizan los aliados, según revelaron tres funcionarios del Departamento de Estado, es acordar el exilio de Khadafy con un país que no sea signatario del tratado, que exige a los adherentes entregar a quienes tengan procesos iniciados por la CPI. Esperan los aliados que esto pueda servir como incentivo para el líder libio, ya que le garantizaría que no debería enfrentar la justicia.
La ofensiva para buscar una salida diplomática muestra también cómo la Casa Blanca intenta que se cumpla la promesa de Obama de que el líder libio debe dejar el poder sin que se involucren tropas norteamericanas en el terreno. En la misma línea, el primer ministro británico, David Cameron, descartó ayer una invasión u ocupación de Libia.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorizó operaciones militares para proteger a la población civil, pero no para derrocar al gobierno libio. Sin embargo, los gobiernos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña manifestaron públicamente que una de las metas de la alianza internacional es el cambio de régimen en Libia.
Cerca de una docena de países africanos no han firmado o ratificado el Estatuto de Roma, que requiere a sus adherentes aceptar el mandato de la Corte Penal Internacional. La iniciativa de los aliados refuerza los movimientos que inició hace unas semanas la cancillería italiana, que había sugerido, sin mencionarlos, que varios países africanos habían ofrecido recibir a Khadafy.
Entre las naciones que podrían dar asilo a Khadafy están Zimbabwe, Sudán y Uganda, países en los que el clan Khadafy tiene una amplia red de intereses económicos, así como en otros de la región.
Pero mientras busca un lugar para Khadafy, Washington comienza a advertir otro frente problemático en la trama libia: la sucesión del coronel. Las agencias de inteligencia temen que estalle una guerra tribal si no hay consenso alrededor de una figura que unifique al país.
Quien tiene mayores expectativas es Mahmoud Jibril, un experto planificador que abandonó el gobierno de Khadafy y que ya tuvo dos reuniones con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Los diplomáticos lo describen como el más refinado, formado e inteligente del liderazgo insurgente.
Mientras tanto, en el frente libio, las fuerzas de Khadafy lanzaron ayer una andanada de cohetes contra un grupo de rebeldes en las afueras de Ajdabiya, mientras algunos residentes huían de la ciudad oriental.
En el Oeste, los misiles Grad y los obuses de carros de combate de las fuerzas regulares continuaron cayendo sobre la ciudad de Misurata, asediada desde hace dos meses, donde ayer hubo otros seis muertos y cerca de 50 heridos. Cerca de Ajdabiya, la puerta de entrada al este ocupado por los rebeldes que ha cambiado de manos repetidas veces, podían escucharse ayer reiteradas explosiones y fuego de ametralladoras.
Decenas de vehículos, algunos de ellos camionetas con ametralladoras pesadas, abandonaron Ajdabiya hacia Benghazi, el último bastión rebelde, 160 kilómetros hacia el Norte y epicentro de la revolución contra Khadafy, en febrero pasado.
En total, los combates en ambos frentes causaron la muerte de por lo menos 14 personas y unos 50 heridos.



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