Mientras la ministra de Industria, Débora Giorgi, busca reducir el nivel de conflictividad con Brasil, otros países reforzaron sus quejas con el gobierno argentino por las trabas impuestas a las importaciones.
Una de las principales quejas surgieron desde Alemania, país de vital importancia para la Argentina en el proceso de negociación para saldar la deuda con el Club de París y con el que la administración kirchnerista mantiene una relación de amor-odio desde 2006, cuando decidió el cierre de las exportaciones de los cortes de carne vacuna.
Últimamente el embajador alemán en la Argentina, Günter Kniess, estuvo más activo que de costumbre presentando quejas por el freno a las importaciones de productos germanos. Con el caso de la automotriz BMW como insignia del reclamo, el diplomático se reunió con colegas de la Cancillería argentina y hasta desayunó con el gobernador Daniel Scioli en busca de una solución.
Ante la falta de respuestas al pedido del diplomático germano, desde Berlín aprovecharon la presencia de los candidatos a Presidente, a gobernador de la provincia de Buenos Aires y a primera diputada por la Ciudad de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, Juan Carlos Morán y Patricia Bullrich; para motorizar sus reclamos.
Reclamos
Según voceros de la CC, los políticos argentinos se reunieron en Berlín con el secretario Parlamentario de Estado y Comisionado por Economía, Tecnología y Turismo, Ernst Burgbacher, quien si bien destacó las relaciones bilaterales, expresó sus reclamos respecto a los permanentes cambios de reglas de juego que paralizan las exportaciones alemanas en los puertos argentinos.
Según comunicaron desde los equipos de Carrió, el secretario de Estado Burgbacher definió que la actual situación perjudica a Alemania y a la Argentina.
El funcionario, quien se desempeña como viceministro se mostró preocupado por los productos alemanes parados en puertos argentinos y elevó una queja directa a lo que la candidata presidencial, que le respondió: En el gobierno de la Coalición Cívica estas cosas no van a suceder.
Por su parte, Morán intentó explicar que las trabas a las importaciones se aplicaron para disimular el déficit comercial.
Las quejas de Alemania llegan de la mano de planteos de Italia y España, aunque no son los mayores acreedores de la Argentina son tres de los 19 países que conforman el Club de París y con los que la Argentina que una deuda de u$s 8.470 millones, aunque por el momento no se arribó a una coincidencia en el plazo para saldarla.




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