Al ritmo de Fernández, Kicillof inicia conversaciones con bonistas bonaerenses

Al ritmo de Fernández, Kicillof inicia conversaciones con bonistas bonaerenses

Avanza en reestructurar la nueva pesada herencia que deja Vidal. Insiste en que supera los 11.000 millones de dólares, de los cuales más de ocho mil hay que pagar en los próximos cuatro años. 

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, iniciará en las próximas horas un diálogo con los acreedores de la deuda provincial para reestructurar los plazos y modos de pago que supera, para los próximos años, los 8.000 millones de dólares. La decisión va en línea con lo adoptado por el gobierno nacional, cuyos avances con los bonistas privados y el FMI marcarán el ritmo real de las negociaciones bonaerenses. Kicillof anunció que iniciará a la brevedad las conversaciones con los acreedores y que lo hará en coordinación con el gobierno nacional. En un diálogo que mantuvo con periodistas en Casa de Gobierno, el mandatario volvió a exponer que la capacidad de pago con los plazos acordados es insostenible. Hay voluntad de pago, pero no en los términos en los que –remarcan en el equipo económico- acordó la saliente gestión. 

  

Kicillof en la Sala de Prensa de gobernación.   “Axel tiene diálogo con el Presidente desde antes (por este tema) y la Nación está comprometida a darnos una mano”, explicó por su parte el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, este viernes en declaraciones a El Destape.  Como Kicillof, el presidente Alberto Fernández también ha dado señales de reestructuración. El ministro de Economía, Martín Guzmán, advirtió que “con el FMI ya se iniciaron las negociaciones” y que se hará lo propio “con los bonistas privados”.  En su discurso de asunción, el gobernador expresó que “el 82% –de la deuda provincial- es en dólares” y que se habían acortado los plazos “de forma tal que, cuando asumió el gobierno anterior, tenían que afrontar compromisos y vencimientos en dólares por 5.300 millones en cuatro años. Ahora esa cifra es de 8.800 millones en los próximos cuatro años, eso es lo que tiene que afrontar la administración, el gobierno que acaba de asumir”. Acreedores hay varios. La mayoría son fondos de inversión estadounidense o europeos (a quienes se les debe dólares o euros). Por ejemplo, el fondo de inversión BlackRock, de aceitado trabajo con la saliente gestión macrista. En 2018, con la compra de bonos Bote, logró frenar una de las tantas corridas del dólar que padeció la administración Macri. Black Rock tiene 7.000 millones de dólares en títulos bonaerenses, con intereses de 7,87% a vencer en 2027.

CALENDARIO EN MANO. Las fechas lo corren al gobernador, por eso la urgencia para iniciar el diálogo con los acreedores. En 2020 tendrá que desembolsar cerca de 2.000 millones de dólares. El 15 de diciembre tendrá que pagar casi 69 millones de dólares en concepto de intereses por un bono emitido por la anterior administración. En enero de 2020, 600 millones de dólares.  En lo que hace a moneda nacional (quizá lo más ameno a la renegociación) corresponde a un financiamiento al que accedió la provincia a través de ANSES. Como informó Letra P, se trata de tres instrumentos, los dos primeros por 250 millones de dólares y el tercero por 244 millones. Fue el 14 de diciembre de 2018 cuando el Ministerio de Economía bonaerense, por entonces a cargo de Hernán Lacunza, lo pidió al Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS) del Sistema Integrado Previsional Argentino para hacerse de recursos. 

URGENCIAS. En el diálogo con periodistas en Casa de Gobierno, el flamante mandatario también anunció que convocará a la Legislatura a seguir sesionado en período extraordinario para conseguir la declaración de distintas emergencias, que se reunirán en un único y potente proyecto de ley. Abarcará la emergencia en la producción y el sector pyme, en la salud, la situación edilicia escolar y la financiera.

En tanto que para el Presupuesto 2020 habrá que esperar que se sancione primero el nacional. El gobierno bonaerense esperará la sanción de la ley de leyes para tener un piso normativo y de proyección de recursos disponible para ordenar la situación propia. Se prorrogará el actual presupuesto y es posible que entre febrero y marzo del año próximo recién se discuta el nuevo en la Legislatura.

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