¿Cuál será el lugar de Massa en el tablero?

Definir de qué va a jugar el intendente de Tigre dentro de un año, representa toda una incógnita. Coqueteando con afines y opositores, ajenos y sindicales, al ex funcionario nacional kirchnerista se lo coloca como certera pieza para jugar por la Gobernación
Saber hoy a ciencia cierta el rol que va a desempeñar Sergio Massa con miras a las presidenciables de 2011, reporta una gruesa incerteza.

Es que si se observa detenidamente cada uno de sus pasos en el tablero, se detectan señales más que ambivalentes.

Primero, la fundación del Grupo de los Ocho, conformado con intendentes críticos al kirchnerismo, que buscando una diagonal alternativa comenzó a producir reuniones de mesa chica desplegando una estrategia.

Posteriormente, la búsqueda y la obtención del apoyo sindical, siempre necesario para movilizar y aglutinar voluntades, otorgado en un acto en Pontevedra luego de las palabras del líder del sindicato de la Sanidad, Héctor Daer: “queremos promover a Sergio en la política y el peronismo”.

Además de las conexiones no tan implícitas que se urden en los pasillos provinciales con la pata gremial duhaldista, Gerónimo “Momo” Venegas.

Conjuntamente, cada vez empezó a resonar con inobjetable intensidad desde la Gobernación bonaerense de calle 6, la idea del plan político sciolista de postular al mandatario arriba en una hipotética fórmula presidencial, siendo el tigrense su segundo en la lista, o el primero si es que si lo disponía jugando en Provincia.

Los números y los encuestadores, principalmente Carlos Germano, destacaron las figuras de los dirigentes, vistos como los mejores sondeados: Scioli, como logrando ganar íntegramente en la cancha provincial y Massa evidenciando la renovación, siendo un completo ladero.

Sin embargo, las grietas siempre subyacen en los acuerdos, y este pacto no comportó una excepción.

Lo que hasta hace unos días representaba una realidad ocultable sólo por ese silencio político que se acumula en los pasillos, hoy asoma como por lo menos distante ya que las piezas se estancaron a mitad de camino, y las proyecciones elucubradas desde calle 6 parecen ser de arena y no de acero.

El faltazo de aquel sábado de octubre a la noche en Mar del Plata, en el evento que sirvió a las huestes provinciales de termómetro para evaluar qué intendentes seguían fieles a la causa K y cuáles no, pudo leerse como un síntoma más de la lejanía que el líder díscolo y los afines del espacio quisieron evidenciarle al Gobernador.

Por si fuera poco, se dispararon nuevos rumores, que hasta puedan tener “dejos” de operación mediática y política, que emparentaron al tigrense con una de las fuerzas radicales que pulsea en el Acuerdo Cívico y Social simbolizando una de las patas opositoras que dentro de un año pueden desbancar al poder central: el cobismo.

Sus lazos con el armador del bloque en la provincia de Buenos Aires, el intendente de Junín, Mario Meoni, generaron nuevo ecos en el presente más inmediato del Jefe comunal del Conurbano.

Como corolario de este camino sinuoso, las palabras de elogio de Sergio Massa hacia el fallecido ex presidente Néstor Kirchner, y la aclaración que contrapuso todo lo hecho por Cacique hasta el momento: “no es tiempo de miserias y de revanchas”.

Completando el escenario montado, los pasacalles en Quilmes con la insignia “Sergio Massa 2011” vinculada a la agrupación 17 de Octubre, espacio conducido por el ex intendente quilmeño Sergio Villordo, actual aliado de Eduardo Duhalde del PJ Federal.

Según indicaron fuentes cercanas, Villordo y Massa vendrían manteniendo “asiduas reuniones” con miras al 2011 y la semana pasada esas conversaciones se habrían incrementado, con el objetivo puesto nuevamente en la Gobernación.

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