"El Gobierno debe pedirle al juez Griesa una rebaja en la condena"
El ex presidente del Banco Central recomendó a la Casa Rosada que no encare el tema de los holdouts "como una negociación". Sin embargo, dudó de lo que pueda pasar a partir de la semana próxima porque "hasta ahora no han tenido demasiadas luces". Además, aseguró que hay "recesión con inflación", pero se mostró optimista para cuando termine el mandato de Cristina: "Tenemos que ser muy estúpidos para dejar pasar esta oportunidad".
En la previa de una semana clave después del fallo del juez Tomás Griesa que obliga al país a pagar más de 1.500 millones de dólares a los holdouts por una deuda arrastrada desde el default de 2001, el ex presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, le recomendó al Gobierno que "no negocie" con los fondos buitre, sino que le pida al juez que modere la condena.
"Ojalá que no sea una negociación. Si es una negociación, estamos en problemas. El propio Gobierno se comprometió a no mejorar la oferta del 92 por ciento de los que entraron al canje. Si el Gobierno cree que esto es una negociación, se está comprando nuevos juicios", dijo a LA CAPITAL.
"Espero que el Gobierno entienda eso bien. No me consta que lo entienda porque hasta ahora no ha tenido demasiadas luces en la negociación de la deuda. Es muy importante que le solicite al juez una rebaja en la condena, y que no negocie con los fondos buitre. Esperemos que eso sea lo que suceda a partir de la semana que viene", agregó el referente económico del Frente Amplio Unen.
Prat Gay disertó en la Universidad Caece sobre las perspectivas de la economía argentina. Antes, respondió preguntas de este diario y fue muy crítico con la política económica del Gobierno.
?¿Quiénes son los responsables de esta situación a la que llegó el país con los holdouts?
?Esto empezó con una pésima negociación de Néstor Kirchner y de (Roberto) Lavagna. Fueron ellos los que eligieron la jurisdicción de Nueva York, que es la que nos está arrinconando ahora, fueron ellos los que les regalaron durante casi diez años a los bonistas que entraron al canje la cláusula RUFO, fueron ellos los que nos dijeron que había habido una quita cuando, en realidad, lo que se le quitó al bonista se le devolvió a través del cupón del PBI, y fueron ellos los que decidieron no explicarle al pueblo y sobre todo a los acreedores la ventaja del cupón del PBI, creyendo que de esa manera podían instalar para siempre la mentira del 75 por ciento de la quita. También fue el equipo de Kirchner el que cada vez que tuvo que sentarse frente al juez, en vez de explicarle la realidad de la negociación, se golpeaba el pecho diciendo 'yo soy el macho que le saqué el 75 por ciento a los acreedores'.
?¿Cómo se generó semejante deuda?
?La sentencia del juez Griesa, que actualizada alcanza los 1.600 millones, corresponde a una deuda original de 450 millones. ¿Por qué pasó de una cifra a otra? Por los intereses corridos y los punitorios. Tanto los intereses corridos como los punitorios se generaron durante los 11 años del kirchnerismo. Entonces, las dos terceras partes de la sentencia que hay que pagarle a Griesa hay que adjudicárselas al kirchnerismo.
?¿Y cómo evalúa la actuación del juez?
?Es difícil de entender. Creo que la interpretación que hace de la cláusula Pari passu es muy constrovertida, no la comparto. Realmente no entiendo cuál es el tratamiento igualitario si los que entraron al canje lo aceptaron voluntariamente. No entiendo por qué el juez está dispuesto a congelar los fondos hasta que no se les pague a los otros. La única manera de explicar el comportamiento del juez, que no comparto, es decir que realmente se haya cansado del comportamiento de Argentina. No hay otra manera de explicarlo.
?¿Qué análisis hace de la política de desendeudamiento del Gobierno?
