Tras una reunión de gabinete realizada en su despacho, de la que participaron funcionarios y concejales oficialistas, el intendente municipal Cristian Breitenstein evocó ayer los cuatro años del momento en que debió hacerse cargo --de manera interina-- de la jefatura comunal, en reemplazo de Rodolfo Lopes, quien horas antes había elevado su pedido de licencia al Concejo Deliberante, luego de distintas presentaciones judiciales por supuestas irregularidades en su desempeño.
Presentes en el despacho estuvieron los concejales Marcelo Ciccola, Guillermo Quevedo, Marta Castaño, Ana Civitella y Fabián Lliteras, y los funcionarios Ariel Zaballa, Rubén Valerio, Andrés Ombrosi, Hugo Borelli, Susana Elliker y Federico Weyland.
Uno de los ejes de la reunión fue la presentación del video institucional que se proyectará el próximo miércoles 7 de este mes, en ocasión de la recepción que brindará el municipio en la Capital Federal, con motivo de la inauguración de la Casa de Bahía Blanca.
La cinta resume, en 10 minutos de proyección, las características principales de nuestra ciudad, presentada como un "gran espacio de oportunidades para el futuro del país y el mundo".
Al ser consultado por este diario, el jefe comunal repasó algunos detalles de las cruciales horas de abril de 2006 y trazó un panorama que incluyó, además, su posible futuro político.
--¿Qué recuerda que aquellos días de 2006, cargados de incertidumbre y conmoción?
--Yo había regresado de Alemania unos días antes y estaba en Buenos Aires recorriendo despachos oficiales de gobernación y presidencia (se reunió con el gobernador Felipe Solá y con el presidente Néstor Kirchner), tratando de generar los consensos necesarios para hacerme cargo de la crisis local.
--¿Tenía conciencia de la gravedad de la situación?
--Sí, aunque jamás pensé que iba a agudizarse como lo hizo. De hecho veía lo ocurrido, acaso con cierta cuota de ingenuidad y candidez, como algo pasajero, convencido incluso de mi posible regreso a Alemania.
--¿Qué sentimiento primó al hacerse cargo del Ejecutivo? ¿Preocupación, ansiedad?
--No, lo más difícil fue tomar la decisión de regresar al país, porque tenía que interrumpir mi proyecto personal y familiar. Incluso hoy no sé si tendré la posibilidad de retomarlo. A partir de eso, la mente estuvo puesta en cómo enfrentar la situación.
--¿Qué lo ayudó a decidir su regreso?
--En situaciones críticas, uno piensa en cuestiones básicas. Para mí esos puntos fueron que había nacido en Bahía Blanca, al igual que mis hijos, y que también mis padres vivían aquí. Por otra parte, había asumido una responsabilidad pública al integrar la lista de concejales. Además, entendía que quizás mi persona podía generar algunos consensos, fundamentalmente internos, para solucionar la crisis.
--Han pasado cuatro años y se lo nota cómodo en el cargo.
--La verdad es que la función pública no permite estar cómodo. Quizás me sienta con otra espalda, fundamentalmente a partir de ganar las elecciones con el voto popular, en 2007. Eso me permitió tener la sensación de no estar solo.
--¿Que apoyo tuvo en 2006, antes de asumir?
--Poco, muy poco. Desde lo interno de Dámaso Larraburu y Elsa Strizzi. Desde lo externo, claramente, el de la Unión Cívica Radical, con el liderazgo de Juan Pedro Tunessi (por entonces presidente del Concejo Deliberante). De ahí nació la vocación de tirar para adelante y normalizar la ciudad.
--¿Hubo también quienes lo combatieron?
--Claro. Algunos empujaron para adelante y hubo otros que, como en toda crisis, mostraron lo peor de si. De todas formas, yo asumí un interinato, porque no pensaba de ninguna manera continuar.
"Después se fueron dando algunas circunstancias extrañas y mi única reflexión fue no perder lo que logró el proyecto político que integro en el justicialismo local".
--¿Cómo se ve hoy, a cuatro años de aquellos hechos?
--En una etapa de transformación, en la que resta mucho por hacer y donde el mecanismo sigue siendo el mismo: generar consensos y establecer políticas de Estado. Quizás sigan siendo pocos los que empujan para delante. Pero una vez que uno atravesó la peor de las crisis, el resto son dificultades que se sortean con más naturalidad.
--¿Le interesaría continuar siendo intendente?
--No me quiero distraer en esa cuestión. Sí voy a tratar de que continúe el proyecto que iniciamos hace cuatro años. Las candidaturas se verán más adelante, porque falta mucho tiempo.
--En 2011, ¿se imagina dentro o fuera del kirchnerismo?
--Lo veremos en las elecciones. Yo estoy trabajando en un proyecto del justicialismo a nivel local, provincial y nacional. En ese esquema voy a seguir.
Breitenstein, en los tiempos de Lopes
* 14 de septiembre de 2003. Rodolfo Lopes, justicialista, se impone, con el 43 por ciento de los votos, al radical Jaime Linares, quien intentaba materializar su cuarto mandato comunal consecutivo.
* 11 de diciembre de 2003. En un acto realizado en el Teatro Municipal, Cristian Breitenstein es designado presidente del Concejo Deliberante. Su primer tarea es tomarle juramento a Rodolfo Lopes, como intendente municipal.
* 28 de febrero de 2006. La Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) allana la Municipalidad, en el marco de una investigación por supuestas maniobras ilícitas del gobierno municipal.
* 25 de marzo de 2006. Lopes pide licencia al Concejo Deliberante, por el tiempo que dure el proceso judicial.
* 29 de marzo de 2006. Breitenstein regresa de Alemania y se reúne con el gobernador Felipe Solá y con el presidente Néstor Kirchner, buscando consenso para asumir su interinato.
* 3 de abril de 2006. Breitenstein cumple su primera función como intendente, al inaugurar las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.
* 28 de octubre de 2007. Breitenstein se presenta como candidato a la intendencia por el Partido Justicialista y el Frente para la Victoria, obteniendo el 37 por ciento de los votos frente al 28 por ciento del candidato de la UCR-Coalición Cívica, Juan Pedro Tunessi.








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