Acusan a Berlusconi de intentar sobornar a legisladores opositores

Acusan a Berlusconi de intentar sobornar a legisladores opositores
La justicia investiga si el premier "compró" sus votos para la sesión del martes, que decidirá su futuro

ROMA.- Cuando apenas faltan tres días para la crucial cita parlamentaria en la que Silvio Berlusconi se someterá a un voto de confianza clave para su futuro, la fiscalía de Roma abrió ayer un sumario sobre la presunta compraventa de legisladores por parte del Cavaliere.

En otro escándalo que sacudió al ya agitado mundo político, los magistrados decidieron investigar el denominado fenómeno del calcio mercato después de que tres diputados de la oposición pasaran al lado de Berlusconi. El premier está al borde de la cornisa luego de la ruptura con su ex aliado Gianfranco Fini, que creó un partido propio y dejó al gobierno sin mayoría absoluta en la Cámara baja. El martes el mandatario se someterá a un voto de confianza que, en caso de perder, podría representar el fin de su gobierno.

No por nada, en los últimos días, en medio de reuniones y negociaciones secretas, emisarios del Cavaliere salieron a hacer shopping de parlamentarios opositores.

El objetivo: superar, a cualquier precio, la prueba de fuego del martes próximo. La denuncia llegó de la mano del ex fiscal anticorrupción Antonio Di Pietro, líder de Italia de los Valores, que anteayer se convirtió en una de las primeras víctimas de la "compra", al perder dos diputados de su agrupación (Domenico Scilipoti y Antonio Razzi).

"La autoridad judicial deberá verificar si en un país normal es posible que personas elegidas en un partido puedan ser inducidas u obligadas a cambiar de voto y sobre la base de qué razones esto puede ocurrir", clamó Di Pietro, que presentó una denuncia formal ante la magistratura.

Pier Luigi Bersani, líder del Partido Democrático, la principal organización opositora, también se hizo eco de los "delitos que se están consumando en la Cámara baja".

"¿La compraventa en curso es sólo una cuestión moral o estamos en presencia de corrupción?", se preguntó Bersani. "El escándalo es evidente y episodios de este tipo nos hacen sonrojar ante las democracias de todo el mundo", agregó.

En los últimos días no se ha hablado de otra cosa que del llamado "mercado de las vacas". En la prensa italiana fueron reveladas incluso "tarifas", según las cuales quien vota la confianza a Berlusconi podría obtener desde 350.000 a 500.000 euros.

El semanario católico Famiglia Cristiana no ocultó su horror: "Los diarios están llenos de detalles sobre este tarifario, respecto del cual las coimas de Tangentopoli no son nada", denunció.

La noticia de la apertura de una investigación sobre la presunta compraventa de votos provocó una dura reacción del oficialismo. "La intromisión de la magistratura es gravísima", disparó Fabrizio Cicchitto, del Partido del Pueblo de la Libertad, que contraatacó con otra denuncia "para que se haga luz también sobre todos esos casos en los que fueron otros partidos que compraron a nuestros parlamentarios".

Berlusconi -afectado por escándalos sexuales y las revelaciones de WikiLeaks en las que Washington se muestra alarmado por sus "fiestas salvajes" y por sus "nefastas conexiones" con Vladimir Putin- no se inmutó. "Nosotros no hicimos ninguna campaña de compras, se trata de acusaciones ridículas", dijo.

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