Por Jorge Fontevecchia.Este lunes vino Francisco de Narváez a almorzar a Editorial Perfil. Para mí era un almuerzo de rutina, porque todas las semanas tengo programadas dos comidas con políticos o embajadores.
Pero no fue así. De Narváez me sorprendió con una serie de anticipos y ante mi pregunta: "¿Vos querés que yo publique lo que me contás?", respondió que no tenía problemas. De cualquier forma, como no se trata de un reportaje sino de una conversación, no usaré textuales sino que glosaré lo escuchado.
Comenzó contándome que había decidido ser candidato a presidente y no a gobernador. Lo que oficializará aproximadamente en un mes, cuando solicite formalmente ante la Corte Suprema de Justicia un pedido de declaración de certeza para que el Tribunal se expida sobre su capacidad para ser presidente.
De Narváez intentará convencer a Reutemann de que, en el caso de no presentarse como candidato a presidente, se sume a su fórmula como candidato a vicepresidente. Para no predisponerlo negativamente, De Narváez ha venido especulando con una eventual fórmula conjunta con Reutemann, "en el orden que sea", dando a entender que estaba dispuesto a ser su vicepresidente. Pero intuye, o quizá sabe, que finalmente Reutemann terminará anunciando lo que ya anticipó justo esta semana: que cada vez está más desinteresado en ser presidente.
Para De Narváez, Duhalde no podrá ganarle una interna del Partido Justicialista a Kirchner y el único peronista que queda que puede vencerlo es él mismo. Como Néstor Kirchner controla los órganos oficiales del partido, imagina que tratará de impedir que De Narváez sea candidato en las primarias peronistas bajo el argumento de que no puede competir quien luego no podrá ser presidente por no ser argentino nato. De allí que su primer paso será obtener la declaración de certeza de la Corte Suprema.
De Narváez volvería a considerar su aspiración original de ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires sólo si la Corte Suprema se expidiera en contra de su pedido de declaración de certeza. Piensa que el retorno a la gobernación no sería traumático y se basa en encuestas donde los bonaerenses dicen que no se sentirían traicionados por De Narváez si éste intentara ser candidato a presidente, lo consiguiera o no, porque "los problemas de los bonaerenses se pueden resolver más fácil desde la presidencia que desde una gobernación".
Pero ese escenario es sólo un plan de emergencia, porque, aun en el caso de que la Corte Suprema demorase su respuesta más allá de los plazos necesarios para las inscripciones en la interna del PJ, De Narváez sería candidato a presidente por fuera del PJ. Para eso está adecuando su propio sello partidario, Unión Celeste y Blanca, a las exigencias de la nueva Ley Electoral. Tanto en ese caso (De Narváez no puede participar de la interna del PJ) como en la hipótesis de que no hubiera internas abiertas, simultáneas y obligatorias, como dispone la nueva ley, se volvería a la situación de 2003: la interna del peronismo se trasladaría a la elección nacional.
Muchos creen que si Kirchner percibiera que perdería en la interna del PJ, acordaría una nueva ley que pospusiera la obligatoriedad de internas hasta las elecciones de 2015 porque hay varios partidos que no quieren elegir sus candidatos por vía de una primaria en 2011.
En ese caso, habría varios candidatos del peronismo compitiendo en primera vuelta, incluso con escasa o nula posibilidad de triunfo, por ejemplo Rodríguez Saá, porque igual podrían condicionar luego con su apoyo en el ballottage a uno de los dos candidatos más votados a cambio de algo.
Un párrafo especial en estos escenarios merece Macri, su ex aliado en las últimas elecciones y ahora su competidor en las próximas. Para De Narváez, aunque Macri fuera viendo en las encuestas que no tendría posibilidades de triunfo a nivel nacional, igual no se presentaría a la reelección en la Ciudad de Buenos Aires. Antes que volver a ser jefe de Gobierno, preferiría perder en 2011 y retirarse de la política habiéndolo intentado. De Narváez cree que Carrió, por fuera del radicalismo, hará una buena elección en 2011 pero que el ballottage será entre Cobos y un peronista. Kirchner perdería, Duhalde perdería, y el único peronista –según él y sus varias encuestas– que podría competirle a Cobos, además de Reutemann, sería él mismo.
Los pensamientos son hijos de los deseos. De Narváez tiene grandes deseos.




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