El ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, afirmó que el balance de su gestión es positivo y se mostró confiado con que en dos años se multiplicará la presencia policial en el distrito. Además, explicó que el Operativo Sol funciona a full y aseguró que la clave para terminar con la delincuencia es la inversión. Es el delincuente el que tiene que estar inseguro, sentenció.
El Operativo Sol está funcionando a full y hay que destacar dos cosas: la cantidad y la calidad del trabajo. La actitud del personal, tanto de los jefes como de los subalternos. Porque con cantidad sólo no alcanza. Hace falta actitud, dice el cinco veces electo intendente de Ezeiza -actualmente de licencia debido a su nuevo cargo en la cartera provincial- al comenzar la charla exclusiva. Respira, deja fluir su efusividad y apuesta más fuerte.: A 2015 vamos a llegar con 100.000 hombres trabajando por la seguridad de la provincia, asegura.
-¿Cree que está comprobado que cuando hay más presencia policial disminuye el delito?
-La presencia es fundamental. La cantidad de gente hace que el delincuente se sienta inseguro y el vecino se sienta más seguro. El déficit de hombres trabajando en la seguridad en la provincia es grande pero con varias propuestas de parte del Gobernador sin dudas vamos a llegar a 2015 con 100.000 hombres trabajando en seguridad en la provincia de Buenos Aires. Eso no significa que la policía de la provincia tenga 100.000 hombres. Yo calculo que la policía de la provincia va a llegar a ese año con 70.000 hombres, activos, trabajando, instruidos, profesionalizados cada vez más. Y unos 15.000 hombres de fuerzas locales y otros 15.000 de fuerzas nacionales.
-Mar del Plata es de las ciudades con más alto índice delictivo en la provincia. ¿Tiene un objetivo puntual para esta ciudad durante esta gestión o el Operativo Sol forma parte de una directiva general y aislada?
Granados mira al jefe de la policía, Hugo Matzkin, que rápidamente esboza una respuesta.
H.M.-Lo primero que el ministro me preguntó cuando se hizo cargo fue cómo era la situación de Mar del Plata, porque nosotros veníamos casi de una intervención en la ciudad por problemas delictivos referentes al tema de los secuestros extorsivos y otras modalidades. Y me ordenó que mantuviera la esencia. La idea es seguir avanzando con el operativo que nosotros denominamos "Herradura", que es ir cada vez con más inserción e inclusión en todos los barrios perimetrales como la jurisdicción de decimosexta y las demás zonas conflictivas en materia de seguridad.
A.G.- Yo pretendía para 2014 7.500 hombres que queden después de una preselección. El gobernador quiere 10.000. Redobló la postura y pidió que cerremos el año con 10.000 nuevos agentes, y eso es más que importante. Este Operativo Sol tiene que ser un puntapié inicial de lo que realmente queremos, y después viene el Operativo Invierno, y después vendrá el Primavera y después enganchamos con el otro Sol y así seguir creciendo y equipándonos.
-¿Y de qué manera se planifica esa especia de blindaje del que también ha hablado el gobernador?
A.G.-Ahora nos están llegando 100 camionetas 4x4 para la Superintendencia de Delitos Rurales. Tenemos seis helicópteros volando y a fin de mes serán ocho, haciendo toda clase de tareas. Hemos puesto 150 móviles nuevos en el Operativo Sol, más 500 que ya estaban previstos. Para esto lo que se necesita es gente, buenos medios y, sobre todo, el compromiso de los mandos que por suerte los tenemos para que este operativo sea un éxito y vayamos teniendo diferentes éxitos durante el resto del año.
-Ya lleva varios meses al frente del Ministerio. ¿Cree que el balance de su gestión es positivo hasta ahora?
-Llevo 120 días. Hemos incorporado 500 móviles en estos días, que fueron comprados con fondos de la Nación y de la provincia de Buenos Aires. Ahora ingresan 100 camionetas para la Policía Rural, y estamos preparando una licitación de 1.000 móviles nuevos, camionetas y autos. Me decía el jefe que Mar del Plata necesitaría de autos, nuevos y buenos autos, ágiles para persecuciones rápidas, además de las patrullas. Y de las que trajimos para el Operativo Sol, vamos a dejar unas cuantas en Mar del Plata, y las que estén ya viejitas las vamos a retirar.
La responsabilidad del municipio
Alejandro Granados es intendente de Ezeiza desde 1995. Por eso, no se limita a la hora de decir que en materia de seguridad es importante trabajar en concordancia con la municipalidad.
