El Tribunal Oral Federal de Santa Rosa absolvió ayer a dos ciudadanos de origen boliviano de la acusación de "trata de personas" que pesaba sobre ellos a raíz de una denuncia de una mujer, también boliviana, que había trabajado en su taller textil.
La absolución de Adolfo Marín Carapi y Josefina Muruchi Vilca fue consecuencia de la "afectación de la garantía de defensa en juicio y debido proceso judicial" por no habérseles notificado, durante la instrucción de la causa, de su derecho a la "asistencia consular" que contempla la Constitución Nacional y varios pactos internacionales. La declaración de esa "afectación de garantía", primer punto resolutivo de la sentencia leída ayer, acarreó la anulación de la declaración indagatoria que prestaron ambos y de "todos los actos que son su consecuencia".
Con esta declaración, el Tribunal Oral Federal decretó la absolución de Adolfo Marín Carapi y Josefina Muruchi Vilca por la figura de "trata de personas" que pesaba sobre ellos a raíz de la denuncia de una mujer que había venido desde una pequeña población de Bolivia llamada Cala Cala a trabajar con ellos en la tienda Modas Martín que poseen en nuestra ciudad. Si bien la acusación del fiscal Jorge Bonvehí estuvo cargada de gruesas imputaciones, los acusados negaron tamañas acusaciones y arguyeron que nunca la sometieron a trato esclavo y menos aún que la retuvieron contra su voluntad.
Respecto a la presencia de una menor -hecho que promovió que la Fiscalía pidiera una condena de 10 años-, los acusados habían dicho que había venido al país con la autorización de su familia y que por ese hecho y por ser menor, no la dejaron ir cuando quiso hacerlo.
Según explicaron ayer en el TOF, la notificación al Consulado boliviano debió ocurrir antes de la indagatoria. "Alcanzaba con haberles dicho que tenían el derecho a solicitar la asistencia legal de un abogado oriundo de su país", explicó un integrante del TOF. "Ellos después tenían la libertad de solicitarlo o no", acotó.
Mentiras.
"No somos mala gente, eran todas mentiras". Con pocas palabras y frases cortas, Marín Carapi reiteró su inocencia minutos después de conocerse la absolución. Aunque todavía no era consciente de que había sido liberado de la acusación, el joven boliviano insistió en que nunca sometieron a la chica que los denunció mientras que Josefina Muruchi Vilca aseguró, en referencia a la menor, que "era como nuestra hija".
"No soy un delincuente", volvió a decir el hombre, que se lamentó del tiempo perdido por esta situación y la sensación de "sentirse amarrado, como retenido" por el proceso judicial.
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