La realidad se devora la Paso

La realidad se devora la Paso

Mientras la campaña para las Paso ya está en marcha y los precandidatos presentan sus listas, la realidad de Mar del Plata no da tregua. El lunes murió una persona en situación de calle y este miércoles vecinos del sur de la ciudad arrojaron barro en la puerta del despacho del intendente por el pésimo estado de las calles. Con hechos así a pocos les preocupa qué se elige el 13 de agosto próximo.

Para el oficialismo, sea cual fuera el color político, siempre es más fácil hacer campaña sin hacer campaña. Por el hecho de ser gobierno es habitual mostrar obras o ponerle el micrófono para que hablen en los medios. Sin embargo, ese “as bajo la manga” también puede jugarle en contra: cuando surgen las malas noticias –y siempre surgen- se convierten en un blanco inmediato.

Eso es lo que ocurrió por estas horas. Con el agravante de que la muerte de Sergio Fernández, el hombre de 54 años que murió en la vía pública, salpica directamente a la primera candidata a concejal de Cambiemos Vilma Baragiola, que desde el viernes último renunció a su cargo como secretaria de Desarrollo Social, área que hasta el momento sigue acéfala.

El intendente Carlos Arroyo no resolvió todavía quién reemplazará a la dirigente radical en un puesto sensible. Mientras lo resuelve tomo una decisión llamativa: dejó a cargo de la firma del área a la secretaria de Cultura Silvana Rojas.

Tal como mencionamos desde este espacio la semana anterior, Baragiola se mantiene ajena a las polémicas y disputas: no salió a hablar, ni de la tercera víctima fatal de personas en situación de calle en lo que va del año, ni de otros temas.

En general, el municipio elige el método que se presume más seguro para contestar: los comunicados oficiales. Aunque el contexto sea desfavorable, enviar una gacetilla permite pensar la mejor respuesta posible. En el caso del indigente fallecido, decidieron destacar que tenía problemas de adicción al alcohol y las drogas y que estaba en tratamiento por esas causas. A su vez, pusieron el foco en destacar que el frío no provocó la muerte.

No parecía ser la mejor estrategia: una persona en situación de calle es responsabilidad del Estado. No importa si tiene adicciones o no. Tampoco si el frío le provocó la muerte o, como ocurrió, fue un combo de indicadores vinculados a una realidad marcada por la exclusión: se cayó borracho, se golpeó y no recibió ningún tipo de atención. Horas después lo encontraron sin vida.

Sin embargo, cualquier crítica a ese comunicado quedó relegada tras las palabras del secretario de Salud Gustavo Blanco sobre las personas en situación de calle: “Los llevamos y vuelven. Son como perritos que vuelven al lugar donde se sienten cómodos”. La brutalidad de frase no resiste ningún tipo de análisis.

Para la oposición siempre es más difícil hacer campaña (mediática al menos), especialmente para aquellos precandidatos que no ocupan ningún puesto institucional que les permita hablar de determinados temas. Sin embargo, cuando la realidad impone su agenda son varios los que deciden subirse al tren para pegarle al gobierno o al candidato oficialista de turno.

En una época donde es difícil escuchar propuestas elaboradas y que se ocupen de los verdaderos problemas de la gente, la pirotecnia mediática siempre le permite a algún candidato ver la luz de una cámara.

Entre la muerte de Sergio y que los vecinalistas le llenaron el frente de su despacho de barro para quejarse por el pésimo estado de las calles, Arroyo viajó a La Plata para realizar “fotos de campaña” junto a la gobernadora María Eugenia Vidal, según contaron sus voceros. Hasta ahora no se conoció ninguna, pero todo indica que el jefe comunal terminó con el intento de rebelión que quiso impulsar cuando fue relegado en el cierre de listas y aceptó el lugar al que lo confinaron las autoridades provinciales y nacionales.

La protesta de este miércoles en la puerta de su despacho golpea directamente al jefe comunal y su gestión. Arroyo sabe que el estado de las calles es uno de los factores más determinantes para definir el humor social. Y por eso destaca cada frente de obra que encara el Emvial. Sin embargo, tiene un problema clave en este aspecto: el ente que conduce Pablo Simoni está fuertemente abocado a reparar asfaltos, pero está haciendo poco y nada en los barrios, donde las calles son de granza (o de barro, en muchos casos).

El propio Simoni dio a 0223 una explicación de por qué no pueden ocuparse de esas calles: este año los registros de lluvia superaron todas las previsiones y las cavas de donde sacan el material seco (toscas y granza) están tapadas por agua. Sin embargo, la gente que no puede salir de su casa, o la que padece que el colectivo no entre a su barrio no entiende de razones, por más lógicas que sean.

Probablemente a medida que se acerque el 13 de agosto comience a percibirse más el clima electoral. Hasta ahora, la realidad le gana por goleada a las Paso.

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