Sorpresa y opiniones divididas en el Gobierno por la resolución que demora el inicio del juicio contra Cristina Kirchner

Sorpresa y opiniones divididas en el Gobierno por la resolución que demora el inicio del juicio contra Cristina Kirchner

En el Ejecutivo no conocían la resolución del máximo Tribunal.  

La flamante decisión de la Corte Suprema de demorar el inicio del juicio oral contra Cristina Kirchner, que el martes próximo debía comenzar afrontar el juicio oral en la causa que involucra corrupción en vialidad, tomó por sorpresa al Gobierno. Los integrantes de la mesa judicial del Ejecutivo y la de Transparencia no estaban al tanto de la novedad.

“Este país es una joda. No conozco la resolución ni estaba al tanto así que no tengo nada para decir”, afirmó con resignación uno de las espadas judiciales del Ejecutivo, que se enteró de la noticia ante la consulta de Clarín.

Cerca del ministro de Justicia Germán Garavano habían buscado bajar el tono a las supuestas diferencias entre el máximo Tribunal y el Ejecutivo luego de sentencias como las de Ganancias y Jubilados. Garavano había coincidido con los magistrados el lunes en una reunión de la sesión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que por estos días sesiona en Buenos Aires.

En la Cartera de Justicia preferían señalar las internas de la Corte, que tienen como protagonistas a Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y a Carlos Rosenkrantzalrededor de la presidencia del Tribunal. Incluso señalaban que en fallos recientes –el de la familia de Enrique Ingeniero por delitos de lesa humanidad- se había roto la supuesta mayoría peronista de la Corte. También descartaban las críticas por la falta de un interlocutor claro entre la Casa Rosada y el máximo Tribunal, un argumento que también se escucha en el oficialismo. 

“No hubo un cambio de posición, es un proceso. Es la primera vez que un ex presidente y posible candidato está en juicio oral y público”, justificaban en el entorno de Garavano a propósito de los tiempos de la Justicia para/con Cristina Kirchner antes de conocer el cimbronazo de la Corte. La experiencia de Carlos Menem no se puede comparar, porque el riojano fue elevado a juicio oral recién en 2008, lejos del poder.

Otra de las espadas legislativas del oficialismo fue más taxativo. "No lo sabíamos. Huele mal y a maniobra con la firma de 4 jueces y sin la del presidente de la Corte, Rosenkrantz Inexorablemente se demorará el inicio del Juicio", razonaba.  

El presunto repunte de la ex mandataria en las encuestas y sus movimientos como virtual candidata presidencial dividen opiniones en el oficialismo. Antes de que se conociera la noticia, algunos veían movimientos más lentos del Poder Judicial. Otros, en cambio, consideraban que los tiempos procesales son los correctos.

En las mesa Judicial y en la de Transparencia que integran, por un lado, Garavano; el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas; el diputado y consejero de la Magistratura, Pablo Tonelli; el asesor presidencial, José Torello; y el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías; y por el otro, la titular de la Oficina Anticorrupción Laura Alonso, el secretario de Fortalecimiento Institucional y delegado de Elisa Carrió, Fernando Sánchez; el síndico general, Alberto Gowland y el titular de la UIF, Mariano Federici; hay pleno consenso en una idea. Todos confirman que la causa de vialidad nacional -por la que Cristina debía sentarse en el banquillo el 21 de mayo- es -junto a la flamante causa unificada que investiga si hubo lavado de dinero a través de sus hoteles Los Sauces y Hotesur- mucho más sólida que la de Dólar Futuro y la del memorándum con Irán por las que la ex mandataria también fue citada a declarar. Ese detalle, acotan en el Gobierno, impediría que la ex Presidenta se victimice y obtenga un rédito político, el temor de algunos estrategas de la Rosada.

Ahora muchos de los referentes judiciales del Ejecutivo piden tiempo para ver cómo se mueven las fichas y qué define finalmente la Corte. Algunos sostienen que las dilaciones de la Justicia sirven para que el juicio no sea desestimado en el futuro. Sin embargo, existen algunos matices. “Hay algunas causas que van más lento, pero en el caso de las que involucran a Cristina fueron en tiempo razonable”, argumentaba al mediodía otros de las espadas judiciales del Gobierno, que al conocer la resolución de la Corte se llamó a silencio.

En la mesa judicial oficialista varios especulaban con que una sentencia contra Cristina Kirchner en la causa por vialidad –que esperaban recién para 2020- dependería de que fuera o no reelegida. “Si ganara las elecciones, fallarían contra los que están abajo en la cadena de responsabilidad”, suponen algunos de los funcionarios más influyentes en la materia. Los funcionarios más militantes creen que Cristina no reelegirá y que en la Justicia nadie lo ignora. 

La elevación a juicio de la causa Hotesur/Los Sauces recién la esperaban para después de los comicios. “No es importante si el fallo es antes o después de las elecciones, sino que los jueces sean justos”, afirmaban otros de los participantes en la mesa judicial.

En el Gobierno tampoco hay consenso sobre la necesidad de insistir en la reapertura de la causa por enriquecimiento ilícito por la que Norberto Oyarbide sobreseyó al matrimonio Kirchner. La UIF y la OA impulsaron la reapertura, en el ministerio de Justicia tienen dudas sobre la viabilidad de la cosa juzgada írrita.

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