-¿A qué se refiere con esa aseveración? La policía depende del Ministerio de Seguridad por lo que a veces los mismos intendentes dicen que pueden hacer poco.
-La Municipalidad es el centro neurálgico por donde tiene que girar todo lo que sea seguridad. Seguridad ciudadana, seguridad de la provincia de Buenos Aires, las fuerzas federales, las policías locales... Nosotros lo que tenemos que hacer es copiar sistemas exitosos y uno es el de España. Y el jefe de seguridad de un municipio es el intendente. Es muy difícil para un ministro, y ahora te hablo desde este lado del mostrador, tomar decisiones desde La Plata, a 400 kilómetros. Entonces es fundamental la actuación del intendente Pulti, que está muy comprometido y está muy entusiasmado.
-¿Y qué es lo que puede hacer un intendente?
-Hablamos mucho y hay que invertir. No se puede hacer nada en materia de seguridad sin grandes inversiones. Y las inversiones no las puede hacer todas la Provincia. La Provincia es muy grande y tiene el tamaño de España, donde trabajan 100.000 guardias civiles, 100.000 policías locales, y 100.000 efectivos de fuerzas nacionales. O sea que en un territorio un poquito más grande que la provincia de Buenos Aires trabajan 300.000 hombres... Mirá lo lejos que estamos (NdR: la policía bonaerense tiene alrededor de 50.000 efectivos).
-Pero aquí se intentó crear una policía municipal y el proyecto fue muy criticado por la elevación fuerte de las tasas.
-Eso tiene que ser una ley de la Provincia. En el 2008, mi mujer Dulce Granados presentó un proyecto de ley muy similar a la ley española, donde habla de una cosa muy sencilla. La policía municipal es una policía de proximidad, que está para el delito menor, que está para la relación con los vecinos, para que la aprehensión en primera escala la haga la policía local, y la policía provincial esté para los grandes delitos. Son dos cosas distintas y deben convivir. No es desarmar esta policía, sino todo lo contrario. Tiene que seguir creciendo, equipándose.
-Cita mucho el modelo de seguridad español. Se nota que lo ha estudiado.
-Después de que tuve un hecho desgraciado en mi domicilio fui a hacer cursos a España y traje gente para explicar la función de las policías locales. Propongo que en ellas tiene que ingresar gente de la calle y no de otras fuerzas, para que no les quiten a los mejores hombres. En España la policía local llega a una afinidad tan grande con los vecinos que son los policías locales quienes les avisan a los padres que sus hijos andan por mal camino... Cuando veas pasar el móvil de la policía local, el de la provincia y el de la Gendarmería te vas a sentir casi seguro, porque seguro no se está en ningún lugar del mundo... Y el delincuente es el que se va a sentir inseguro.
El político que fue víctima de la inseguridad
Habitualmente, se dice que los políticos y los miembros de la Justicia no saben lo que es la inseguridad, porque viven encerrados en su propio mundo. En 1999, Granados y su familia sufrieron en carne propia un hecho delictivo en su propia casa, y el entonces jefe comunal se defendió a los tiros. Fue herido en el dedo de una mano, pero logró poner en fuga a los asaltantes.
De ahí en más, el actual ministro bonaerense fue conocido como un hombre duro. Algunos hasta lo han apodado el sheriff. Eran ellos o yo. Estábamos en una guerra y por eso disparé, dijo a los medios instantes después del desgraciado hecho.
-Se han dicho muchas cosas desde que se desdobló el Ministerio de Justicia y Seguridad y usted asumió en este último. Entre otras, que venía la mano dura.
-La mano tiene que ser firme, ni dura ni blanda. Justa... La Justicia es fundamental, la participación de la Justicia es clave. No puede ser como me comentaba recién el jefe acerca de unas actuaciones espectaculares de la policía aprehendiendo delincuentes y que al otro día estén en la calle. Eso enerva a los vecinos y hace que la policía baje los brazos O 36 horas para librar un allanamiento donde sabíamos que lo robado estaba en una casa.
-¿Ese es un debate constante entre la policía y la Justicia?
-Es que a todo el mundo le toca la inseguridad. A mí me tocó como intendente. Le toca un periodista, le toca a un magistrado, a cualquiera.
-Hace unos días asaltaron al concejal Alejandro Ferro y al secretario de Salud del municipio, Alejandro Cristaldi?