?Siempre hemos sido muy críticos del esquema de desendeudamiento porque se paga con reservas. ¿De dónde salen las reservas? ¿La siembra Cristina en el balcón de la Casa Rosada? No, las compra el Banco Central con emisión. Entonces, cuando cerramos el circuito, el sistema nacional y popular lo que logró fue pagarles a los bonistas extranjeros con el peor de los impuestos posibles, que es la emisión. Ese esquema no es bueno. Hay que ver, en el marco de la política económica, cuál ha sido la estrategia del Gobierno para resolver un problema que él mismo creó, que fue no tener acceso al mercado. Y lo resolvió de la peor manera: emitiendo para pagar la deuda externa, provocando inflación, que por supuesto no la sufren los bonistas de afuera sino los asalariados de adentro.
?¿Cómo evalúa la gestión económica en general?
?Los problemas que tenemos hoy son producto exclusivo de la política. Nunca Argentina tuvo mejores condiciones económicas para levantar vuelo, el asunto es que no se han aprovechado. O, más bien, el Gobierno las ha aprovechado creyendo construir algo en su propio beneficio en vez de tener un programa de desarrollo y poner esos recursos al servicio de los 40 millones de argentinos. Nos quedamos sin energía, no porque no tengamos, sino porque el sistema económico del kirchnerismo llevó a que no haya inversión en energía y que nadie corra riesgo para sacar la energía.
Tenemos un déficit comercial a pesar de que los precios internacionales son el triple de lo que eran diez años atrás.
?¿Por qué?
?Porque hay un señor en la Secretaría de Comercio que decide si se puede exportar o no. Entonces, buena parte de los problemas que tenemos hoy son producto de la política, pero en particular son producto de una mala gestión que ha decidido autoinfligirse esos problemas pensando que podía pasar inadvertido. Lo que sucedió es que se quedaron tanto tiempo que los problemas les llegaron a ellos.
?¿La inflación es el principal problema de la economía?
?No, es el síntoma de todo lo que se ha hecho mal. Es quizás la principal preocupación de una franja muy importante de la población, pero creo que la consecuencia más dañina de la mala gestión económica la vemos en el mercado laboral. Argentina hace un año y medio, casi dos años, que no crea empleos en el sector privado. Y en algunos sectores ya los está destruyendo. La inflación es un fenómeno que está con nosotros desde hace casi nueve años. Desde 2005 en adelante los niveles de inflación fueron de dos dígitos. Las paritarias y las negociaciones salariales no han logrado proteger a los trabajadores del impuesto inflacionario de este año. Eso está provocando la caída en el consumo, que hasta ahora era el principal motor de la economía. Esto le pega a la clase baja y en alguna medida a la clase media. Lo que ha logrado el kirchnerismo es el peor de los dos resultados posibles: franca recesión con altísima inflación.
?¿Cuál es la receta para revertirlo?
?Hacer lo que hace cualquier país ordenado del mundo, con excepción de Venezuela y algún otro país africano. No hay que irse a Marte para saber cuál es la receta: hacer las cosas bien y tener equilibrio en las cuentas fiscales. Nosotros asumimos en el Banco Central con el 40 por ciento de inflación y la bajamos al 3,7 por ciento en un año. No hay razón para no tener una inflación baja. Lo que pasa es que la inflación alta ha sido un negocio para este gobierno, porque es el que se beneficia con la emisión y también con el impuesto a las ganancias y algunos otros.
?¿Qué puede pasar con la economía después de 2015?
?Tenemos una gran oportunidad, la seguimos teniendo a pesar de la mala gestión. Argentina tiene la posibilidad de reintegrarse al mundo con condiciones muy favorables para nuestro comercio exterior. La soja vale 550 dólares, no 150 como valía diez años atrás. Lo mismo pasó con el maíz y todos los cultivos. Además, se ha expandido mucho el área sembrada, con lo cual este año estamos arriba de 100 millones de toneladas, pero perfectamente con una política razonable podríamos estar en 150 millones. Argentina tiene la capacidad de darle de comer a 400 millones de personas, pero somos 40 millones y resulta que hay 10 millones que están por debajo de la línea de la pobreza. Tenemos también la posibilidad de transformarnos en una potencia energética con el yacimiento de Vaca Muerta.


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