Después de almorzar con los empresarios, la Presidenta se reune con la central obrera. Los gremialistas quieren una mayor distribución para sus obras sociales. En el menú se incluirá la ronda de paritarias. Decreto inminente.
La reunión, un almuerzo a partir de las 13 en la quinta de Olivos, estará signada por la demanda insatisfecha de los gremios por una mayor distribución de fondos para sus obras sociales y por el inicio de la ronda de negociaciones salariales de este año. Como paliativo, fuentes oficiales dijeron a Crítica de la Argentina que Cristina firmará antes de ese día un decreto para ajustar un subsidio que reciben las obras sociales con afiliados de menores recursos.
El jefe de la CGT, Hugo Moyano, recibió ayer la notificación del almuerzo y luego la comunicó a su entorno en la central obrera. Desde hoy comenzarán a llegar las invitaciones formales.
Como sucedió con los empresarios, el encargado de la organización fue el ministro de Planificación, Julio de Vido.
En su condición de principal interlocutor entre los sindicatos y el Gobierno, De Vido también tiene a su cargo la negociación más delicada con el sector, relacionada con los recursos de las obras sociales. La demanda central pasa por el destino de 4.000 millones de pesos correspondientes al Fondo Solidario de Redistribución (FSR), depositado en el Banco Nación y a la espera de una decisión presidencial. El fondo se compone de un porcentaje de la recaudación de las obras sociales, que se acumuló en los últimos años.
En el Ejecutivo anticiparon que antes del martes habrá una señal a los sindicatos en ese sentido. Desde fines del año pasado la jefa de Estado tiene a la firma un decreto que incrementa 30% el Subsidio Automático Nominativo (SANO). El subsidio representa $ 45 millones mensuales ($ 540 millones al año) y está dirigido a las obras sociales cuyos afiliados tienen ingresos y aportes bajos, que no alcanzan para cubrir los valores mínimos para sus prestaciones médicas.
Ese monto, sin embargo, es exiguo respecto del acumulado en el FSR. Con ese fondo en la mira, los dirigentes iniciaron la semana pasada una negociación con De Vido para obtener una respuesta. El ministro les prometió a los sindicalistas reunirlos esta semana con el ex presidente Néstor Kirchner para acordar el mecanismo que destrabará los recursos. Cuando la falta de novedades comenzaba a preocupar a los gremialistas, llegó la invitación para el almuerzo en Olivos.
El clima entre la CGT y el Ejecutivo se espesó hace dos semanas cuando Cristina llamó a Moyano y a cuatro dirigentes más a la Casa de Gobierno, y en lugar de hablar de los fondos de las obras sociales les comunicó que la distribución de recursos sería publicada en una página de internet. Como informó este diario, el anuncio fue tomado como una burla por los gremialistas, que se lo hicieron saber a la Presidenta y se negaron a participar de una conferencia de prensa posterior.
El otro tema central para el almuerzo en Olivos será la ronda de paritarias. Mientras el Gobierno pretende fijar un techo de 19 a 20 por ciento para los aumentos salariales, los gremios que comenzarán en los próximos días sus negociaciones presentarán demandas por subas de 25 a 30 por ciento. Fuentes sindicales dijeron que además le recordarán a Cristina que el año pasado no se actualizó el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, un gravamen que comenzó a afectar a gremios con mejores salarios, entre ellos el de camioneros, de Moyano, y otros aliados en el área del transporte.




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