-Los delincuentes no andan seleccionando, le dan al que se cruza. Y otra cosa es que el tema de seguridad debe dejar de ser un tema político para pasar a ser un tema de Estado, esté el ministro que esté, el gobernador o el intendente. Todos tenemos que transitar por el mismo camino.
-Aquella vez, cuando se enfrentó a balazos a los delincuentes, dijo que había librado una guerra con ellos. ¿Esa cruzada continúa, ahora como ministro?
-Eso fue una situación particular, cuando peligra la vida... Tenía una hija de 12 años y mi esposa. Y en ese momento uno actúa en consecuencia como realmente le sale desde sus entrañas. Cuando uno está en una función pública la cosa es totalmente distinta. A mí me dieron un balazo en la mano. Pero eso sirvió para que yo entendiera que no es sólo responsabilidad de la Provincia el tema de la seguridad. No se consigue de un día para el otro.
-¿Y cómo se logra? ¿En Ezeiza lo consiguieron?
-Yo llevo muchos años invirtiendo en la Municipalidad muchísimo dinero. En Ezeiza invertimos seis millones de pesos por mes, con un presupuesto de 300 millones. Casi 60 millones por año en seguridad y tenemos el índice más bajo del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. El 0.4 %, en el Conurbano, un índice insignificante. Las cuadrículas nacieron allá, y ahora están en todos lados. Hace falta mucho combustible. Las patrullas allá nos hacen entre 12 y 14 mil kilómetros por mes y eso lo paga el municipio. Tenemos 150 choferes policías retirados contratados, tenemos cámaras, GPS, teléfonos en los autos, o sea que son muchas cosas...
Suena un teléfono celular, con timbre ensordecedor. Es Dulce, diputada nacional y esposa de Granados. Alguna vez, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner instó a que ella sea la próxima intendenta de Ezeiza. Mejor la atiendo, que si no se enoja, concluye sonriente el entrevistado.
El fútbol, Maradona y Boca-River
Además de las distintas responsabilidades políticas que pesan sobre su espalda, Alejandro Granados se carga la presión de que su apellido sea sinónimo del Club Atlético Tristán Suárez. Su familia está vinculada a dicha institución desde siempre, y él se reconoce como un apasionado del fútbol.
Por eso, es inevitable relacionar ambas cuestiones e indagar sobre cómo será el operativo de seguridad el próximo sábado 18 de enero, cuando se enfrenten por primera vez en el año Boca y River, en el estadio Mundialista.
El fútbol es una pasión. Por eso nos vamos a dedicar a que sea una fiesta el 18, a que lo podamos tener en paz y que sea lo que realmente tiene que ser, señala el ministro mientras desvía la mirada hacia el comisario Matzkin. El jefe policial asiente, y agrega de inmediato: Va a ser un operativo que va a tener dos observaciones y dos acompañamientos: uno que es traer a las hinchadas y a los contingentes desde Capital Federal, y llevarlos nuevamente; y otro que se va a ocupar de la seguridad en la zona, más sobre lo específico del estadio. De hecho, el ministro vino a hacer unas observaciones, con toda su experiencia en lo que es fútbol. Pero va a tener un servicio importantísimo.
Granados fue amigo nada más y nada menos que de Diego Armando Maradona. Sin embargo, actualmente ambos están distanciados por distintas diferencias. Me peleé después de 35 años de amistad. Yo soy así y no cualquiera se pelea con Maradona. Me respeta mucho porque lo conozco desde chiquito, y creo que seguiremos siendo amigos, pero en este momento estamos distanciados, explica el ministro.
El, antes de irse de vacaciones, me pidió que cuidara a su mujer y a su hijito chiquito. Yo lo hice y me encariñé muchísimo. Ella es una mujer excepcional y el nene es algo increíble. Viven en Ezeiza. Compartimos las fiestas, cenamos en Navidad, y que de un día para el otro me diga que me separe de ellos. Por supuesto, le dije que no. Que era amigo de Verónica y que estaba enamorado de su hijito, y que si le gustaba bien y si no chau, afirma Granados, tan o más visceral aún que el astro argentino.
Por otra parte, el funcionario cuenta que en los últimos días gestionó, a través de su amistad con la familia Gil -propietaria del Atlético Madrid- la llegada de dos jóvenes jugadores a la escuadra española. Fueron a prueba, pero estoy convencido de que se van a quedar y eso es una gran alegría, describe.








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