Aislada, Dilma busca la calma con ejercicio y viendo series

Aislada, Dilma busca la calma con ejercicio y viendo series

Tras la jornada laboral, la presidenta se recluye en el Palacio da Alvorada; suspendió varios viajes al exterior

Por Alberto Armendáriz

BRASILIA.- En estos días de turbulencia política, con su destino en manos de los legisladores que impulsan el proceso de impeachment contra ella, la presidenta Dilma Rousseff parece hallar cierta calma sólo bien temprano en la mañana, aislada de las intrigas de Brasilia en el Palacio da Alvorada.

Con los primeros rayos de luz, a las 6, la jefa de Estado, de 68 años, suele salir de la mansión modernista vestida con calzas, remera y gorra para hacer sus ejercicios diarios. Lo que más le gusta es andar en bicicleta por las inmediaciones del palacio, al final de una península sobre el lago Paranoá, pero después de episodios en que fue hostilizada por vecinos y temores por su seguridad prefiere hacer largas caminatas por los jardines, seguida a la distancia por guardaespaldas y más de cerca por algunos teros irreverentes.

"Tras las protestas del mes pasado empezó a cambiar de rutina. La última vez la vi usando un chaleco que parecía antibalas y con más guardaespaldas que los de costumbre, en bicicleta junto a ella y a su personal trainer, y detrás, en autos. Ellos siempre son muy simpáticos, pero ella contesta con un seco bom dia y va como malhumorada", contó a LA NACION la psicóloga Marcia Schavaren, que vive en el cercano condominio Lake Side y todas las mañanas sale a hacer jogging.

Otros residentes del vecino barrio de Vila Planalto apuntaron que desde que la crisis delimpeachment se agravó a Rousseff se la ve menos fuera del complejo presidencial y se tomaron más medidas de seguridad, como colocar un doble vallado unos cien metros antes del largo estanque de carpas que sirve de elegante límite a los jardines de la residencia. Además, se suspendieron las visitas guiadas que se hacían al palacio los miércoles.

"Hubo gente que le gritaba «ladrona» y le pedía que renuncie, y hasta colocaron carteles en los que se leía «¡fuera, presidenta!»", destacó el ingeniero Paulo Lebre, de 47 años, que ayer había salido a correr delante del palacio.

Minutos antes de las 8, la presidenta apareció por un extremo del jardín con vista al puente Juscelino Kubitschek y se dirigió hacia el gimnasio de la mansión, mientras la guardia de los Dragones de la Independencia izaba la bandera. Desde que hace poco más de un año comenzó la dieta del médico argentino Máximo Ravenna -con la que perdió unos 20 kilos- acompaña su régimen nutricional con ejercicios.

Cera de las 9.30, la presidenta suele llegar al Palacio del Planalto y enfrentar la compleja realidad política desde el tercer piso. Le gusta volver al Palacio da Alvorada para comer, pero últimamente sus jornadas laborales se extienden hasta pasadas las 20. Regresa para cenar con su madre, Dilma Jane, de 91 años, y su tía Arilda, las únicas personas con las que comparte las cinco suites de la residencia. Cinéfilas las tres, les gusta ver películas en la sala de proyección o alguna serie (Dilma es fanática de Game of Thrones,Downton Abbey y House of Cards).

Apenas recibe visitas: el ocasional desayuno o cena con su padrino político, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, o alguna reunión informal con sus asesores políticos más cercanos. Ya no sale a restaurantes ni a explorar la capital en la moto de uno de sus colaboradores.

Tampoco se ha alejado mucho de Brasilia; sólo ha encabezado actos en el Palacio del Planalto o en "territorios amigos" como los estados de Río de Janeiro y Bahía; y durante la Pascua realizó un viaje relámpago a Porto Alegre, donde vive su única hija, Paula Araújo, para visitar a sus dos nietos, Gabriel, de 5 años, y Guilherme, nacido en enero.

Incluso canceló varios viajes: a Washington, para la Cumbre de Seguridad Nuclear el mes pasado; a Grecia, para el encendido de la antorcha olímpica que vendrá a Río de Janeiro, programado para el 19 de este mes, y a Nueva York, para la firma del acuerdo mundial de cambio climático, el 22.

En estos días de tensión su refugio es el Palacio da Alvorada. Por suerte para ella, no se la obligará a desalojarlo si la Cámara baja aprueba este fin de semana el impeachment. Mientras dentro de un plazo de 180 días el Senado lleva adelante el juicio político, podrá continuar viviendo ahí. Eso sí, percibirá sólo la mitad de su sueldo de US$ 8800 y no podrá ir al Palacio del Planalto, que será ocupado de forma temporaria por el vicepresidente Michel Temer. Sólo si un tercio de los senadores apoya su destitución efectiva tendrá que buscarse una nueva vivienda; seguramente fuera de Brasilia.

Cómo sigue el proceso

Paso a paso, lo que puede esperarle a Dilma

A Diputados

Tras ser votado por la comisión, el pleno de la Cámara de Diputados empezará el viernes a debatir el juicio político

Votación

Necesita dos tercios de la Cámara para ser aprobado. Se estima que se votaría el domingo

A senadores

Una vez aprobado en Diputados pasa al Senado, que puede tomarse hasta 10 días para someterlo a votación

Votación

Con mayoría simple de los senadores, se le iniciará el proceso de juicio político a Dilma por mentir sobre el déficit

Juicio

Si se aprueba, Dilma será apartada del cargo durante 180 días mientras el Senado lleva adelante el juicio

Veredicto

Una vez concluido el proceso del juicio se necesitan dos tercios del Senado para que la presidenta sea destituida

Comentá la nota