Aceleran gestiones para designar tres embajadores

Son los representantes en Londres, Roma y Montevideo; habría cambios en la Cancillería
Con una multiplicidad de conflictos abiertos en el frente externo como telón de fondo, el Gobierno aspira a cubrir en las próximas semanas las vacantes de las representaciones argentinas en Londres, en Roma y en Uruguay, tres sedes fundamentales para las relaciones exteriores.

Así lo confirmaron a LA NACION altas fuentes oficiales, que explicaron que el proceso de designaciones podría completarse con resonantes cambios en el organigrama de la Cancillería, pues varios nombres de altos funcionarios del Palacio San Martín que acompañan la gestión de Jorge Taiana están en consideración para cubrir destinos en el extranjero.

El puntapié de los cambios que se preparan fue la decisión del embajador argentino ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Rodolfo Gil, de renunciar al cargo que ocupa desde 2002. Gil, que no pertenece a la carrera diplomática, había sido designado por el entonces presidente Eduardo Duhalde, y ahora regresará para sumarse a la actividad partidaria con miras a 2011.

La salida de Gil, confirmada a LA NACION por altas fuentes de la Cancillería, destraba los cupos establecidos por la ley del Servicio Exterior para el nombramiento de embajadores políticos. Allí radica la importancia de su renuncia: las demoras para cubrir las embajadas de Londres y de Roma respondían a que el Gobierno sobrepasaba con sus propuestas las restricciones del tope de 25 embajadores políticos permitido por un decreto nacional de 1995 incorporado a la ley que regula el servicio exterior.

Tanto Gran Bretaña como Italia serán cubiertas con designaciones políticas y no de carrera. Para el primer país, la Casa Rosada envió al Senado el pliego de José Nun y para el segundo propuso a Torcuato Di Tella, ambos ex secretarios de Cultura. Pero la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta no dispuso su tratamiento por cuanto esos nombres se encontrarían con el obstáculo de la ley. Superado el escollo, ahora el Gobierno pedirá a sus legisladores que den celeridad a las designaciones, confiaron a LA NACION altas fuentes diplomáticas.

El caso de Uruguay es más complejo. La intención oficial es que la embajada tenga un nombre para cuando la presidenta Kirchner llegue al encuentro con José Mujica, previsto para el 4 de junio próximo en la residencia de Anchorena. En las últimas horas, el nombre del jefe de gabinete de la Cancillería, Alberto Dalotto, circuló en los pasillos oficiales como uno de los probables para ocupar ese destino. Y el del vicecanciller, Victorio Taccetti, se mencionó como el posible reemplazo de Gil ante la OEA. Taccetti y Dalotto son diplomáticos de carrera.

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